El Ayuntamiento de Bilbao cede un local para homenajear al etarra que asesinó a Pardines

Covite advierte de la humillación que supone para las víctimas y la Fundación Villacisneros denunciará al alcalde si no impide el acto en recuerdo a Txabi Etxebarrieta

Entierro del guardia civil José Pardines
Entierro del guardia civil José PardinesLa Razón

El Ayuntamiento de Bilbao ha dado permiso a la asociación Etxebarrieta Memoria Elkarea (Asociación en Memoria de Etxebarrieta) para celebrar la semana que viene dos actos en memoria del miembro de ETA Txabi Etxebarrieta, responsable del asesinato del Guardia Civil José Antonio Pardines, primera víctima mortal de ETA y de cuyo asesinato se cumple el próximo 7 de junio el cincuenta y tres aniversario.

Será el próximo 4 de junio a las siete en un local cedido por el consitorio, gobernado por el PNV; en concreto en el “centro cívico” que tiene el ayuntamiento en el edificio de La Bolsa. También se llevará a cabo un acto en memoria de Etxebarrieta el próximo 6 de junio, a las 11:30 en la Plaza Miguel de Unamuno.

Fotografía facilitada por Manuel Sánchez Corbi y Manuela Simón. El guardia civil José Antonio Pardines Arcay, gallego de Malpica de Bergantiños (La Coruña), de 25 años, fue asesinado cuando regulaba el tráfico en Aduna (Guipuzcoa). FOTO: -

Para el colectivo de victimas del terrorismo (Covite) es “inmoral” que el Ayuntamiento de Bilbao haya dado permiso para que se celebre una charla organizada por Etxebarrieta Memoria Elkartea y destaca que suponen “un ataque a la memoria de José Antonio Pardines, asesinado por Etxebarrieta y primera víctima de ETA”.

Para Covite “la existencia de una asociación en memoria del primer asesino de ETA, así como la permisividad que le otorga el Ayuntamiento de Bilbao para realizar actos públicos es una muestra más de la corrupción moral reinante en una parte de las sociedades vasca y navarra, donde se permite que se homenajee a terroristas en las calles y se trabaja para perpetuar la memoria de los asesinos de ETA”.

Además, ha subrayado que “el asesinato de Txabi Etxebarrieta a José Antonio Pardines, primera víctima de ETA, abrió la veda a los crímenes de ETA” y, por tanto, “su responsabilidad histórica en la trayectoria terrorista de ETA es decisiva”. En este sentido, ha considerado “especialmente grave que se le encumbre como héroe ante la pasividad de las instituciones vascas”.

“Es un ataque a la memoria de Pardines y una humillación para todas las víctimas del terrorismo, por extensión”.

Denunciar al alcalde

Por su parte, la Fundación Villacisneros ha anunciado que denunciará al alcalde de Bilbao si no impide la celebración de dicho acto de homenaje al terrorista Etxebarrieta al tiempo que recuerda que “la ley establece que las Administraciones Públicas velarán por la dignidad de las víctimas del terrorismo y por tanto prohibirán actos de enaltecimiento de terroristas. Estamos ante un caso evidente que debe ser evitado”.

Asimismo, destaca que, además de “aprobar declaraciones institucionales y realizar actos de homenaje a las víctimas del terrorismo, que están muy bien, lo que realmente necesitamos en un Estado de Derecho es que se cumpla la ley” y dicha ley, recuerda, “establece que los poderes públicos y sus administraciones deben prohibir e impedir actos que supongan humillación o desprecio de las víctimas del terrorismo. Sin duda homenajear al primer asesino de la banda terrorista ETA es un acto que debe ser impedido y con más motivo aun si para ello se utilizan recursos públicos como es el caso”.

Primer asesinato de ETA

Fue la primera víctima de la banda terrorista ETA. El etarra Echebarrieta junto a su compañero Iñaki Sarasqueta, viajaba en un Seat 850 por la Nacional I camino de Beasain. La pareja de tráfico de la Guardia Civil de Carreteras, los agentes José Pardines Arcay y su compañero Félix de Diego Martínez, tenían un puesto en la carretera local de Aduna, a la altura de Villabona (Guipúzcoa), kilómetro 446,70, al estar encargados del control del tráfico por ser una zona en obras. Los dos guardias ordenaban el tráfico cada uno en un extremo del tramo de carretera en obras.
A Pardines le llamó la atención el coche y la matrícula le pareció sospechosa, pues les habían dado una alerta de un vehículo similar robado. Le dio el alto para pedir la documentación a los dos ocupantes. Mientras Pardines leía la documentación Etxebarrieta y Sarasqueta salieron del coche. Javier Etxebarrieta estaba armado y, sin mediar palabra, disparó un tiro en la cabeza a quemarropa al guardia civil, para luego rematarle con cuatro disparos más.