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El orgasmo femenino, el gran aliado para fortalecer el suelo pélvico

Tener un suelo pélvico debilitado trae muchas consecuencias negativas

  • El orgasmo femenino, el gran aliado para fortalecer el suelo pélvico
    / GTRES ONLINE

Tiempo de lectura 8 min.

09 de marzo de 2018. 16:31h

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Manuel Rozalen. Doctor en Fisioterapia .  11/3/2018

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El suelo pélvico es un conjunto de músculos, tendones, fascias y ligamentos que conforman la base de la cavidad abdominal, en la que se encuentran estructuras tan importantes como la vejiga, vagina y recto. Si esta estructura no tiene la capacidad de sujetar las vísceras arriba, pueden "descolgarse" y aparecer prolapsos por la influencia de la gravedad. Manuel Rozalen, Doctor en Fisioterapia y Director de la Clínica Rozalen y de la Unidad del Suelo Pélvico, nos da las claves.

Es importantísimo que se lleve a cabo una exploración exhaustiva por el ginecólogo, la matrona o el fisioterapeuta especializado en esta área. Esto es debido a que muchas veces, por falta de tiempo y/o desconocimiento, nos centramos únicamente en el suelo pélvico y lo realmente importante es valorar de una forma global u holística la patología de la paciente. Además del suelo pélvico hemos de tener en cuenta el diafragma que es quien cierra la cavidad abdominal por arriba, al transverso abdominal que es quien lo cierra por delante y la postura que es quien nos dirá si puede o no haber mayor presión en la zona. Una cicatriz reciente fibrosada o la existencia de dolor, nos harán dar otro enfoque al tratamiento puesto que será prioritario el tratamientos de los mismos. Una afectación psicológica también hace que se plantee de forma diferente el tratamiento.

Hay muchísimos más factores a tener en cuenta como la obesidad, la hipertensión, el hábito postural y deportivo, la ansiedad, las emociones y el estrés.

El descuidar el suelo pélvico conlleva muchos problemas, principalmente de pérdidas de orina, de prolapsos y de dolor en la zona, pero hay muchas más secuelas a las que no prestamos tanta atención y que son importantes. Destacaría el dolor de espalda , las infecciones, el estreñimiento y la anorgasmia.

En la valoración del profesional, es importante tener presente la diástasis abdominal, es decir, la distancia que hay entre ambos rectos anteriores del abdomen. Lejos de las modas actuales deberían estar cuanto más juntos mejor, sobre todo de cara a un posible embarazo. En éste, los músculos abdominales se distienden tanto, que puede provocar que se abran aún más los rectos y, tras dar a luz , se queden abiertos pudiendo llegar a aparecer hernias por ese espacio.

La musculatura abdominal tiene tres capas (de fuera adentro; rectos abdominales, oblicuos mayor y menor y transverso abdominal), y en muchas ocasiones tras el parto se queda distendida, dada de sí, y no vuelve a su tensión preparto. No es siempre el parto el causante de esto, muchas otras veces una mala postura o la obesidad desencadenan dicha falta de tono en el músculo transverso abdominal, que se comporta como si fuese una faja natural que sujeta e impide que nuestras vísceras se desplacen hacia anterior. En muchas ocasiones este desplazamiento es el que origina pérdidas urinarias, sobre todo las que denominamos IUE (Incontinencia Urinaria de Esfuerzo) y que como podemos imaginar, ocurren cuando se estornuda, se tose, se levanta un peso, se ríe... cuando se realiza cualquier esfuerzo, hace que aumente la presión en la cavidad abdominal, y si nuestro abdomen no tiene el tono suficiente para sujetar dicha presión, se abomba, se distiende y suele facilitarse un escape desde la vejiga urinaria. Si nuestros esfínteres (músculos que cierran la vejiga y uretra) están sanos, no tiene por qué producirse escape. Lo que ocurre es que la mayoría de las veces que hay debilidad abdominal, hay debilidad de la musculatura pélvica y por tanto incompetencia para cerrar la vejiga y la uretra y se producen escapes.

El orgasmo femenino, el gran aliado para fortalecer el suelo pélvico

De forma contraria, hay muchas veces que se insiste en realizar los famosos ejercicios de Kegel (cerrar y abrir esfínteres como si cortáramos el chorro de la orina y nos aguantáramos un gas) y el problema no está únicamente ahí; como hemos comentado anteriormente, tendremos que trabajar el transverso del abdomen y no podemos olvidarnos de algunos otros factores ya mencionados anteriormente como postura, respiración y/o diafragma, hábitos, etc.

