Los socios de Sánchez apuestan por renunciar a presupuestos en 2020

Sin contactos con ERC y PNV: la sombra de las elecciones autonómicas en Cataluña y el impacto de la crisis sanitaria del coronavirus complican el plan inicial de Moncloa de tener cuentas este año

La posibilidad de que el Gobierno de coalición del PSOE y Unidas Podemos apruebe sus primeros presupuestos en 2020 se aleja poco a poco. A la inestabilidad y la incertidumbre creadas por el impacto del coronavirus en la sociedad y la economía se añaden otros dos elementos cruciales para explicar este escenario: la celebración –aún sin fecha– de unas elecciones catalanas y la apuesta de algunos de los socios del «Gobierno Frankenstein» por centrar los esfuerzos negociadores en las cuentas de 2021. Por primera esta semana un miembro del Ejecutivo, lo hizo la vicepresidenta Carmen Calvo, abrió la puerta a esta vía al no poder garantizar que el proyecto de presupuestos para 2020 llegue al Congreso en tiempo.

Aunque desde Moncloa tratarán de apurar al límite las opciones para enterrar de manera definitiva las cuentas de Cristóbal Montoro, aprobadas en la etapa de Mariano Rajoy hace más de 600 días y prorrogadas desde entonces, la llave en esta cuestión también está en manos de Esquerra Republicana de Cataluña. «Nadie nos ha llamado, nadie nos ha dicho nada», aseguró ayer el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, al ser preguntado sobre si su grupo había mantenido algún contacto con el PSOE y Podemos en materia presupuestaria. Comparten en la bancada republicana el diagnóstico que también se ha asentado en las últimas semanas en la dirección del PNV en la Cámara Baja, según el cual, cuanto más tiempo pase de 2020 sin negociar el proyecto de presupuestos y, por tanto, sin que se produzcan avances significativos, menos opciones tendrán de ver la luz unas cuentas para el año en curso. «Cada vez tiene menos sentido», a juicio de Rufián, «que se inicie un debate tan importante como sería la principal Ley» del Ejecutivo de coalición en el arranque de la Legislatura. Esquerra defiende además que los presupuestos no son la única vía que el Gobierno de Sánchez e Iglesias tiene en la mano para poder materializar contenidos sociales de su acuerdo programático: «Hay muchísimos mecanismos para hacer cosas fuera de los PGE que también dignificaría la vida de la gente».

El razonamiento de ERC para apostar por prorrogar las cuentas vigentes para este año y ponerse a trabajar para tener un nuevo proyecto de presupuestos en 2021 fue también verbalizado esta semana por el portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban: «Creo que, en estos momentos, no se sabe, porque el Gobierno sí tiene una cosa clara, que no va a llevar el Presupuesto si no tiene una seguridad amplia de que va a salir adelante. Yo creo que, cada semana que pasa, tiene menos sentido presentar el Presupuesto de 2020 y es mucho más difícil». Las dos formaciones socias del Gobierno consideran que el proyecto de presupuestos, para ser viable, necesitaría ser presentado entre mediados y finales de este mes. Así las cosas, ese plazo de veinte días que estiman el PNV y ERC en sus cálculos complica sobremanera las opciones del Gobierno.

Autonómicas y epidemia

A la complejidad de los plazos y de las negociaciones –ya que el PSOE y Unidas Podemos deberían volver a tejer la complicada red de alianzas que permitió en enero el éxito de la investidura– se han añadido dos elementos que no figuraban en la hoja de ruta inicial con la que Sánchez y Pablo Iglesias alumbraron su pacto tras el 10-N: los comicios autonómicos anticipados en Cataluña y la llegada del coronavirus a nuestro país. La primera de estas circunstancias, la llamada de Quim Torra a los catalanes para que elijan en las urnas un nuevo Parlament, complica la posición de ERC como socio necesario. Aunque los de Oriol Junqueras ya han demostrado en los últimos meses su giro hacia unas posiciones más pragmáticas que las de Junts per Catalunya –al propiciar, por ejemplo, la investidura de Sánchez–, la competencia directa en unas elecciones con el partido de Torra y de Carles Puigdemont dificulta que los trece diputados republicanos pudieran decantarse por la abstención o el apoyo a las cuentas de Moncloa.

Dentro de este endiablado calendario se cruzará en breve otra cita con los tres mismos protagonistas: Gobierno, JxCat y ERC. Será con motivo de la nueva reunión de la mesa de diálogo entre el Gobierno de la nación y el Ejecutivo autonómico catalán. Un encuentro cuya fecha podría desvelarse en los próximos días y que Rufián considera que no debería posponerse más allá de la semana que viene: «Creo que los gabinetes tienen que empezar a hablar», aseguró ayer el portavoz de los republicanos en una entrevista radiofónica. De esta forma se evitaría que la mesa de diálogo coincidiese con la campaña electoral en Galicia y el País Vasco.

Al margen de las circunstancias políticas vinculadas con la cuestión catalana y el adelanto electoral avanzado, pero no concretado, por el presidente Torra, el impacto del coronavirus también viene a complicar la previsión inicial del PSOE de cara a este ejercicio. La revisión del cuadro macroeconómico se da por descontada en Moncloa y a eso deberán añadirse las consecuencias sobre muchos sectores –el turístico, entre ellos– así como el encaje del plan de choque que el presidente Sánchez anunció esta semana y cuyos detalles se darán a conocer esta semana.