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El soberanismo: entre "halcones" y "palomas"

Hay división de opinión entre los partidarios de la confrontación total contra el Estado y quienes están a favor de un diálogo pactado con el gobierno de la Nación.

  • El soberanismo: entre "halcones" y "palomas"

Tiempo de lectura 5 min.

15 de septiembre de 2019. 02:32h

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Pilar Ferrer 15/9/2019

¿Y ahora qué? Es la gran pregunta que recorre los despachos políticos y económicos de Cataluña, después de una Diada menos numerosa y profundamente dividida. El mundo independentista está peleado ya públicamente, con una enorme brecha entre el PDECaT y Esquerra Republicana. Los presos soberanistas han emitido un comunicado ante la próxima sentencia del Tribunal Supremo contra el «procés» en el que reclaman unidad y desobediencia civil frente al Estado opresor, en un grito desesperado de consenso. Pero la fractura es evidente y la desconfianza entre Carles Puigdemont y Oriol Junqueras absoluta. El fugitivo aguarda la Euroorden desde Bruselas planeando nuevos destinos que le eviten una detención, y el encarcelado desea forzar elecciones anticipadas en Cataluña, a las que Quim Torra se niega. Dirigentes de ERC que visitan a su líder en la prisión de Lledoners le han escuchado una reflexión: El soberanismo se mueve entre «halcones» y «palomas». Es decir, partidarios de la línea dura y confrontación total contra el Estado, y los más pragmáticos a favor de un diálogo pactado con el gobierno de la Nación.

Se cumplen ahora diez años de la primera consulta popular por la independencia en Arenys de Munt, que fue el embrión de otras en muchos municipios catalanes hasta llegar al famoso referéndum del 10-N. Una consulta ilegal que inhabilitó al ex presidente de La Generalitat, Artur Mas, muy activo en estos días. El próximo mes de febrero finaliza este periodo de suspensión en sus funciones públicas y fuentes de su entorno confirman que Mas está «enredando» para posicionarse como nuevo candidato en unas elecciones autonómicas.

Arrinconado Puigdemont como prófugo de la justicia y amortizado Quim Torra, a punto de ser juzgado por el TSJC, los planes de Artur Mas serían encabezar la lista del PDECaT, dónde se avecina una escisión liderada por la ex coordinadora general, Marta Pascal, y antiguos diputados de CIU. En un reciente encuentro con empresarios, Mas fue rotundo: «Yo comencé esto y yo lo termino», les advirtió como prueba de que desea volver a la arena política.

Con el PDECaT en plena ebullición, no menos calmadas bajan las aguas en Esquerra Republicana, con un Congreso en ciernes y dos facciones en liza. Oriol Junqueras apoya claramente al actual número dos del Govern, Pere Aragonés, un pragmático moderado, bien visto en el mundo empresarial y partidario del diálogo con Madrid. Enfrente, la fugitiva en Suiza, Marta Rovira, respalda al presidente del Parlament, Roger Torrent, partidario de una ruptura radical. La posibilidad de unas elecciones generales el próximo 10 de noviembre complica mucho el escenario, por lo que Junqueras era un firme partidario de facilitar la investidura de Pedro Sánchez. Si ello no se logra, como todo parece indicar, y la sentencia del «procés» es emitida en la primera quincena de octubre, a los republicanos les será muy difícil mantener una posición moderada. «Con la sentencia y elecciones, todos al monte», afirman dirigentes independentistas.

Los presos soberanistas apelan en su comunicado a la desobediencia civil, que no institucional, frente al Estado. Pero los matices son diferentes. Mientras Oriol Junqueras mantiene abierta la puerta de un diálogo pactado, el ex presidente de la ANC, Jordi Sánchez, o el líder de Omnium Cultural, Jordi Cuixart, son más radicales, apuestan por la confrontación y la vía unilateral de independencia. Esta es también la tesis de Carles Puigdemont y su sucesor, Quim Torra, quien curiosamente el día de su discurso oficial en la Diada tenía sobre la mesa de su despacho el libro «Manual de desobediencia civil», un ensayo de los hermanos Paul y Mark Engler sobre movimientos antisistema europeos y revueltas populares del siglo XX. Todo un tratado de por dónde irán los separatistas catalanes ante la sentencia y cómo afrontarán el resultado de las urnas si finalmente hay elecciones el diez de noviembre.

La menor afluencia este año a la Diada revela el hartazgo de la sociedad catalana, pero no aniquila el soberanismo. Así opinan dirigentes políticos y empresariales, que auguran un otoño muy caliente en los sectores radicales frente a movimientos más catalanistas no independentistas. Entre ellos destacan Marta Pascal y antiguos diputados de CIU como Carles Campuzano y Jordi Xuclá, los dirigentes de Lliga Democrática, Astrid Barrio y Josep Ramón Bosch, Ramón Espadaler de Units, Antoni Fernández Teixidó de Lliures, e incluso el ex diputado del PP, Santiago Fisas. Todos ellos mantienen contactos con representantes económicos, jurídicos y de la sociedad civil catalana, que culminarán en un encuentro de antiguos dirigentes de CIU a finales de este mes en el emblemático monasterio de Poblet. Por su parte, en el seno de los Comunes, el partido de Ada Colau, aflora una nueva corriente federalista que cuestiona la convocatoria del referéndum de autodeterminación, en línea con lo expuesto esta semana en el Ateneo de Madrid por el primer secretario del PSC, Miquel Iceta. En definitiva, el catalanismo no separatista también se moviliza,

Mientras, los presos aguardan la sentencia del Supremo con serenidad, según sus abogados. Todos ellos están a punto de cumplir ochocientos días en la cárcel y a buen seguro que no serán los últimos. Fuentes de sus defensas indican que están tranquilos y no desfallecen en sus convicciones. Oriol Junqueras es quién mantiene una actitud más mística: «como un sofista», dicen dirigentes de ERC que le ven a menudo. Como ya avanzó este periódico, Junqueras ha publicado un libro de reflexiones religiosas con el monje benedictino del Monasterio de Montserrat, Hilari Raguer, claramente independentista, que le visita todas las semanas. En sus escritos, Junqueras analiza textos de la Biblia, ensalza los Salmos, y se declara fervoroso de San Pablo y el apóstol Santiago el Menor. Para el líder republicano, un declarado creyente, las epístolas de Santiago justifican las revoluciones, defienden la justicia social y a los desamparados. También cita a Lutero, Nietzsche y al Papa Francisco, habla del ayuno, la pobreza, los oprimidos bajo los yugos opresores, la Cristiandad en Europa y las revueltas campesinas.

Es inminente el juicio de Quim Torra ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, a cuyo presidente ha recusado, por negarse a retirar los lazos amarillos. La sentencia del Supremo contra el «procés» y las casi seguras elecciones generales convulsionan el ambiente. La presión de la ANC y los radicales de la CUP se traslada a la calle, mientras los partidos soberanistas afrontan crisis internas. Todas las encuestas sitúan a ERC en cabeza, seguidos del PSC, con un gran desplome del PDECaT. El resultado de las elecciones generales, si finalmente se convocan, será determinante. Como dicen destacados empresarios, están en juego no solo el futuro de Cataluña, sino el de España entera.

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