«Inés del Río condenó a mi hijo a la cadena perpetua del cementerio»

«No he podido dejar de pensar en él en toda la concentración. Ahora tendría hasta nietos»
«No he podido dejar de pensar en él en toda la concentración. Ahora tendría hasta nietos»

Ha cogido el coche a las 4 de la mañana, no podía dejar de estar cerca de las víctimas, una vez más. Inés del Río, Troitiño, De Juana Chaos... «Todos los asesinos de mi hijo están en la calle, no queda ni uno solo en libertad. Me he tomado un trankimazin porque no puedo con mis nervios». Ha vuelto a coger la pancarta con las fotografías de Alberto Amancio, su hijo, de 20 años, la misma foto que besa cada mañana en la que siente su ausencia después de que el «comando Madrid» hiciera saltar por los aires la vida de 24 guardias civiles en República Dominicana. «Cuántas vidas nos rompieron entonces, cuántas vidas nos siguen rompiendo ahora. Cuando vi soriendo a Inés del Río desde el televisor la llamé de todo, le dije palabras muy gordas y al final me caí al suelo, me desvanecí». Le duelen las palabras de los magistrados, fiscales, políticos... «Unos magistrados que no han sentido como les quitaban a sus hijos, ni un fiscal puede decir que ahora la asesina de Alberto no es asesina. ¿Cómo no lo va a ser? No es justo que por matar a mi hijo sólo haya cumplido 8 años de prisión. Mientras, a mi hijo, le condenaron de por vida al cementerio».

Recuerda el día en que una de sus amigas se cruzó con Ignacio de Juana Chaos. «Una amiga me dijo un día que mientras daban a De Juana por desaparecido se lo encontró paseando por Irlanda. No me lo llegué a creer, pensaba que me engañaba. «¿Por qué no me llamaste?», le dije. Moriría tranquila sabiendo que ese asesino tuviera el mismo fin que le impusieron a mi hijo».

Mientras escucha los discursos no puede dejar de pensar en él, en Alberto. «Cuánta falta me hace. Ahora estaría aquí, para cuidarme, y hasta tendría nietos». Pero otros sentenciaron su vida. Las gafas de sol ocultaban sus lágrimas. «No he podido dejar de llorar. Sólo pido de corazón que Rajoy nos ayude, que no sea un flojo. Me encanta ver a Aguirre con nosotros, nos da un gran apoyo. Ahora acaban de mencionar a Bolinaga, otro asesino más. Cuántos hay ya en libertad, cuánta injusticia...»

«He sentido mucha rabia, mucha» y ni el sol le hizo desfallecer. «A pesar de estar de pie, de que soy ya algo mayor y que me daba el sol de cara, no me ha importado, he sujetado la pancarta de mi hijo todo el tiempo. Una madre por su hijo aguanta todo, el tiempo que haga falta estaría de pie recordando su memoria. Me voy a casa con la esperanza de que a esa gentuza que hoy nos deja en libertad a terroristas y violadores se les remueva la conciencia. Gracias a casi todos los españoles que siempre están con las víctimas por estar en Colón y apoyarnos una vez más».