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«El problema de la contaminación son los coches viejos, no los nuevos»

Así lo afirma Carmelo Sanz de Barros, presidente del RACE, en una entrevista para LA RAZÓN

  • Carmelo Sanz de Barros, presidente del RACE / Foto: Connie G. Santos
    Carmelo Sanz de Barros, presidente del RACE / Foto: Connie G. Santos

Tiempo de lectura 4 min.

14 de enero de 2019. 11:28h

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Carlos de Miguel.  13/1/2019

Elegido por votación entre los socios, Sanz de Barros preside desde hace siete años el Real Automóvil Club de España (RACE) y ha conseguido dar un nuevo impulso a este club decano de los automovilistas y que, además, cuenta con un amplio complejo deportivo con multitud de actividades, entre las que destaca el circuito del Jarama.

–¿Cree que el automóvil está siendo demonizado por las administraciones públicas?

–Desde hace meses asistimos a diferentes escenarios en los que el automovilista está claramente atacado, con propuestas y decisiones perjudiciales para ellos: los ayuntamientos con políticas locales contrarias a las necesidades de los automovilistas, y la Administración Central, con declaraciones alarmistas que atisban un futuro poco clarificador para una industria que genera casi el 10% del PIB. Las energías alternativas son y van a ser una realidad en nuestras vidas. Pero su penetración en el mercado se debe hacer con políticas reales, con alternativas y con soluciones para los automovilistas.

–¿El automóvil contamina tanto como se le acusa?

–El verdadero problema son los más de 12 años que, como media, tienen los coches en España. Se necesitan políticas para rejuvenecer el parque. El Plan PIVE o el MOVEA son impulsos para ello. Los fabricantes están haciendo esfuerzos increíbles por cumplir con la norma de emisiones de la UE, la industria auxiliar también está trabajando para acompañar al sector en reducción de emisiones. Tengo la sensación de que se está atacando al más débil, echándole la culpa de la contaminación, cerrando el acceso al centro de las ciudades y alentando el uso de otro tipo de medios de transporte, como bicicletas o patinetes, con una regulación que creemos que atenta contra los principios de la seguridad vial y con un afán que parece tener tintes ideológicos o recaudatorios.

–¿Cree que las nuevas políticas de la DGT reducirán la siniestralidad?

–En 2018 se ha reducido la siniestralidad en las carreteras un 1,5%, cifra que parece buena, pero que demuestra que queda mucho por hacer. Más de 1.000 fallecidos, aunque sean menos que el año pasado, no es para estar satisfechos. Medidas como la reducción de velocidad creo que no serán suficientes para reducir estas cifras, ya que el problema de los accidentes es la velocidad inadecuada. Desde nuestro punto de vista, la seguridad vial debería ser tema principal en la agenda política, tanto nacional como autonómica y local; elaborar un mapa de ubicación de radares preventivos conforme a los estudios de carreteras y siniestralidad; invertir en la mejora de las carreteras secundarias; un plan de ayudas para modernizar el parque; campañas de concienciación sobre distracciones, alcohol y drogas; o mayor formación vial.

–¿Los radares sirven para algo más que recaudar?

–Los radares pueden ser útiles cuando estén en tramos peligrosos donde haya alta concentración de accidentes o un peligro manifiesto de que se produzca un siniestro. En lugares donde el riesgo es casi inexistente, el radar se convierte en un elemento recaudatorio. Ahora asistimos a la colocación de radares en ciudades que tienen un afán recaudatorio.

–Suben las multas, pero no bajan los muertos. ¿Qué reflexión le merece esta realidad?

–En los últimos tres años, las cifras de siniestralidad se han convertido en una lacra en nuestra sociedad: más de 1.000 muertos en un año son una barbaridad. Educación, formación y sensibilización son tareas imprescindibles para reducir los accidentes y la sanción debería ser el último recurso. El consumo de alcohol, el uso del móvil al volante, las distracciones, etc., son elementos que están apareciendo en muchos de los controles y de los accidentes. En este tipo de malas prácticas son sobre las que tenemos que incidir, sobre las que tenemos que informar y formar a jóvenes y adultos.

–¿Qué ofrece el RACE del siglo XXI a los automovilistas españoles?

–El RACE siempre ha estado al lado de los conductores, ofreciéndoles servicios que les dieran tranquilidad en sus desplazamientos. Hace seis años planteamos un proceso de transformación en todas las áreas de negocio para seguir creciendo y ofreciendo servicios de motor, viajes y estilo de vida a los automovilistas. El RACE del siglo XXI es un club que invierte para la tranquilidad de socios y clientes: en tecnología; aplicando los avances en la mejora de los procesos y los tiempos de respuesta en los servicios de asistencia; en la incorporación de vehículos más eficientes y eficaces para solucionar averías; y en nuevos servicios que hagan más fácil la vida a los socios y clientes. En definitiva, los automovilistas españoles tienen un Club que, con más de 10 millones de vehículos a los que presta asistencia, invierte cada día en hacerles la vida más fácil y les defiende y acompaña en sus desplazamientos.

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