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Abstención por la gobernabilidad

307 días después, el Comité Federal del PSOE opta por evitar terceras elecciones con amenazas de ruptura interna por la presión de los partidarios de mantener el «no»

  • Susana Díaz, ayer, a la salida de la reunión en Ferraz
    Susana Díaz, ayer, a la salida de la reunión en Ferraz

Tiempo de lectura 8 min.

24 de octubre de 2016. 10:05h

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Ainhoa Martínez 23/10/2016

«Desde el 20-D todo ha sido tiempo perdido». Así definía un barón territorial del PSOE la deriva por la que ha transitado el partido durante los 307 días que separan la primera convocatoria electoral del cónclave socialista en el que se ha dado luz verde a la gobernabilidad. 10 meses en los que Pedro Sánchez intentó sin éxito un ejecutivo alternativo al PP y en los que estableció y ratificó un veto inequívoco a Mariano Rajoy que ha resultado baldío. Ayer, con una amplia mayoría –más holgada que la que desencadenó la caída del ex secretario general–, el PSOE desdibujó esta línea roja y en un ejercicio de responsabilidad favoreció la gobernabilidad. Fueron necesarios 139 votos a favor y 96 en contra para abrazar la opción de facilitar la investidura del candidato popular de forma altruista. Sin contrapartidas que obliguen a garantizar la estabilidad de un ejecutivo al que se espera desgastar y hacer una firme oposición desde el Parlamento, una tarea a la que Podemos no pondrá facilidades. La decisión de abstenerse es traumática, pero ha pesado más la capacidad de defender una postura de Estado que el hecho de perder crédito dentro del espectro de la izquierda.

El 60-40 en que se han dividido las fuerzas en el Comité Federal visibiliza la división que impera en el partido; no en vano, los dos «bandos» –utilizando la famosa denominación de Sánchez– en que se parte el PSOE presentaron sendas propuestas de resolución. Finalmente, se aprobó la abanderada por la eurodiputada Elena Valenciano, que emplaza a todo el Grupo Socialista en el Congreso a que se abstenga en la segunda votación de la investidura de Rajoy para hacerle presidente. Avalada por la gestora, aunque no la quiso presentar para mantener la neutralidad, la resolución aprobada plantea la disyuntiva de «o nuevas elecciones o el PSOE contribuye a desbloquear la situación del país para que se ponga en marcha la legislatura y se restaure el funcionamiento normal de las instituciones». Los abstencionistas defendían su postura apelando a la «responsabilidad» de los socialistas como «fuerza de gobierno» y a lo «dañinos» que serían unos nuevos comicios para la democracia, para España y para el PSOE. Además, la propuesta incluye una serie de «objetivos inaplazables» dirigidos a derogar las reformas más lesivas del PP, tales como la reforma laboral o la Lomce, poner en marcha un nuevo proceso de diálogo territorial y medidas para restablecer los derechos y libertades acotados en la pasada legislatura.

En la mecánica de la investidura se acuerda que el partido muestre en la primera votación su «rechazo frontal a las políticas del PP» votando «no» y vire a la abstención 48 horas después «para desbloquear la excepcional situación institucional que sufre el país». Aunque no se detalla, los redactores de la propuesta aseguran que esta abstención debe ejecutarse por todo el Grupo Parlamentario. Sin embargo, quienes se opusieron a la resolución piden que el traslado de la decisión «se haga con inteligencia» para no «ahondar más en la fractura clara» que existe en el partido. Esta solución inteligente pasaría, según las fuentes consultadas, por promover las 11 abstenciones técnicas imprescindibles para investir a Rajoy, permitiendo que el resto del grupo se mantenga en el «no». En principio, la gestora no valora este escenario y entiende que el mandato del Comité Federal es «imperativo» y no interpretable bajo fórmulas alternativas.

Los partidarios del «no» abandonaron el cónclave socialista con «profundo pesar y tristeza» y con amenazas residuales de mantener «por coherencia» y «libertad de conciencia» su negativa a Mariano Rajoy, pues consideran que, aunque «legítima», la decisión de permitir gobernar al PP nace «muy erosionada» por no haber consultado a los militantes. Antes, intentaron frenar la propuesta abstencionista con una alternativa, abanderada por el socialista vasco Txarli Prieto, en la que defendían el mantenimiento del «no» a Rajoy por coherencia con «la palabra dada» por el PSOE en las elecciones y después de ellas en la investidura de Rajoy, en cumplimiento de las dos resoluciones previas del Comité Federal que se pronunciaban en este sentido y como respuesta a la «demanda social» y a la «multitud» de asambleas realizadas para mantener el «no».

Aunque el clima en el que transcurrió el Comité Federal fue de serenidad y de encarnizado debate, se llegaron a pedir hasta 54 palabras, hubo un simulacro de impugnación del cónclave ante la intención de varios integrantes de la gestora, que no son miembros del comité, de participar en la votación. La propuesta de impugnación partió del secretario general del PSOE de Murcia, Rafael González Tovar, afín a Sánchez, pero fue tumbada rápidamente por la mayoría del plenario. Aunque entre ellos no estuvieran ya ni Sánchez ni sus más fieles colaboradores, por ser miembros de la dimitida ejecutiva federal, el cisma que ha divido al PSOE en dos mitades sigue vivo. No en vano, un dirigente cercano a la gestora se refería como «adversarios» a los compañeros que siguen defendiendo el «no» a Rajoy. Cómo se vote la abstención será el próximo frente.

Lo que debes saber de las dos resoluciones que se han presentado en el Comité Federal:

- Abstencionista

La resolución presentada por Elena Valenciano en nombre de la gestora y consensuada con las federaciones más poderosas del PSOE defiende "mostrar en primera votación nuestro rechazo frontal a las políticas del PP" y abstenerse en segunda votación "para desbloquear la excepcional situación institucional". Estos son sus argumentos:

- Se plantea la disyuntiva de elegir entre abstención o terceras elecciones.

- Se postula al PSOE como un "partido responsable" por su condición de "fuerza de gobierno".

- Se considera que la repetición electoral es "gravemente dañina para la salud de la democracia", "perjudicial para el interés de España" y para el PSOE.

- Se proponen una serie de medidas legislativas para derogar la reforma laboral, la Lomce o recuperar el diálogo sobre la vertebración territorial.

- "No" a Rajoy

La resolución presentada por Txarli Prieto (PSE) defendía mantener el veto a Mariano Rajoy. Contaba con el apoyo del PSC y federaciones como Madrid, Galicia, La Rioja o Castilla y León, entre otras. Estos son sus argumentos:

- Coherencia con "la palabra dada" por el PSOE en las elecciones y después de ellas en la investidura de Rajoy.

- Las dos resoluciones previas del Comité Federal que se pronunciaban en este sentido.

- Responder a la "demanda social" y a la "multitud" de asambleas realizadas para mantener el "no".

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