El PNV sube pero necesita reeditar el pacto con el PSE

El más votado en los tres territorios históricos Logra 31 diputados, tres más que los obtenidos en los comicios de 2016 al sumar más del 40% de los votos

El Partido Nacionalista Vasco (PNV) volvió a ser la fuerza política más votada en las tres circunscripciones vascas, logrando mejorar tanto en porcentaje de votos como en número de escaños e Íñigo Urkullu logró una nueva victoria. Sin embargo, sus 31 escaños, dos más que los logrados en 2016, y el 40 por ciento de los votos, deja al partido jelzale a seis diputados para obtener la mayoría absoluta. De esa forma, y al igual que hace cuatro dependerá de nuevo del apoyo de otros partidos para Íñigo Urkullu continúe como inquilino de Ajuria Enea y revalide como lehendakari otra legislatura. En Vizcaya, la candidatura encabezada por el candidato a la reelección, logró 12 escaños, mientras que en Guipúzcoa y Álava obtuvo diez y nueve escaños, respectivamente. En las últimas elecciones autonómicas, el PNV obtuvo un 37,6 por ciento de los votos y 28 escaños.

De esta forma, para que ello sea posible será necesario que los diez diputados del Partido Socialista de Euskadi apoyen a Urkullu en la investidura, ya que ni Bildu ni Podemos le darán ese respaldo y aval de los cinco diputados del PP+Ciudadanos tampoco sería suficiente para lograr la investidura en primera votación. Así, la coalición PNV-PSE, por la que han apostado ambos partidos durante la campaña, sumaría mayoría absoluta en el Parlamento vasco, con 41 votos, tres más del límite para lograrla.

Sin embargo, el PNV tendrá la espada de que pueda repetirse una posible «coalición a la navarra», toda vez que fialmente BIldu logró el escaño número 32 y ello hace que la suma de la formación de Otegui, junto con el PSE y Podemos sumen justo 38 votos, el límite de la mayoría absoluta.

Los primeros datos que se conocían ya marcaban la clara tendencia de que el partido jeltzale obtendría una nueva victoria en Vitoria, Álava y Guipúzcoa, logrando mejores resultados que en 2016 en cada un de esos tres territorios históricos. Así, en la primera comparecencia oficial, con el 50 pro ciento del escrutinio, el PNV obtenía 32 diputados, aunque posteriormente perdió un escaño que fue a parar a Bildu.

Vizcaya volvió a ser, unas elecciones más, el bastión del PNV. De hecho, más del 42 por ciento de las papeletas eran de la candidatura de Íñigo Urkullu, casi 20 puntos más que Bildu, segunda formación en porcentaje de voto, con el 23,7 por ciento. En las otras dos circunscripciones electorales, Álava y Guipúzcoa, también logró la mayoría de las papeletas, con el 32,4 y 36,5 por ciento, respectivamente.

Los datos obtenidos ayer por el PNV refrendan la hegemonía de este partido en el País Vasco, aunque sin lograr la mayoría absoluta y con el independentismo radical representado por Bildu en fuerte ascenso. El «punto negro» fue el casi un millar de votos que perdió en Zaldibar, Ermua, Elgeta y Eibar, los cuatro municipios afectados por el derrumbe del vertedero de Zaldívar.