Desescalada en la Audiencia: juicio a Trapero, a la ex cúpula de Pescanova y a los acusados del asesinato de Ellacuría

Los dos primeros se reanudan el próximo lunes, mientras la vista por la muerte de los cinco jesuitas españoles arrancará el 8 de junio. El del “caso Ausbanc”, sin embargo, tendrá que esperar

La nueva normalidad en la Audiencia Nacional, tras la progresiva reincorporación de jueces, fiscales y funcionarios, comenzará el próximo día 8 con la reanudación de tres de los juicios que tuvieron que suspenderse el pasado marzo por la crisis sanitaria del coronavirus: el que sienta en el banquillo a la ex cúpula de los Mossos por su papel en el «procés», el que tiene como objeto la quiebra de Pescanova en 2013 (que además está previsto que continúe del 9 al 11 en la sede de San Fernando de Henares) y la vista por el asesinato de Ignacio Ellacuria y otros cuatro jesuítas en El Salvador en 1989.

La primera sesión pendiente del juicio al mayor de los Mossos Josep Lluís Trapero, a los ex responsables políticos de la Policía catalana César Puig y Pere Soler y a la intendente Teresa Laplana se celebrará en el salón de actos de la sede del tribunal en la calle Génova, pero solo estarán presentes el tribunal y el fiscal (que previsiblemente rebajará su acusación después de que el Tribunal Supremo descartara el delito de rebelión en la sentencia del “procés”), pues las defensas y los cuatro acusados asistirán por videoconferencia desde Barcelona. Sí estarán en la sala, sin embargo, cuando se presenten los informes finales, ya en la sede de San Fernando, los próximos días 15, 16 y 17.

El que también arrancará el próximo día 8 será el juicio al ex viceministro de Defensa salvadoreño Inocente Montano, extraditado por EE UU en 2017, por el asesinato en 1989 de Ignacio Ellacuría y otros cuatro jesuitas españoles en El Salvador. En principio, la vista oral iba a comenzar un mes antes, pero el encaje de bolillos provocado por la reanudación de los juicios suspendidos por el Covid-19 ha obligado a retrasar su inicio un mes. Además, en este caso el principal acusado, argumentan desde la Audiencia Nacional, está en prisión provisional, que fue prorrogada a finales del pasado año, por lo que esta vista tiene prioridad. Además de esta sesión se han señalado otras el día 9 y de 13 al 17 de julio.

Por ahora, la prioridad es terminar los juicios pendientes y celebrar los que mantienen en prisión provisional a algún acusado. De ahí que también se vayan a celebrar en las próximas semanas varios relacionados con el terrorismo yihadista.

Con esas premisas, el tribunal tiene ya señalado el calendario completo de juicios hasta el próximo 31 de julio «con toda la disponibilidad que tiene la Audiencia Nacional», según las fuentes consultadas por LA RAZÓN. «Ha habido que hacer juegos malabares para encajarlos», reconocen.

La pandemia también ha afectado a este tribunal. Además del fallecimiento de la fiscal Antidroga Cristina Toro, destinada en la Audiencia Nacional, «ha habido funcionarios con síntomas en casi todas las secciones de lo Penal –aseguran–, algunos confirmados con test, así como funcionarios de Policía y también algún magistrado». De hecho, añaden, ha habido algún caso confirmados entre los jueces del orden contencioso.

Pese al afán por retomar la actividad, el espacio con el que cuenta la Audiencia Nacional para celebrar los juicios no es ilimitado, y más teniendo en cuenta que las medidas de distanciamiento reducirán el aforo de las salas considerablemente. Por eso no todos los juicios pendientes de reanudarse podrán hacerlo. Sí lo hará a partir del 22 de junio –con un acusado menos, tras el fallecimiento por coronavirus del ex director general de la Policía Juan Cotino– el que ha llevado de nuevo ante la Justicia a parte de la «trama Gürtel» por la supuesta adjudicación irregular a una empresa de Francisco Correa de la cobertura audiovisual de la visita del Papa Benedicto XVI a Valencia en 2006. Hay, además, sesiones previstas para los días 22 al 25, 29 y 30, y ya en julio, del 1 al 3, el 6 y el 7 y desde el 23 hasta fin de mes.

El juicio que sin embargo tendrá que esperar es el del «caso Ausbanc» por la supuesta extorsión de la asociación de consumidores a entidades bancarias. Si las previsiones de la Audiencia Nacional se cumplen, no se reanudará, en el mejor de los casos, hasta septiembre. Y es que en el calendario del tribunal de los dos próximos meses no hay señalamientos para retomar la vista oral. En su caso, además del hecho de no tener a ningún acusado en prisión preventiva, apuntan fuentes jurídicas, juega el hecho de que «quedan al menos dos meses de juicio y no hay salas grandes suficientes».

También está pendiente de fecha, en su caso para comenzar su celebración, –apuntan esas mismas fuentes– otra de las causas pendientes contra la ex cúpula de Novacaixagalicia, cuya duración prevista también ronda los dos meses.

Pero la puesta de largo de la nueva normalidad en el tribunal no implica, recuerdan las fuentes consultadas, que desde el pasado 14 de marzo, cuando se declaró el estado de alarma, no se hayan celebrado juicios en la Audiencia Nacional. De hecho, subrayan, se han celebrado media docena, además de varias vistas de extradición.

Para recobrar poco a poco la normalidad con las necesarias medidas preventivas, la Audiencia Nacional ha solicitado a la Administración de Justicia al menos tres mamparas para separar el tribunal y a los estrados de los acusados. Dos irán destinadas a las salas de mayores dimensiones de la sede de San Fernando de Henares y la otra a una de las de la calle Génova.

Además, cada una de las personas que acceda a la sala deberá hacerlo con mascarilla –mientras no se faciliten mamparas, incluso el tribunal– y habrá que guardar dos metros de distancia, lo que limitará inevitablemente el número de ellas en el interior. Y por si fuera poco, las dimensiones de las salas de juicio de la sede de Génova no permiten asegurar esa distancia entre los integrantes del tribunal sin salirse del estrado, que mide cuatro metros. De ahí que dos de los integrantes del mismo deberán desplazarse a uno y otro lado, apurando el máximo de ancho de la estancia, situándose a la altura de los estrados de las defensas y de las acusaciones, respectivamente, permaneciendo solo uno de los jueces en el habitual emplazamiento del tribunal.