«Las decisiones en Podemos las toman cada vez más los de arriba y su corte»

La exsenadora del partido de Iglesias Celia Cánovas ha pedido a un juez que investigue las donaciones al partido: «Doné 25.000 euros y no sé dónde han ido a parar"

Es el último quebradero de cabeza judicial de Podemos. Celia Cánovas, abogada y ex senadora de la formación morada, ha puesto en duda el destino de las donaciones que los altos cargos del partido de Pablo Iglesias efectúan a la denominada «caja de solidaridad» y ha pedido al juez que investiga la supuesta «caja B» de Podemos -tras la denuncia del ex abogado del partido José Manuel Calvente- que esclarezca si esas aportaciones se inflaban para utilizarlas para otros fines.

Cánovas mantiene que ella donó 3.000 euros en 2018 y que, meses después, recibió un certificado a efectos fiscales de la formación en el que consta que su aportación en ese ejercicio había sido de 5.000 euros.

La ex senadora, que está a la espera de que el instructor decida si admite su personación en la causa como perjudicada, dice sentirse «decepcionada» con su antiguo partido y asegura no saber nada del destino de los 25.000 euros que aportó en total a la caja de solidaridad morada.

Cánovas explica a LA RAZÓN que hasta que no recibió ese certificado nunca se planteó la posible existencia de irregularidades en la «caja de solidaridad» (donde los altos cargos de Podemos están obligados a consignar mensualmente una parte de su sueldo). «Me decepcionaron antes con otras cosas, pero para mí esto fue otra decepción desagradable".

Según afirma, pactó con el partido que su aportación mensual fuese de 1.000 euros, pero en agosto de 2017 le reclamaron -a través de la actual vicepresidenta cuarta del Congreso Gloria Elizo- que incrementara esa aportación y se negó.

Tras sortear las trabas para que continuara donando esos mil euros mensuales -según ella para impedirle optar a cualquier cargo- hizo una última aportación de 3.000 euros en enero de 2018, precisamente la que posteriormente Podemos habría inflado en el certificado fiscal.

Según cuenta, no le mueve ningún resentimiento hacia la formación de Pablo Iglesias y lo que le impulsó a denunciar los hechos fue tanto la investigación del Tribunal de Cuentas sobre los gastos electorales morados como la denuncia de Calvente sobre supuestas irregularidades en la financiación de Podemos, que ahora investiga un juzgado de Madrid. «Yo simplemente quiero saber dónde está mi dinero y que se justifique», afirma.

Una normativa para “estrechar el círculo de poder”

La ex senadora dice que sus problemas en el partido empezaron «muy pronto». «Sobre todo cuando decidí presentar mi candidatura a la Secretaría General de Podemos en Cataluña -explica. Fui muy crítica con Iglesias, que apoyó a Xavier Domenech, y que venía a Cataluña y se reunía solo con él y no escuchaba a la militancia. Ahí empezó a torcerse todo, por decir que no me parecía bien lo que había hecho Pablo Iglesias».

«Durante mi etapa en el Senado te vas dando cuenta de cosas -explica a LA RAZÓN-. Ya desde Vistalegre II el partido se hace cada vez más vertical y ves cómo las decisiones las toman cada vez más de los de arriba y su corte». «Como abogada me doy cuenta de que van creando poco a poco una normativa interna compleja para estrechar cada vez más el círculo de poder». «Soy una persona progresista por naturaleza y no admito órdenes porque sí y más si son estúpidas y equivocadas -recalca-. A mí no me pueden quitar mi libertad de opinión».

Cánovas ha pedido al juez que investigue si las donaciones a la «caja de solidaridad» encubren una supuesta operativa de malversación y blanqueo. «Las donaciones deben destinarse a fines sociales. Al principio sí se dijo que se votó entre la militancia el destino de esos fondos, aunque yo jamás voté nada, pero luego nunca más se supo y pasó a decidirlo el partido, que ya sabemos quiénes son. Yo doné 25.000 euros en dos años y pico y no se dónde han ido a parar».

La denunciante cuenta que se sumó al proyecto de Podemos convencida de que no tenía nada que ver con los partidos políticos tradicionales. «A mí me venden otra idea. Pienso que esto es diferente y que aquí se puede opinar y existe una transversalidad, pero no es así. A medida que opinas te vas dando cuenta de que eres la única y de que por pensar diferente vas siendo marginada y te miran como un bicho raro. Y la mayoría se calla».

