España

Getafe, Tablada, León y Zaragoza: el póker de bases que forjó el Ejército del Aire

El real decreto que creó los aeródromos fundacionales de la fuerza aérea cumple 100 años

El Ejército del Aire español celebra este año el centenario de la creación de sus cuatro primeras bases aéreas: Getafe, Tablada (Sevilla), León y Zaragoza. La fuerza aérea como tal aún no existía, no lo haría hasta 1939, pero estas bases y el decreto que las hizo posible fueron el germen que dio origen a lo que luego sería el Ejército del Aire.

La construcción de las bases fue aprobada el 18 de marzo de 1920 mediante un real decreto del entonces Ministerio de la Guerra, publicado en la Gaceta de Madrid, el Boletín Oficial del Estado (BOE) de la época. El documento establecía que “para la organización y distribución territorial de las fuerzas y servicios de aeronáutica militar, se considera dividido por ahora el territorio nacional en cuatro zonas, con la denominación de bases aéreas”.

Y apuntaba: “Se crean cuatro bases aéreas, correspondientes a las cuatro zonas citadas, con las capitalidades en Madrid, Zaragoza, Sevilla y León, respectivamente, designándose con los nombres de primera o Central, segunda o Norte, tercera o Sur y cuarta o Noroeste”.

Aunque el concepto de Ejército del Aire no existía, la aviación militar no era algo nuevo. La Armada disponía de hidroaviones, encuadrados en la Aeronáutica Naval, y el Ejército de Tierra contaba, desde 1913, con la Aeronáutica Militar Española (AME), que acabaría disolviéndose tras la Guerra Civil. El real decreto en cuestión vino a dar una primera estructura a esta última. La AME que, aunque dependía del Ejército de Tierra, era un arma militar que tenía una cierta autonomía.

Según lo aprobado, al frente de cada zona estaba el oficial de Estado Mayor de Infantería, Caballería, Artillería e Ingenieros del Ejército de mayor graduación o más antiguo, eso sí, con título de piloto de aeroplano. Bajo su mando, quedaban todos los centros, depósitos, dependencias y aeródromos y tropas asignadas a los diferentes servicios.

El documento también definía los elementos de cada base aérea: una jefatura con equipos técnicos, administrativos y sanitarios; un taller o fábrica; un aeródromo principal con cobertizos para 60 aeroplanos, un almacén de repuestos, abrigos subterráneos o blindados para un millón de litros de combustible, 100.000 litros de lubricantes y 500 toneladas de bombas; cuatro escuadrillas, tres de reconocimiento y una de combate; y un grupo de tropas para operar las citadas escuadrillas, compuesto por unidades semejantes a la compañía.

El real decreto, firmado por el entonces ministro de la Guerra, José Villalba, destacaba que la estructura aprobada sería llevaba a la práctica de forma progresiva. “La organización dispuesta por este decreto se implantará sucesivamente a medida que existan los recursos de todo género necesarios, y se arbitren el personal, material y locales precisos”. Por último, sobre la Comandancia de Ingenieros del Ejército, recayó la misión de la elección de los emplazamientos y la redacción de los proyectos de obras.

Llevar a la práctica este real decreto fue más difícil que plasmarlo en el papel y las cuatro bases iniciaron su andadura de forma muy distinta.

Tablada y Getafe

Entre 1915 y 1916 la dehesa de Tablada, a las afueras de Sevilla, acogió las obras necesarias para establecer un aeródromo militar. En 1920, sobre dicho aeródromo, comienzan los trabajos para construir la base aérea. En 1921 la base aún está en obras pero, aun así, las instalaciones son testigo del primer vuelo de la aviación comercial española, que inaugura la línea regular aeropostal Sevilla-Larache. Los trabajos aún duraron dos años más. La apertura oficial se produjo en abril de 1923, en un acto al que asistió el Rey Alfonso XIII.

En la base se instaló una guarnición con un grupo de escuadrillas de reconocimiento, una de caza y otra de bombardeo lejano. Tablada resulta clave durante estos años en las campañas militares en Marruecos, dando apoyo a las operaciones del Ejército. Durante la guerra civil también desempeñó un destacado papel, en este caso como base de operaciones de los aviones italianos que tuvieron una importancia capital en el primer puente aéreo militar de la historia para el traslado de las tropas sublevadas desde África a la Península.

