Las armas de la diplomacia

La Razón
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Madrid- A la espera de que el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, y el presidente de la Comisión europea, José Manuel Durao Barroso, hablen por telefono para intercambiar pareceres en referencia a la crisis diplomática en Gibraltar –conversación que fuentes de Moncloa prevén se produzca pasado el fin de semana– la posición de firmeza del Ejecutivo sigue determinada por las ruedas de prensa llevadas a cabo en los últimos días por los titulares de Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, e Interior, Jorge Fernández Díaz. El primero, después de tildar de «aberrante» el vertido de bloques de hormigón en aguas que España considera propias, afirmó que al Gobierno «no le templará el pulso» en su política referente al Peñón. Por su parte, Fernández Díaz aportó cifras que demuestran el abultado crecimiento que en los últimos años del tráfico de tabaco y afirmó que la práctica totalidad de las investigaciones que se están llevando a cabo en España sobre blanqueo de capitales acaban, tarde o temprano en Gibraltar.

La próxima conversación entre Rajoy y Barroso tendrá lugar después de un contacto telefónico análogo entre el primer ministro británico y el presidente de la Comisión. Fue el viernes cuando Cameron se puso en contacto con Barroso para instarle a que mandara un equipo de observadores para monitorizar los registros en la verja de la La Línea de la Concepción. También el viernes la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, mantuvo una conversación telefónica con Nick Clegg, vice primer ministro del Reino Unido, en la que transmitió el malestar que ha causado en España el vertido de bloques de hormigón que ha hecho imposible, quizá de manera irreversible, un caladero faenado por percadores españoles. Así mismo, Sáenz de Santamaría dejó clara la disposición al diálogo, mantenida por España en todo momento desde que se desató la crisis, con una nación aliada y amiga como el Reino Unido, furte socio en el seno de la Unión Europea.