El PIB crecerá un 2,5% este año, menos de lo previsto

El Gobierno estimó esta misma semana que el crecimiento económico cerraría el año en el 2,6%.

El Gobierno estimó esta misma semana que el crecimiento económico cerraría el año en el 2,6%.

La economía española crecerá este cuarto trimestre del año un 0,6%, lo mismo que en los tres trimestres anteriores. Es la previsión del Banco de España publicada ayer en el Informe Trimestral. La institución monetaria se muestra satisfecha de que la «desaceleración de la actividad en España a lo largo de 2018 habría sido notablemente menos intensa que en el conjunto del área euro, lo que, en parte, podría deberse a la inclusión en los Presupuestos Generales del Estado para 2108, que entraron en vigor en el verano, de algunas medidas que han impulsado las rentas de los hogares».

Si se confirman las previsiones del Banco de España, el Producto Interior Bruto (PIB), crecerá este año el 2,5%, cinco décimas menos que en 2017. La economía española marcó su máximo de los últimos ejercicios en 2006, cuando la actividad creció un 4,2%. Tres años después, en 2009, se desplomó un 3,6%, el mayor descenso en los últimos años. Hubo que esperar al año 2013 a que el PIB abandonara por fin el terreno negativo. Fue en el tercer trimestre de 2013, cuando la economía creció un 0,1% en relación el trimestre anterior.

Parón exterior

Según el Banco de España, la demanda interna (consumo de los hogares y las administraciones públicas más la inversión) aportarán 3,1 puntos porcentuales al crecimiento, aunque la demanda exterior restará seis décimas, para cerrar el ejercicio en el 2,5% de media.

El Banco de España asegura que el crecimiento económico se ha sustentado sobre la trayectoria expansiva de la demanda interna. En su opinión, «el consumo de lo hogares habría seguido apoyándose en la fortaleza del proceso de generación de empleo, además del efecto expansivo sobre las rentas de los hogares de las medidas fiscales y, más recientemente, el retroceso de los precios del petróleo», que están situados en estos momentos en torno a los 55 dólares por barril, cuando este mismo año llegaron a superar los 80 dólares.

El Banco de España explica que la debilidad exterior tiene que ver con las tensiones comerciales y un cierto endurecimiento de las condiciones financieras globales. También habrían contribuido los efectos desfasados de la apreciación que el euro experimentó en 2017, así como la recuperación de los destinos competidores del arco mediterráneo, que en años anteriores se habían visto afectados por un aumento de la inseguridad. A futuro y en el ámbito europeo, no descarta el impacto negativo de la incertidumbre asociada al brexit o a la política presupuestaria en Italia, además de la reciente preocupación por la debilidad mostrada por la economía china.