El último órdago de Lesmes: nombramientos del CGPJ en el pleno del día 30

El presidente del CGPJ llevará al Pleno del día 30 la renovación de las plazas pendientes en la cúpula judicial pese a que el ministro de Justicia lo desaprueba

El 5 de septiembre de 2019, el presidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes, pronunciaba el discurso de apertura del año judicial en el solemne acto presidido por el Rey. Allí se despidió «oficiosamente» de la Carrera judicial, delante de Felipe VI, y de las que entonces eran ministra de Justicia y fiscal general del Estado, Dolores Delgado y María José Segarra, respectivamente. 367 días después, el pasado día 7 volvían a tener un lugar preferente tres de esos cuatro protagonistas del año anterior: Felipe VI, Carlos Lesmes y Dolores Delgado, aunque en esta ocasión lo hacía como fiscal general y el sillón a la izquierda del Rey lo ocupaba Juan Carlos Campo, su sustituto al frente de Justicia.

«Espero que sea, definitivamente, mi último discurso de apertura de tribunales y mi despedida como Presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial», dijo ante el Rey el pasado lunes. Tercera despedida con unas palabras de sabor amargo que reflejaban cansancio y decepción en los poderes públicos al constatar que sus reiteradas llamadas al consenso quedaban en papel mojado, en una especie de predicación en el desierto donde nadie parece oírle.

Este día, Lesmes no pensaba lo más mínimo que volvería a tener ese protagonismo en la apertura del año judicial. Su mente estaba ya en otro lugar, donde la primera etapa sería solicitar el regreso a la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo, a cuya presidencia, curiosamente, y sólo desde el punto de vista teórico, habría podido concursar si la renovación del Consejo General del Poder Judicial se hubiese renovado. Y ello, a la espera de que pueda surgir alguna oportunidad de dar un nuevo salto en su carrera judicial… Pero lo primero es que deje el despacho que ocupa en la calle Marqués de la Ensenada.

Así, el órgano de gobierno de los jueces continúa «en funciones pero en plenitud» y Lesmes sigue al frente del mismo. De hecho, en la Ley Orgánica del Poder Judicial se establece que la presidencia es el único cargo que no podrá cambiar hasta que se produzca la renovación. De esta forma, recibió con «disgusto y hasta con un tanto de decepción» la noticia de la ruptura de las negociaciones de PSOE y PP de cara a llevar la renovación de un Consejo que en diciembre hará dos años desde que venció su actual mandato; una noticia que impactaba poco antes de la apertura del año judicial y de la que ninguno de los protagonistas directos que intervenían en la negociación le informaron con anterioridad. «Hubiese sido de agradecer» que no se enterara por la prensa, señalaron fuentes del CGPJ consultadas por LA RAZÓN, aunque también se intenta justificar: «Se estaba organizando un buen lío con lo del Rey emérito y Podemos, y no sería momento para delicadezas».

Con todo ello, Lesmes regresó el lunes a su despacho de presidente del Consejo y se puso nuevamente a su labor diaria. ¿Cómo ha afrontado esta «primera» semana de continuación? Lo define de forma muy gráfica un vocal: «Lo que ha expresado es que tenía el convencimiento de que esta vez sí había renovación y que se iba a producir antes de la apertura del año judicial, aunque no ha expresado decepción porque asume que esto es complejo».

Pero ese disgusto no iba a mermar lo más mínimo el otro mensaje central de su discurso, tapado por la no renovación: el Consejo no iba a entrar en parálisis y menos en lo que constituye una de sus funciones esenciales: la realización de nombramientos discrecionales. Y es que, desde hace prácticamente un año no realiza ninguno, algo que, en palabras de uno de los vocales es algo que resulta ya «lamentable». Esto es algo que Lesmes ha dejado muy claro a los 20 vocales: «Sí que ha reiterado que en este punto se han de retomar los nombramientos porque no hacerlo afecta a la imagen y la credibilidad de la institución y no quiere que bajo su mandato pueda suceder algo parecido: la institución pasa por delante de los intereses y los desencuentros de los políticos».

Ese anuncio, rotundo, levantó a quienes instan para que no se realicen esos nombramientos. Vocales «progresistas» del propio Consejo, la Unión Progresista de Fiscales y hasta el mismo ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, están en esa línea. El titular de Justicia lo dejó claro esta semana en una entrevista a la Cadena Ser: «Es fácil defender que el Consejo General del Poder Judicial no debería hacer nombramientos dos años después de que caducara su mandato». Quizás debería haber recordado que durante su estancia en el CGPJ también realizaron algunos nombramientos cuando se encontraban «en funciones» y se contó con la mayoría necesaria.

Pero Lesmes no se ha inmutado lo más mínimo por estos mensajes y está dispuesto a cumplir con las funciones propias del CGPJ, a aguantar ese órdago que llega incluso desde el propio Gobierno y llevará al Pleno que se celebrará el próximo día 30 –estaba previsto inicialmente para el día 24– los nombramientos de las tres vacantes de la Sala Penal del Tribunal Supremo, las presidencias del TSJ de Canarias y de la Audiencia de Orense, así como las de la salas de lo Social, Contencioso-Administrativo y Militar del Tribunal Supremo.

En esta decisión Lesmes no está sólo. No son pocos los vocales que le apoyan: «Si no hiciéramos nombramientos estaríamos incurriendo en una manifiesta dejación de funciones que la Constitución confiere al CGPJ. Por responsabilidad institucional y también por responsabilidad individual de cada vocal». Y es que a nadie parece interesar recordar que la Sala del Supremo encargada de investigar y juzgar a los aforados está ahora mismo con un 25% menos de los magistrados que debería; vacante que en un caso llevan ya un año sin cubrir, en octubre haría lo mismo la segunda y en diciembre, la tercera.

Mientras tanto, los políticos a lo suyo…y el Consejo, también.