La recuperación del suelo pélvico tiene varias etapas, si bien todas comienzan con un buen diagnóstico y exploración por un profesional. Me encuentro muchísimas veces que llegan pacientes que realizan ejercicios en casa o en el gimnasio, o incluso pilates sin haber tenido una orientación de cómo trabajarlo, y sin este diagnóstico no podemos avanzar; yo siempre les pongo el mismo ejemplo... te recomiendo que salgas a correr y ¿cuánto has de correr? Hay que tener una valoración inicial y una progresión, si bien, no es tan sencillo saber si contraes correctamente o si tu musculatura está fatigada cuando hablamos de musculatura pelviana.

Lo primero es siempre tonificar, es decir, dar un poco de "dureza" a los músculos, y a partir de este tono, empezar a fortalecer ganando fuerza y resistencia. Pero no es sencilla la tarea, puesto que aproximadamente un 80% de las fibras de la musculatura del suelo pélvico es tejido conjuntivo, es decir, acontractil y tan solo un 20% de las fibras son tejido contractil. De la parte contráctil, más de tres cuartas partes del tejido responde al sistema nervioso autónomo, es decir, que nosotros no podemos controlar voluntariamente y se rige por emociones, hormonas y postura fundamentalmente. El resto de fibras de ese tejido contractil son las que nosotros activamos de forma voluntaria cuando realizamos los ejercicios de Kegel.

Respecto al tratamiento, los archiconocidos y tan recomendados ejercicios de Kegel sí, pero no exclusivamente en la mayoría de las ocasiones. Es aquí donde entran en juego los tan de moda llamados ejercicios hipopresivos, que son una gimnasia reprogramadora de la postura, que tantas veces es incorrecta en los pacientes, y además nos aporta muchísimos beneficios holísticos, contrayendo de manera refleja (sin el paciente hacer nada), esa otra musculatura regida por el sistema nervioso autónomo o involuntario.

Están surgiendo métodos como el 5p (Reeducación Postural ProPiocePtiva Perineal) en el que se trabaja con medio "tronco" de madera y se corrige una vez más la postura y se tonifica la zona en cuestión.

Yoga y Pilates, si tienen una buena orientación y adaptación al paciente, son muy recomendables así como ejercicios aeróbicos que no ejerzan mucha presión sobre la zona (natación, elíptica, bicicleta suave, caminar tranquilamente...)

Me preguntan mucho por las bolas chinas, y la respuesta es sí, pero sí siempre y cuando haya un buen tono de base, y para ello ha de haber una valoración profesional previa porque si no, podemos llegar a debilitar aún más la musculatura.

Por supuesto son recomendables los orgasmos; probablemente estamos ante la mejor herramienta terapéutica ya que provocan una contracción del total de las fibras del periné cuando el orgasmo es intenso; además, concienciarnos de que a mejor tono y fuerza en dicha musculatura, más intensidad en los orgasmos, por término medio. Podemos utilizar vibradores para llegar a los mismos en los casos en los que no hay pareja o no se mantienen relaciones con la misma.

En la clínica, aunque a veces también en casa, se utiliza electroestimulación (calambres dentro de la vagina), o biofeedback (retroalimentación en castellano) que te permite ver si estás o no contrayendo correctamente. Para ambos casos es imprescindible la programación de los parámetros adecuados y el modo de empleo antes de utilizarlo sin control ni supervisión.

Son interesantes en clínica dispositivos como radiofrecuencia que regenera el colágeno del tejido conjuntivo, magnetoterapia para el dolor y también para provocar contracciones pasivas de los músculos, e incluso ondas de choque y ozono, si bien estas últimas técnicas están menos estudiadas y además son tratamientos más caros.

Láser vaginal, lo que llaman rejuvenecimiento vaginal es bastante efectivo en casos en los que se ha tonificado la musculatura, puesto que hace un "quemado" de la mucosa y cuándo ésta regenera es mucho más rica, lubrica mejor y está más tensa, sujetando las estructuras.

En casos en los que no hay respuesta a estos tratamientos, siempre está la corrección quirúrgica, con múltiples técnicas y variantes que el cirujano adapta a la paciente y que aunque a veces adolecen de mala fama, en numerosos casos da buenos resultados. Hay que concienciarse de cuidar nuestro suelo pélvico para, una vez operado, no volver a recaer; de no hacerlo, el riesgo de recaída es muy alto y las segundas intervenciones suelen tener muchas más complicaciones y peores resultados que en la primera.

Manuel Rozalen, Doctor en Fisioterapia y Director de la Clínica Rozalen y de la Unidad del Suelo Pélvico

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