El Rey advierte de «la fragilidad de los valores democráticos» y la importancia de su «firme defensa»

Don Felipe insta a “trabajar unidos” por el bien común de todos para “salir victoriosos”

El Rey apeló al entendimiento, la solidaridad y la comprensión en su discurso de los Premios Princesa de Asturias y subrayó algunas de las lecciones que encarnan los galardonados de este año: «Las convicciones cívicas y los principios éticos fortalecen, cohesionan y definen a las sociedades que los hacen suyos; los valores inherentes a todo ser humano -la vida, la dignidad, la igualdad y la libertad- deben constituir un patrimonio de alcance universal». En el inicio de su intervención recordó a los afectados de La Palma, alabó las contribuciones al arte, las humanidades y las ciencias de los galardonados, y recalcó «la injusta situación de tantas personas en el mundo que no tienen acceso a todos estos beneficios. “La vacunación contra la Covid-19 debe llegar hasta el último rincón del planeta”, dijo. Aseguró que la lección tan duramente aprendida en “la lucha contra este virus debe servirnos para trabajar unidos, sin concesiones, en la vacunación mundial».

La pandemia, a la que no ha dejado de referirse, parece que le han inspirado algunas de las reflexiones que jalonaban su texto. «Hemos vivido en unas circunstancias que, hasta hace poco tiempo, eran desconocidas para todos. Los cambios que están afectando al mundo se están produciendo con una rapidez mucho mayor que la capacidad del ser humano para aceptarlos, comprenderlos y asimilarlos». El Rey se refería así a esos cambios que «transforman las sociedades, provocan desequilibrios y generan tensiones», y que le hacen apostar por la necesidad de apoyarnos los unos en los otros, en compartir principios de solidaridad y de unión que nos beneficien a todos. «El dinamismo del mundo actual nos lleva a un escenario en el que se globalizan cada vez más ámbitos de nuestra vida, en el que compartimos ya con los demás seres humanos los mismos riesgos y desafíos; en el que dependemos también cada vez más los unos de los otros. Un escenario en el que no cabe aislarse ni caminar en solitario».

Los retos son grandes, pero, para Don Felipe no existe la opción de tirar la toalla, de retirarse o ceder ante el derrotismo de ninguna claudicación. Para él, «ante todos estos cambios, no podemos detenernos. Rendirse no es una opción, nos decían los sanitarios en los peores momentos de la pandemia. Desfallecer o conformarse no es una alternativa. Es preciso seguir adelante». Una de las conclusiones que el monarca ha extraído de la Covid es que nos ha dejado claro a todos lo esencial que es «reafirmar la convicción sobre el beneficio de trabajar juntos». La epidemia, según leyó, nos ha servido para «comprender que, únicamente trabajando unidos, por el bien común de todos, es posible afrontar las situaciones más difíciles y salir victoriosos de ellas».

El Rey conoce bien que ningún sendero es sencillo y apuntó cómo estos premiados nos «han advertido de la fragilidad de los valores democráticos, que no nos vienen dados; y cuyo vigor y vigencia demandan siempre una defensa firme, permanente, constante y consciente. De que la fortaleza y seguridad de un mejor futuro dependen de la responsabilidad, del cumplimiento del deber que a cada uno le corresponde, de la solidaridad y de nuestra cohesión».

El Rey, que se felicitaba por regresar al Teatro Campoamor y que subrayó cómo el año pasado ya afirmó que regresaríamos «allí donde tanto hemos aprendido de palabras, de sentimientos y de obras llenas de humanidad, excelencia y ejemplaridad», recalcó un aspecto crucial de nuestro país en un momento tan dramático y duro como el que hemos travesado y que todavía atravesamos: «Esta crisis nos ha hecho ver de nuevo una sociedad española fuerte, responsable, madura, solidaria y con gran capacidad de superación. Y esto es algo de lo que debemos sentirnos orgullosos; pero no es suficiente».

El monarca remarcó en este pasaje que «en momentos decisivos para nuestro futuro como los que atravesamos, necesitamos la serenidad y el sosiego que den firmeza a nuestros pasos. En ese camino que hoy, simbólicamente, reemprendemos en el Teatro Campoamor no podemos tampoco olvidarnos de nuestras raíces, de nuestras referencias, de todo lo que ya hemos recorrido como sociedad y -recalcó- de los fundamentos de nuestra convivencia en paz y libertad». Por eso apeló a «seguir adelante con confianza, por el recto camino de los valores y los principios que engrandecen a una sociedad». Y concluyó: «Sí, es la esperanza la que nos mueve. Porque en estas horas de serenidad que suponen nuestros Premios, queremos reconocer y ensalzar todo aquellos que nos ayuda, nos consuela, nos reconforta y nos da la fuerza para seguir adelante».