España

El pilar de la nueva generación del poder aeroespacial europeo

España, Francia y Alemania unen sus fuerzas para que el sistema de combate aéreo del futuro (NGWS) esté listo en 2040

Durante la etapa final de la guerra fría, las naciones occidentales se vieron en la necesidad de desarrollar programas de armamento que equilibrasen la capacidad adquirida por los países del otro lado del Telón de Acero, para garantizar la defensa de su espacio aéreo, su territorio y su soberanía. En el caso de las fuerzas aéreas de Alemania, España y Francia, estos programas se materializaron en el diseño y producción de los aviones de combate Eurofighter (Alemania y España) y Rafale (Francia), cuya entrada en servicio se produjo en la primera década de este siglo XXI y han constituido una historia de éxito en el campo de la aviación de caza y la industria aeroespacial europea.

En la actualidad, la política exterior de ciertos países relevantes vuelve a presentar desafíos para la seguridad de Europa, con el desarrollo de nuevas capacidades que, en caso de conflicto, reducirían significativamente la libertad de acción en el ámbito aeroespacial de nuestras Fuerzas Armadas y su habilidad para disuadir frente a potenciales acciones hostiles.

Es imprescindible por tanto mirar al futuro. El escenario donde previsiblemente operarán nuestras Fuerzas Armadas en la década de 2040 se vislumbra complejo, pues se espera que aumente la competición entre las grandes potencias mientras se mantiene la inestabilidad que generan los conflictos en los denominados «estados fallidos».

Todo ello en un marco que planteará grandes retos al empleo tradicional de nuestros medios y que nos enfrentará a estrategias «híbridas», que son aquellas que combinan medios convencionales militares con elementos no militares. A su vez, los campos de batalla se tornarán imprevisibles e incluirán tanto las grandes aglomeraciones urbanas como aquellos espacios marítimos, aéreos y espaciales que no se encuentran bajo soberanía de ningún Estado. Uno de los aspectos a tener más en cuenta será la dificultad de distinguir los elementos hostiles de aquellos que no lo son, lo que requerirá hacer uso de los avances tecnológicos para disponer, en el momento oportuno, de información debidamente procesada y correctamente distribuida para tomar la decisión correcta en tiempo casi real.

En este panorama de escenarios complejos, sofisticados sistemas de armas y estrategias híbridas, la misión de las fuerzas aeroespaciales resultará cada vez más esencial para proteger la soberanía nacional, la integridad de nuestro territorio, la seguridad de nuestros ciudadanos y el apoyo a nuestros aliados europeos y de la OTAN.

Para adelantarse a los desafíos de este futuro incierto, los Jefes de Estado Mayor de las Fuerzas Aéreas de Alemania, España y Francia firmamos en junio de 2019 una Carta de Intenciones para el desarrollo del denominado Sistema de Armas de Nueva Generación («Next Generation Weapon System», NGWS), el que está llamado a ser elemento central de los futuros sistemas de combate aéreo («Future Combat Air Systems», FCAS) nacionales.

Los ministerios de Defensa de las tres naciones hemos acordado ya el documento de «Requisitos operacionales comunes de alto nivel» para el NGWS/FCAS, un sistema que a su vez estará compuesto por un caza de nueva generación (Next Generation Fighter, NGF) y plataformas remotas adicionales. Es el camino para mantener unas fuerzas aéreas que sigan siendo superiores a las de cualquier oponente y listas para operar interconectadas en escenarios complejos y disputados.

Pero, ¿cómo queremos que sea este nuevo sistema? ¿Deberá ser más dinámico, más ágil, o menos detectable que los sistemas actuales más sofisticados? ¿Deberá desarrollar un concepto de conectividad y colaboración entre sistemas completamente nuevo? ¿Deberá volar más rápido y más alto que las capacidades de los oponentes, o por el contrario más bajo que las posibilidades de detección de sus sistemas? ¿Tendremos que explotar todos los elementos del espectro electromagnético, electro-óptico e infrarrojo para poder reaccionar más rápido a las amenazas?

Estas son algunas de las preguntas para las que los equipos de trabajo de las tres naciones ya buscamos respuestas. Las fuerzas aéreas europeas necesitan que el NGWS sea un sistema multi-misión, capaz de actuar en todas las facetas del combate aéreo y operar tanto desde sus bases aéreas como desde las de despliegue, o incluso desde plataformas navales. Del mismo modo, debe poder trabajar conjuntamente con los sistemas actualmente en servicio, de forma que estos puedan integrar sus capacidades en el NGWS. El futuro sistema de combate aéreo no solo proporcionará una plataforma de nueva generación que sustituya al Eurofighter en España y Alemania y al Rafale en Francia, sino que interactuará con ellos y con sus futuras versiones modernizadas, al igual que con otros grandes programas aéreos, terrestres, marítimos, espaciales y cibernéticos actualmente en proceso de desarrollo y adquisición.

La mejor manera de abordar la próxima generación de capacidades de combate aeroespacial será mediante la combinación de plataformas tripuladas que actuarán en conjunto con una gran variedad de sistemas y elementos no tripulados. Un sistema de gestión de combate asistido por inteligencia artificial facilitará la obtención de la información necesaria para hacer más rápido y eficiente el proceso de decisión y la ejecución de las operaciones. La información también será distribuida con precisión por las redes de comunicaciones, y todo ello manteniendo al elemento humano en el proceso de toma de decisiones.

En cuanto a los hitos que se van cumpliendo, tras el tratado de cooperación firmado por Alemania y Francia el 31 de enero de 2019, tuvo lugar la firma del contrato del primer estudio conceptual franco-alemán, al que ahora se ha unido España. En octubre de 2019 se estableció en París un equipo de proyecto multinacional con expertos franceses, alemanes y españoles para definir con precisión los requisitos del NGWS y sus demostradores. La primera fase de investigación y tecnología está a punto de iniciarse, con el fin de llegar a tiempo para disponer del demostrador de avión de combate en 2026, ajustándonos así al objetivo común de alcanzar una primera capacidad operativa en 2040.

Los Jefes de las tres Fuerzas Aéreas estamos allanando el camino para que un sistema que nacerá dentro de 20 años sea todo un éxito. Se celebran reuniones periódicamente para garantizar el cumplimiento de los requisitos operativos comunes. Dentro de este marco, hemos acordado también ayudar a que los procesos de planeamiento de capacidades nacionales converjan en la medida de lo posible para optimizar recursos, comenzando por todo lo referente a la conectividad. En este sentido, está previsto firmar, durante el próximo Salón Aéreo ILA de Berlín en mayo, un documento trilateral de acuerdo común.

El programa NGWS/FCAS va a permitir igualmente una estrecha cooperación entre las industrias nacionales y sus fuerzas aéreas, aspecto clave para asegurar que el poder aéreo europeo siga siendo competitivo. En un momento como el actual, nuestro continente necesita intensificar sus esfuerzos para estimular la integración y visión estratégica europeas a través de la colaboración multinacional.

Estamos convencidos de que esta cooperación europea no es solo una contribución significativa a las capacidades de defensa nacionales, de la OTAN y de la UE, sino que también es la mejor forma posible de preservar la independencia europea en materia de tecnologías clave de defensa, dotando a nuestras fuerzas aéreas y a nuestras naciones de los mejores sistemas para poder afrontar y superar futuras amenazas en el competido y complejo dominio aeroespacial.