Reforma constitucional: la sombra de Iván Redondo es alargada

Sánchez desempolva esta Secretaría tras apostar su ex jefe de Gabinete por un referéndum para revisar la Carta Magna

El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez (centro), rodeado de miembros de la nueva Comisión Ejecutiva Federal (CEF), en la clausura del 40º Congreso Federal del partido, en la Feria de Valencia
El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez (centro), rodeado de miembros de la nueva Comisión Ejecutiva Federal (CEF), en la clausura del 40º Congreso Federal del partido, en la Feria de ValenciaRober Solsona Europa Press

«Superbolaños» es el gran triunfador del 40ª Congreso Federal del PSOE. En el Gobierno actúa de vicepresidente político de facto. Es el interlocutor preferente del PP y otrora lo fue de Ciudadanos –recuerden Murcia con sus contactos con Carlos Cuadrado– y concentra el poder político en el Ejecutivo. En el congreso ha sido designado para dirigir la Secretaría para la Reforma Constitucional y Nuevos Derechos.

Sorprende que se cree esta secretaría cuando en el congreso se ha rehuido el debate constitucional en la cuestión territorial, o se ha capado en la cuestión de monarquía o república. Sin embargo, el PSOE de Sánchez ha desempolvado una Secretaría para la Reforma Constitucional y pone al frente a Félix Bolaños, «Superbolaños». ¿Por qué? Ésta es la cuestión. En la entrevista en La Sexta y en Espejo Público, Iván Redondo propuso un referéndum para reformar la Constitución en la próxima legislatura. Y un pequeño detalle. Por un lado, Sánchez abraza las tesis de Felipe González sobre la Constitución, unas tesis que no quiere cambios de ningún tipo porque el régimen del 78 significó un cambio de régimen, ciertamente, frente al franquismo, como ayer recordó el expresidente. Por otro, abraza la apuesta por una reforma constitucional de Redondo. O sea, Sánchez sopla y sorbe a la vez.

La idea del ex jefe de Gabinete del presidente no es nueva. Hace un año, Redondo se la planteó a Sánchez. Y visto lo visto, no la aparcó. «El primer partido que dé el golpe acertará», dijo Redondo. Según los datos demoscópicos siete de cada diez españoles están a favor de una reforma, la que sea. El golpe dejaría al PP noqueado porque si la propuesta sale adelante no le quedaría otro remedio que asumir un debate que le pillaría con el pie cambiado.

Ahora el consenso para una reforma constitucional es inexistente, con un PP enrocado, pero el referéndum dislocaría la numantina defensa popular y le obligaría a entrar en el debate a la búsqueda del consenso porque habría un mandato popular al que no puede dar la espalda. Sánchez se situaría al frente de un cambio constitucional y podría asumir la paternidad del pacto. El será el proponente, el PP el forzado, porque el PP sin un referéndum jamás entrará en este debate. El as en la manga: no hay mayoría parlamentaria, pero sí social, que las encuestas, no Redondo, cifran en un 70%.

Dicen que el congreso socialista ha enterrado a Redondo, pero vista la nueva misión de Bolaños parece que está muy vivo, porque Sánchez asume la propuesta de Redondo y encarga a Bolaños la dirección de la reforma constitucional, de la propuesta de un referéndum. Tras abrazar a González, Sánchez sigue su camino. Una cosa es la foto de la unidad, y otra que la unidad es Sánchez. La sombra de Iván Redondo es alargada. Quizá por eso, la propaganda del congreso pone el acento en el nombramiento de Bolaños y menos en sus competencias que son, nada más y nada menos, que la de pasar página a la Constitución del 78. Las tendrá todas porque el 40 Congreso del PSOE no ha entrado en la reforma constitucional. De hecho, le ha cerrado la puerta.

Bolaños copia la propuesta de Redondo aunque el problema es la hemeroteca. Redondo ha lanzado sus propuestas porque ha vuelto a ser el consultor independiente Iván Redondo. Una propuesta constitucional y un aviso: Yolanda Díaz puede ser la presidenta del Gobierno porque gana en el segmento joven, el de menos de 40 años que es casi la mitad del censo. Atendiendo a este dato, por mucho que chille el PP, no son baladís los gestos presupuestarios del ejecutivo a este segmento alejado de la política.

Para hacer este trabajo, Bolaños contará con la ayuda de Llanos Castellanos, secretaria de Justicia, Relaciones Institucionales y Función Pública, que deberá mantener la relación con las autonomías que verán con interés una propuesta de reforma constitucional. Castellanos es una persona muy cercana, del entorno más inmediato en el partido de Bolaños, y es la actual directora adjunta del Gabinete del presidente. Pero estos dos cargos no parecen compatibles, y Moncloa, el presidente mejor dicho, se está planteando el relevo para que Castellanos se centre en Ferraz.

Desde Moncloa siempre se ha dicho que la salida de Redondo estaba prevista. Los acontecimientos lo desmienten. No lo echaron, cada día es más evidente que se fue. Castellanos saldrá de Moncloa junto con parte de su equipo lo que diezma y hace saltar por los aires al equipo de Óscar López, que según fuentes monclovitas no estaba al tanto de su nombramiento en la Ejecutiva, aunque tampoco la designó él, porque «SuperLópez» estaba destinado a otro puesto. Y todo esto, en solo tres meses. Si estuviera todo tan previsto se antoja un gran error nombrar a Castellanos en el epicentro de Moncloa para prescindir de ella en 90 días. Todo indica que Sánchez nombró a Castellanos porque tuvo que improvisar tras la negativa de Redondo. Donde no ha improvisado es en su idea de reforma constitucional. Se la dijo Redondo, se quedó con ella y no parece haberse olvidado.