«En los partidos tradicionales vale, pero era precisamente eso contra lo que se venía a luchar -añade decepcionada-. Yo no vine a meterme en un partido comunista o estalinista. Pero en esto se ha convertido. Quizá lo era desde el primer día, pero entonces yo estaba engañada. No se si era un plan o se ha improvisado sobre la marcha». Cánovas rememora que en un momento dado se da cuenta de que «hemos ido muy lejos en la incoherencia: desde los sueldos que se cobran hasta aliarse con el PSOE o comprarse una casa de lujo en una urbanización selecta. Entonces digo ¿dónde estoy?».

Todo eso, recuerda, mientras por ejemplo la formación obligaba a los senadores «a renunciar a la tarjeta de taxi del Senado, tres mil euros al año, como un gesto de que no malgastábamos el dinero público. Pero luego ves a una ministra como Irene Montero que tiene un conjunto de asesoras que cuestan más de medio millón de euros al año...». «Aquí algunos viven muy bien a costa de los pringados».

En su denuncia, insiste en que Podemos «no ha explicado ni las cantidades invertidas en cada proyecto ni los colectivos que se benefician de este dinero», por lo que tiene claro que el portal de transparencia únicamente sirve para crear una apariencia de que la formación es transparente porque «no publican nada». Según explica, «no se nos daba la información» sobre el destino de sus aportaciones. «Lo normal sería que te rindieran cuentas y te explicaran qué han hecho con tu dinero». «Donábamos porque si no incumplíamos el código ético y eso era gravísimo en Podemos. Era un requisito para poderte presentar a cualquier cargo y sin esas aportaciones te impedían presentarte a cualquier elección».

«Me considero engañada y estoy indignada. Es una decepción muy grande la que tuve -admite- aunque ya no, porque mi vida va mucho más allá de Podemos. Para muchos otros, sin embargo, Podemos ha sido el acceso al mercado laboral de gente que no había tenido un trabajo nunca antes». Y afirma que criticar en su día que los responsables de Redes y Movimientos Sociales en Cataluña «ganaban 2.000 euros al mes sin ninguna preparación» le costó que le expedientaran. «Me convertí en una apestada».

La ex senadora ha pedido al juez que reclame a Podemos abundante documentación sobre las aportaciones a la caja de solidaridad» y los fines a los que se destinaban. «No actuo por despecho, estoy exigiendo un derecho. Ya está bien de callarse. No les tengo cariño precisamente, pero si estoy equivocada lo reconoceré. Quiero que se haga justicia».

Cánovas dice que «de momento» no ha recibido amenazas tras hacer pública su denuncia sobre el supuesto «inflado» de donaciones, más allá de «insultos en redes sociales». «Tengo una lista de bloqueados...», ironiza, aunque deja claro que «si hay cualquier tipo de acoso, seré la primera en ir a denunciarlo a la Policía».

“Esto de nueva política no tiene nada”

La ex senadora dice no tener «ninguna relación» con sus antiguos compañeros. «Cuando me fui no quise saber nada de nadie. La mayoría de los senadores de Podemos están colocados en el partido y sé que a mis espaldas me ponían a parir. No quiero tener ningún contacto con ellos». Y asegura que le ha decepcionado cómo ha evolucionado una formación que irrumpió como una alternativa a los partidos tradicionales. «Esto de nuevo política no tiene nada. ¿Qué hacen entonces gobernando con el PSOE o haciendo ver que gobiernan? No se pueden incumplir más principios que ese: estar en un partido que detestabas y detestan».

«Podemos no tiene bases. La gente se ha hartado -añade-. La ilusión que yo viví al principio ha desaparecido por completo y un partido sin bases y que solo se aguanta por arriba no es un partido. No se ha trabajado la base y se han olvidado de los movimientos sociales. Eso es de las cosas que más me han desilusionado. Porque si no cuidas a la gente, se va».

Y aunque admite que en su etapa política ha «aprendido muchas cosas» y que su paso por Podemos le ha dado «la oportunidad de estar en el Senado», recalca que esa experiencia le ha enseñado que no quiere "ejercer nunca más la política».