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El Rey: "No es admisible apelar a la democracia sin respetar la ley"

Coincidiendo con las primeras sesiones del juicio del "procés" pero sin referirse explícitamente a ello, Felipe VI ha hecho una cerrada defensa del Estado de derecho y el respeto a la ley.

  • Felipe VI (c), el presidente de Portugal Marcelo Rebelo de Sousa (i), la Reina Letizia (d), y el expresidente del gobierno Felipe González (2i), en el Congreso Mundial de Derecho.
    Felipe VI (c), el presidente de Portugal Marcelo Rebelo de Sousa (i), la Reina Letizia (d), y el expresidente del gobierno Felipe González (2i), en el Congreso Mundial de Derecho. /

    J. Fdez.-Largo

Tiempo de lectura 4 min.

21 de febrero de 2019. 17:01h

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Andrés Bartolomé 20/2/2019

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Visiblemente emocionado, Felipe VI recibió ayer, en medio de vivas al Rey y una prolongada ovación, el Premio Mundial de la Paz y la Libertad, que le otorgó la Asociación Mundial de Juristas en el Teatro Real de Madrid. Un galardón que, en 55 años, solo han recibido antes Winston Churchill, René Cassin y Nelson Mandela. Apelando al espíritu de su ya histórico discurso del 3-O, dos días después del desafío soberanista que supuso el referéndum ilegal de 2017, el Monarca aseguró que «no es admisible apelar a una supuesta democracia por encima del Derecho, pues, sin el respeto a las leyes, no existe ni convivencia ni democracia, sino inseguridad, arbitrariedad y, en definitiva, quiebra de los principios morales y cívicos de la sociedad».

Unas palabras que han coincidido con las primeras sesiones del juicio en el Tribunal Supremo contra los dirigentes independentistas catalanes del «procés», aunque el Rey en ningún momento hizo mención a este asunto ni se refirió directamente a Cataluña, quizá porque su mensaje ayer no fue sino eco del pronunciado en aquella alocución televisada.

Esa noche del 3-O, Felipe VI dio un golpe sobre la mesa desde su despacho en una intervención que pretendía disipar las dudas sobre un vacío de poder en el Estado; dejar claro que Cataluña es España y motivar la acción combinada de los constitucionalistas, que acabó finalmente con la aplicación del artículo 155.

Es indudable que aquel discurso estaba ayer en la mente de todos, y así lo fueron corroborando las frases que utilizaba el Rey, acompañado por Doña Letizia. «Que no hay libertad sin leyes se ha sabido siempre, así como que sin leyes no puede haber democracia», dijo el jefe del Estado al recibir el galardón por «su inquebrantable compromiso con el Estado de Derecho». Y el mensaje, no hay que olvidarlo, se produce después de que algunos acusados que están desfilando estos días por el Tribunal Supremo y el propio presidente de la Generalitat, Quim Torra, hayan afirmado que la voluntad de parte de los catalanes de celebrar un referéndum de independencia está por encima de las leyes españolas.

El peligro de un nuevo desafío secesionista es evidente para Felipe VI, que aprovechó para hacer llegar su mensaje al considerar muy oportuno que el World Law Congress tuviera como temática los conceptos de «Constitución, democracia y libertad», así como el lema del «Estado de Derecho como garante de la libertad».

En su intervención, el jefe del Estado señaló que entiende que el galardón que le han concedido los organizadores de este congreso es «una muestra de confianza del mundo en un Estado social y democrático como el español, ya completamente asentado en la vida de nuestros ciudadanos pese a las dificultades que hoy, no solo en España, sino también a escala global, aquejan a las instituciones democráticas» (en alusión a la situación de Venezuela).

El Rey también se refirió a que la historia de España, como la de otros países, «ha vivido momentos difíciles», pero «a partir de la transición política y de la Constitución de 1978, la sociedad ha sellado un gran pacto de concordia que nos ha permitido vivir los mejores momentos de libertad y bienestar en una España política, social y territorialmente plural, pero unida en lo esencial en los valores» de la Constitución, presente ayer como en los recientes actos por su 40 aniversario. El Monarca interpretó el premio como un reconocimiento a la democracia constitucional española y a los dirigentes que lideraron la Transición. Y en representación de todos ellos citó al ex presidente del Gobierno Felipe González, quien intervino previamente en el acto para elogiar la labor y el compromiso de Felipe VI, y usó unos argumentos coincidentes con los suyos.

Aquel 3-O terminó el Rey subrayando el «firme compromiso de la Corona con la Constitución, con la unidad y la permanencia de España». Y ayer prometió de nuevo que «no escatimará esfuerzos» para preservar la «fortaleza democrática».

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