El conflicto salta a Europa

Cameron insta a Barroso a enviar «urgentemente» observadores a la Verja

El primer ministro británico, David Cameron, solicitó ayer al presidente de la Comisión europea, José Manuel Durao Barroso, su mediación en la creciente tensión diplomática entre los dos países disparada por el hundimiento en aguas territoriales españolas de 70 bloques de hormigón que imposibilitan las labores de pesca de la flota española de la Bahía de Algeciras. El dirigente conservador pidió al presidente de la Comisión «enviar un equipo de monitorización a la frontera de Gibraltar y España para reunir pruebas sobre los controles que se están llevando a cabo». «Creemos que la Comisión Europea, como guardiana de los tratados, debería investigar esta cuestión», declaró un portavoz del 10 de Downing Street, quien calificó los controles que están teniendo lugar en la verja de «desproporcionados» y de responder a «motivaciones políticas». Así mismo, el portavoz del primer ministro recalcó la «seria preocupación» que siente Cameron por la intensificación de los controles que están poniendo en pelígro la temporada turística de verano de la colonia.

El presidente de la Comisión informó de que hablará con el presidente español, Mariano Rajoy, para mediar en la crisis. Además, su oficina aseguro que, durante la conversación telefónica con Cameron, el presidente de la Comisión Europea aseguró al primer ministro británico que las autoridades comunitarias están supervisando de manera «contínua» la situación. Durao Barroso aseguró también a Cameron que hará cuanto esté «dentro de su competencia» para «asegurar el respeto a las leyes de la Unión Europea» después de que Cameron le expresara « sus opiniones sobre los acontecimientos de Gibraltar». El presidente de la Comisión aseguró a Cameron que confía en que la escalada de tensión diplomática sea resuelta «por los países aludidos» de una forma acorde a su «común integración en la Unión Europea», según delcaró un portavoz de la Comisión Europea a Europa Press.

Este movimiento diplomático británico tuvo lugar apenas horas después de que España presentará una nota verbal de protesta contra el Gobierno del Reino Unido en el que se calificaban de «inadmisibles» y contrarias al derecho internacional las operaciones de ampliación de la costa este del Peñón que estan teniendo lugar en la colonia con el conocimiento de las autoridades del Peñón. En la nota, el Gobierno pregunta al Ejecutivo de Cameron si dichas obras cumplen la normativa comunitaria medioambiental. España fundamenta su argumentación en que los veritos de arena que estan teniendo lugar cerca del área del proyecto urbanistico East Proyect suponen un cambio en la configuración del espacio terrestre y marítico que chocan de frente con el espíritu y la letra del Tratado de Utrecht por el que España cedió Gibraltar a la corona británica en 1713. Así mismo, la nota verbal de protesta tambien recuerda al Gobierno británico que el pasado 30 de noviembre, el consejo de ministros aprobó declarar las aguas de Gibraltar, precisamente donde se están realizando estos vertidos al mar, como Zona Espacial de Conservación (ZEC), área en el que están prohibidas este tipo de operaciones que atentan gravemente contra el equilibrio ecológico de la zona. La comunicación, que llegó ayer a instancias del Gobierno británico, añade que España se reserva el derecho de actuar del modo «más oportuno» para defender sus prerrogativas y exige al Peñón que detenga estas actividades.

Las colas de la discordia

Efectivos de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado volvieron ayer viernes a efectuar exhaustivos controles en la verja que separa La Línea de la Concepción y Gibraltar que provocaron colas de varias horas para entrar en la colonia. El viernes es el día de la semana en el que más perjudican a la economía de la colonia las aglomeraciones por tratarse de la jornada anterior al fin de semana. El eco en los medios de comunicación que producen imágenes como la que acompaña estas líneas crean entre los turistas la seguridad de que acceder a Gibraltar va a ser tarea poco menos que imposible. Esto provoca que miles de desplazamientos a la zona del Peñón, durante el fin de semana, dejen de producirse, con las consecuentes pérdidas para la economía del Peñón. No es casual que el Ejecutivo británico haya jugado la baza europea de presionar a Barroso un viernes. Con ello pretende que el Gobierno de España de un paso atrás y que hoy sábado los registros no sean tan intensos.