Política

País Vasco

Visita a todo lujo: cinco estrellas para dormir y siete para comer

Hotel Carlton, uno de los más céntricos y lujosos de Bilbao, situado en la plaza Moyua
Hotel Carlton, uno de los más céntricos y lujosos de Bilbao, situado en la plaza Moyualarazon

Los seis miembros de la Comisión Internacional de Verificación, creada a instancias del entorno etarra para publicitar su versión sobre la liquidación de la banda terrorista, pasaron dos días en Bilbao a todo lujo y sin que nadie consiguiera saber quién corre con los gastos. Durmieron en el hotel Domine de Bilbao, el único cinco estrellas con vistas al museo Guggenheim, celebraron la mayoría de sus reuniones en otro cinco estrellas, el hotel Carlton, situado en el centro de la ciudad, la plaza Moyua, y cenaron en uno de los restaurantes del prestigioso cocinero Martín Berasategui, reconocido con siete estrellas Michelín, el Doma.

A pesar de ello, fuentes del Gobierno vasco consultadas por LA RAZÓN explicaron a este periódico que son personas austeras, que no se reúnen con sus interlocutores en torno a una mesa, sino que, al menos en el caso de Iñigo Urkullu, estuvieron hablando en un despacho durante casi dos horas. «Creo que el viernes ni siquiera comieron, al menos a nosotros, que estuvimos con el lendakari, no nos dio tiempo». La falta de transparencia en torno a su visita al País Vasco ha sido tal que ni siquiera se ha comunicado oficialmente el lugar del encuentro con Iñigo Urkullu. Fue en un despacho que tiene el Gobierno vasco en el edificio de la Bolsa de Bilbao, pero el Ejecutivo no lo confirma.

El hermetismo es total cuando lo que se quiere saber es de dónde sale el dinero para pagar la intervención de estas seis personas escogidas por su experiencia en «procesos de paz, labores policiales y militares o servicios de inteligencia», además de sus gastos. Lo más concreto que han dicho ellos mismos es que se financian con «fondos de distintas fuentes filantrópicas privadas y públicas». El Gobierno vasco no admite pagos, pero queda la duda, porque fue el lendakari quien les animó a seguir con su labor cuando ellos estuvieron a punto de dejarlo el pasado mes de septiembre.

La izquierda abertzale no se ha acercado a ellos más que el resto de los interlocutores con los que han hablado, para que dieran una imagen de independencia. Nadie les ha recogido en el aeropuerto, ni les ha llevado por la ciudad. Se han movido en taxi, incluso para recorridos cortos. Llegaron al aeropuerto de la capital vizcaína a mediodía del jueves. Hasta mediodía del viernes, cuando comparecieron públicamente para dar a conocer su declaración y entregar el inventario del material, mantuvieron tres encuentros: uno con dirigentes de Sortu, otro con representantes del PSE y el último, inmediatamente antes de la rueda de prensa, con el lendakari. Ni Sortu ni los socialistas han querido concretar cuándo y con quién hablaron los «verificadores», probablemente en el hotel Carlton, donde habían reservado varias salas, la más grande, la Imperial, para el encuentro con los medios de comunicación.

Pero a su llegada al hotel el viernes a las dos de la tarde no se dirigieron directamente a esa sala, sino que subieron al primer piso, donde había reunidas unas cincuenta personas. Allí estaban representantes de los sindicatos nacionalistas ELA y LAB y también de CC OO y de UGT, además de la patronal vasca Confebask. Sólo desde el sindicato ELA se desveló algo de las conversaciones. «Nos han pedido que traslademos a la sociedad que la unilateralidad, siendo necesaria, es ahora insuficiente para abordar la fase de inutilización del armamento, que no podrá hacerse sin el compromiso operativo de los gobiernos español y francés». El mensaje de los «verificadores» coincide con el mensaje de ETA.