Treinta años después su creación, en 1990, tiene lugar el último vuelo. El enclave militar experimenta posteriormente una reconversión, siendo hoy sede de la Dirección de Enseñanza del Mando de Personal y de uno de los tres centros de mantenimiento de aeronaves del Ejército del Aire, la Maestranza de Sevilla. También alberga el Grupo Móvil de Control Aéreo (Grucoma) y el Segundo Escuadrón de Apoyo al Despliegue Aéreo (Seada).

La relación de Getafe con la aeronáutica es más antigua que la sevillana. La localidad madrileña había tomado contacto con la aviación por primera vez en 1911, como meta de la carrera aérea París-Madrid. En 1920 comienza su actividad militar y empieza a funcionar la escuela militar de aviación. Al año siguiente, las instalaciones acogen la presentación del prototipo del autogiro de Juan de la Cierva, que voló con éxito el capitán José Rodríguez y Díaz de Lecea.

En esta década también se instala en las proximidades la primera y principal factoría de la empresa Construcciones Aeronáuticas SA (CASA), sobre la que hoy se asientan las instalaciones de Airbus.

Durante algunos años recibe vuelos comerciales, siendo aeropuerto civil de Madrid hasta la apertura de Barajas en 1932. Además, desde su constitución como base aérea, acogió a los aviones responsables de cartografiar el terreno, que siguen hoy actuando desde esta base agrupados en el conocido como Centro Cartográfico y Fotográfico (Cecaf). En la actualidad, es también el hogar de los aviones de transporte CN-235 y C-295 y de unidades logísticas y de transmisiones del Ejército del Aire.

León y Zaragoza

La base aérea de León se construyó en la localidad de Virgen del Camino, próxima a la capital provincial. El primer aterrizaje en sus instalaciones se produjo el día 25 de enero de 1923 y su inauguración se celebró el día 27 de abril de 1929.

En sus inicios estuvo dedicada a misiones operativas con aviones De Havilland DH9 y Fokker IV y, más tarde, con los Breguet 19. Adquiere gran relevancia en 1934 durante la insurrección de Asturias y después durante la Guerra Civil, siendo cuartel general de la Legión Cóndor alemana. Sin embargo, el aeródromo pronto se orienta a actividades dedicadas a la formación. En septiembre de 1939 se establece allí la Academia de Aviación, aunque diez años más tarde se trasladó a Murcia (San Javier) con su actual nombre: Academia General del Aire.

Desde 1992, León alberga la Academia Básica del Aire, donde se forman los sargentos especializados en mantenimiento de aeronaves, en comunicaciones e informática y en administración y finanzas.

La última en incorporarse a este póker de bases fundacionales del Ejército del Aire es la de Zaragoza, que no adquiere verdadera relevancia hasta bien entrada la década de los años 30 del siglo pasado, en plena de la Guerra Civil. El origen son los aeródromos de Sanjurjo y Valenzuela, separados cuatro kilómetros entre sí. Fueron construidos a partir de 1937 por el bando sublevado y dotados de aviones Heinkel He-51 y He-111. El primer aeródromo constituyó el origen del actual aeropuerto civil, mientras que el segundo es el origen de la base aérea militar.

El auténtico impulso a las instalaciones llegó en 1953, con los pactos de Madrid entre Estados Unidos y España. La base aérea fue dotada con modernos medios que la convirtieron en una de las más modernas de Europa. Los estadounidenses construyeron dos pistas de vuelo paralelas de 3.000 y 3.720 metros de longitud respectivamente además de instalaciones de apoyo, carreteras y zona de estacionamiento de aviones. Todo ello, permitió la llegada en 1956 de los aviones F.86 Sabre -denominación española C.5- el primer avión de combate a reacción del Ejército del Aire.

En 1985 Zaragoza recibe los primeros F18, un caza de combate que todavía hoy opera desde esta base. Tras la partida de las fuerzas estadounidenses en 1992, las instalaciones pasaron a ser de uso exclusivamente nacional. Zaragoza también ha sido el centro de operaciones durante cuatro décadas de la flota de aviones de transporte Hercules, que ya está siendo reemplazada por los modernos A400M.