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«Hacen falta dos planetas para tirar los residuos que generamos»

Mesa de Análisis y Debate sobre «Economía Circular»: El modelo actual de producir, usar y tirar no es sostenible, pero hay plan «B»: ir hacia una economía circular

  • De pie, de izquierda a derecha, Jordi Oliver, Gustavo Calero, Montse Espanyol, Jordi Pietx y Joan Fontrodona / Foto: Miquel González / Shooting
    De pie, de izquierda a derecha, Jordi Oliver, Gustavo Calero, Montse Espanyol, Jordi Pietx y Joan Fontrodona / Foto: Miquel González / Shooting
Barcelona.

Tiempo de lectura 8 min.

13 de noviembre de 2018. 10:32h

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Montse Espanyol.  Barcelona. 13/11/2018

No es el león. Tampoco la viuda negra ni el tiburón blanco. La especie más peligrosa del planeta es el homo sapiens. Sólo tiene 300.000 años, que no es mucho si se compara con la edad del planeta: 4.543 millones de años. Pero en este tiempo, como cuenta el historiador israelí Yuval Noah Harari en su libro «Sapiens», un provocador ensayo en el que relata cómo los humanos han conquistado el planeta, el hombre ha acabado con numerosas especies animales, desde la megafauna australiana hasta los homos neandertales, y si no reacciona y cambia de hábitos acabará con él mismo bajo una montaña de plásticos o vapuleado por los fenómenos meteorológicos que causa el montón de gases contaminantes que genera. El gigantesco fuego que quema desde el jueves el norte de California ya se ha cobrado la vida de 31 personas.

En apenas 100 años, una nimiedad comparada con la historia de la humanidad, el hombre ha abusado demasiado de los recursos de la Tierra. Y si no cambia de hábitos, la OCDE alerta de que con el ritmo actual la temperatura aumentará 3 grados este siglo. El calentamiento global, sobre el que ya nadie duda, trae tormentas más intensas, fulmina especies animales, pone en peligro la producción de alimentos tan básicos como el trigo y propaga enfermedades como el dengue o el mal de chagas, entre otras cosas.

La buena noticia, como se expuso en la Mesa de Análisis y Debate sobre «Economía Circular», organizada por el diario LA RAZÓN, es que hay margen de maniobra para reducir el aumento de la temperatura y existe un consenso amplio sobre la necesidad de actuar para frenar el calentamiento global. Véase el Plan de Acción para la Economía Circular que la Unión Europea lanzó en 2015 y que acaba de declarar la guerra a los diez plásticos de un solo uso más habituales, que son la mitad de los residuos que hay en las playas. O el Acuerdo de París, del mismo año, que este diciembre los gobiernos revisarán en la Cumbre de Polonia y que propone que el aumento de la temperatura media en la Tierra se quede en 1,5º en vez de 3º.

Desde diferentes áreas de conocimiento, el director de RSC, Desarrollo Sostenible e Innovación Zona Sur Suez España, Gustavo Calero; Jordi Oliver Solà, CEO de Inedit; Jordi Pietx, gerente de Cataluña, Comunidad Valenciana y Baleares de Ecoembes y el profesor de Ética Empresarial y Análisis de Situaciones de Negocio de la Escuela de Negocios IESE, Joan Fontrodona, coincidieron en que la prioridad es reducir la emisión de gases de efecto invernadero y una de las vías de acción es la economía circular. «Necesitamos terminar con el sistema de producir, consumir y tirar y avanzar hacia una economía circular, esto es reducir, reutilizar, reparar y reciclar, un nuevo concepto que nos obliga a repensar», expone Calero, de Suez España. Él y Oliver, CEO de Inèdit, son dos de los 300 líderes elegidos para difundir los beneficios de este nuevo modelo económico para el medio ambiente y la sociedad en la I Cumbre Europea de Economía Circular e Innovación que hace un año se celebró en España con la presencia de Barack Obama y cuatro premios Nobel.

La época dorada de las economías occidentales se ha basado en un modelo de consumo lineal. Las empresas producían, los usuarios consumían, las empresas sacaban nuevos productos y los usuarios dejaban de usar los viejos y compraban nuevos. Pero el fulgurante desarrollo tecnológico de las últimas décadas ha acortado estos ciclos. Cada día se generan 3,5 millones de toneladas de basura a nivel mundial. Calero advierte de que si no cambiamos este modelo «necesitaremos dos planetas y medio para colocar los residuos que producimos».

Como muestra un informe de Circle Economy, que tiene en cuenta Ecoembes, hay mucho margen para cambiar porque sólo el 9,1% de la economía global es circular; esto quiere decir que sólo este tanto por ciento se reutiliza y que el resto se incinera, acaba en vertederos o en cualquier otro lugar. Precisamente, Ecoembes, la entidad sin ánimo de lucro que en España facilita la recogida y separación de residuos de envases para su reciclado e impulsa el ecodiseño de los envases, acuñó el término «basuraleza» para hablar de los desechos humanos abandonados en la naturaleza, una palabra que la Real Academia de la Lengua Española (RAE) ha introducido este año en su diccionario. Pietx habló de las campañas de Ecoembes y Seo/Birdlife para recoger basura de la naturaleza y los fondos marinos. Alerta de que el 90% de las aves marinas ha ingerido plástico y que, de seguir así, el número llegará al 99% en 2050.

