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Génova se prepara para el relevo de Cifuentes tras el 2 de mayo

La cúpula opta por un «perfil bajo» para la fiesta de la Comunidad que presidirá la líder del PP madrileño. No hay orden de movilización de apoyo: «Que vaya quien quiera». Santamaría y Casado prevén cumplir igual que otros años

  • La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, en el acto de entrega del Premio Cervantes, al que asistieron los Reyes
    La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, en el acto de entrega del Premio Cervantes, al que asistieron los Reyes / EFE

Tiempo de lectura 4 min.

24 de abril de 2018. 10:23h

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Carmen Morodo.  24/4/2018

La política madrileña vive estos días en una especie de realidad simulada como en «El show de Truman». La vida institucional hace como que todo sigue igual, y ayer mismo la presidenta, Cristina Cifuentes, asistió a la entrega del Premio Cervantes y dijo que su intención era seguir ejerciendo el cargo y que no tiene intención de dimitir. Pero en su partido los días hasta la moción de censura siguen tachándose en el calendario. Y más allá de los mensajes oficiales, o de las estrategias para sacar los colores a los currículums inflados de la oposición, la realidad es que en Génova se preparan ya para que se oficialice el relevo de la presidenta de la Comunidad de Madrid después del acto institucional con el que se celebrará el 2 de mayo la fiesta de esta comunidad.

En clave interna pesa la idea de que el partido está obligado a resistir a las presiones de Albert Rivera para forzar ceses por «cuestión de dignidad», comentan en coherencia con la lógica que rige el funcionamiento de los partidos. Hay que defender a los propios, pero, al mismo tiempo, no se les escapa el desgaste de esa dialéctica que impone el «cerrar filas con los nuestros», y más cuando, como en este caso, la parte cuestionada «ha perdido su credibilidad y no está facilitando la salida».

Ante los actos del 2 de mayo, la decisión de la dirección es buscar un perfil bajo. No hay instrucción de movilizarse para convertir la recepción institucional en la Puerta del Sol en un cierre de filas con Cifuentes. «Que vaya quien pueda y quiera», explican. Del Comité de Dirección sólo cuentan con que asista el vicesecretario de Comunicación, Pablo Casado, porque «no es el momento de que rompa con su hábito de estar en este acto», puntualizan. «No vamos a hacer del Día de la Comunidad de Madrid un homenaje a Cifuentes, pero tampoco se trata de escenificar que se la deja sola». Del Gobierno también es una presencia tradicional la de la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría.

Ahora bien, este borrador de previsiones puede saltar por los aires según cómo evolucione la estabilidad personal de la presidenta madrileña. O porque el presidente del Gobierno haga un movimiento con el que no cuentan ahora mismo en su equipo de colaboradores más próximos, atendiendo a quienes le presionan con la tesis de que «no se puede ceder más ante Rivera». Con estas prevenciones, la lógica a día de hoy con la que se mueven en Génova es «apurar los plazos y tras el día 2 poner un relevo para no perder la comunidad».

Ante esta crisis abierta por las irregularidades detectadas en el máster concedido por la Universidad Rey Juan Carlos a Cifuentes Rajoy ha optado una vez más por su estrategia de apurar los plazos para ver la evolución de Ciudadanos ante la moción de censura presentada por el PSOE. También para justificar que defiende a su gente. Y, además, para ganar tiempo ante el problema de conseguir flexibilizar la posición de la líder del PP madrileño y de su afines, decididos a mantener el pulso y resistir contra viento y marea, incluso al precio de perder el Gobierno autonómico y pasar a la oposición. Esta posición se le ha atribuido, asimismo, a la secretaria general, María Dolores de Cospedal, lo que al trascender internamente, sin ser desmentido con ningún gesto por parte de la «número dos» del partido, ha agravado el alcance dinamitero de la crisis provocada por el escándalo del máster.

Ayer, el vicesecretario de Comunicación del PP esquivó en rueda de prensa la polémica porque «no hay ninguna novedad» ya que «ni siquiera» se ha convocada la fecha en la que se debatirá la moción de censura. No hay fecha porque depende de la presidenta de la Asamblea de Madrid, Paloma Adrados, es decir, del PP.

«La moción de censura todavía no está ni siquiera convocada y corresponde a la presidenta de la Asamblea convocar la moción», se defendió Casado ante las preguntas sobre si el PP prefería perder la comunidad o perder a Cifuentes, o sobre si considera que ha llegado el momento de que dé un paso al lado. La fecha del debate podría sentenciarse el lunes día 30, previsión que concuerda con la estrategia de apurar los plazos hasta el último momento. Como el 1 y el 2 de mayo es fiesta en Madrid, quedan como días hábiles el 3, 4 y 7.

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