Reutilizar lo consumido y disminuir el consumo son dos de los pilares de la circularidad. Para ilustrarlo, Calero expuso algunos de los proyectos que ha desarrollado su empresa, que gestiona el ciclo del agua. Suez capta el agua de un río, acuífero o del mar; la potabiliza; la pone en el grifo del consumidor; gestiona su saneamiento; la depura, y finalmente la vierte al río o al mar, o la reutiliza, en este caso, cerraría el círculo. En este ciclo, utiliza mucha energía y genera muchos residuos. Suez ha hecho suya la agenda de París contra el cambio climático y se ha propuesto reducir un 90% la emisión de gases invernaderos entre 2017 y 2021. Una fórmula es transformando las depuradoras tradicionales en biofactorías. En las depuradoras se trabaja con un modelo lineal, cuando reciben el agua residual, la depuran, los residuos los echan en un vertedero y el agua limpia la tiran al mar. En las biofactorías, en cambio, se trabaja con un modelo circular. El agua sucia llega a la planta depuradora, donde en vez de comprar energía la generan ellos. ¿Cómo? Las bacterias que utilizan para depurar el agua generan biogás que aprovechan para quemar y generar energía y calor. Los residuos que generan en vez de echarlos a un vertedero, los transforman en compostaje o en material para la construcción. Y el agua en vez de verterla al mar, se utiliza para regar campos de golf en Andalucía o limpiar calles.

«Reutilizamos el 99% de los residuos que llegan a la biofactoría», asegura Calero. «Pero hay un 1% que no somos capaces de valorizar, son los palillos para las orejas, compresas, preservativos y toallitas», lamenta. Claro que todos estos residuos no deberían llegar nunca a una planta para depurar agua porque no deben tirarse por el WC.

«Hay un reto con el que trabajar para avanzar hacia un modelo de economía circular: la educación. O educamos a la sociedad o tenemos una pata coja», constata el profesor Fontrodona. Dice un proverbio chino que «si tu plan es a un año vista, siembra arroz; si tu plan es a diez años, siembra árboles, y su tu plan es a cien años, educa a tu comunidad».

«Cuando se trata de cambios sociales siempre hay tres palancas de cambio», explica el profesor Fontrodona. «Una es la educación y es a largo plazo», empieza a enumerar. España recicla el 29,7% de sus residuos urbanos –tiene de plazo hasta 2025 para reciclar el 65% si quiere cumplir con el Plan de Acción del Parlamento Europeo para avanzar hacia un modelo de economía circular, donde el reciclaje y la prevención son piezas clave–. Sin embargo, la tasa de reciclaje de los envases domésticos, los que van al contenedor amarillo, roza el 80%. Aunque sólo representan el 8% de los residuos domésticos de nuestro país son los que han tenido detrás campañas publicitarias más potentes.

Incentivar y legislar

«La segunda palanca son los incentivos, según lo que incentivas provocas una u otra acción. Por ejemplo, provocas una acción cuando incentivas el reciclaje o el consumo de agua de grifo» prosigue el profesor. El CEO de Inèdit, una consultora que acompaña a las empresas en el proceso de transición hacia un modelo de economía circular, señala que hay colocar los incentivos en el punto correcto para que sucedan las cosas. Por ejemplo, cuenta que el Aeropuerto de Amsterdam-Schipol pasó de comprar bombillas a Phillips a encargarle el servicio de iluminación y mantenimiento. La vida de las bombillas ha aumentado un 75%.

«La tercera palanca son las normativas», concluye el profesor. La ley es un factor determinante para el cambio. Véase la directiva de reducción de plásticos de un solo uso de la Comisión Europea, que entre otras cosas prevé que los estados miembros prohíban la introducción en el mercado de cubiertos, platos, agitadores de bebidas y palitos de globo de plástico.

Parece de cajón que hay que avanzar hacia un modelo de economía circular, ya sea por cuestión de supervivencia, por estrategia empresarial, porque la escasez de materias primas empuja, o porque duplicar la vida útil de los productos y reducir a la mitad el uso de materiales vírgenes genera nuevas oportunidades de negocio y nuevos puestos de trabajo. Pero si tan bueno es «¿Por qué hay que empujarlo tanto?», pregunta el profesor Fontcuberta ejerciendo de abogado del diablo. Porque hay intereses de todo tipo. Los accionistas quieren seguir obteniendo beneficios y hay que enseñarles que la economía circular trae beneficios. Fontrodona habla de avanzar hacia el concepto de crecer más con menos. De esta transición que va ligada a la innovación nacerán nuevas empresas y otras desaparecerán, igual que los videoclubs. Los cuatro coinciden en que ya se palpan cambios, aunque dudan de que la velocidad sea la correcta. Para seguir adelante recuerdan a Eduardo Galeano: «Mucha gente pequeña en lugares pequeños haciendo cosas pequeñas pueden cambiar el mundo». Para muestra unos abuelos de Barcelona que elaboran productos con lana sobrante de fábricas textiles de Olot.

LAS FRASES

«Estamos a tiempo de avanzar hacia un modelo circular más sostenible, pero no hay mucho tiempo más. Hay que educar, innovar, reinvertarnos y apostar». Gustavo Calero

Zona Sur Suez España

«Estamos ante un cambio complejo y multiagente, falta incorporar al sector financiero. Han de creer en nuevos negocios, donde en vez de vender un producto se hace leasing».

Jordi Oliver

CEO de Inèdit

«Hay tres palancas de cambio: el camino hacia un modelo circular es adecuado, la velocidad, no lo sé. Estas tres palancas son la educación, los incentivos y la normativa».

Joan Fontrodona

Profesor de Ética Empresarial de IESE

«Me permitiré sugerir un pequeño cambio a LA RAZÓN, celebrar las reuniones con jarras y vasos de vidrio en vez de plástico. Los pequeños cambios son poderosos»

Jordi Pietx

Gerente de Ecoembes

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