Educación

Sí, viajar a Inglaterra en verano fortalecerá que tus hijos hablen inglés (mejor)

Lo ideal es Reino Unido pero cualquier país de habla inglesa puede servirte para lograr la tan ansiada inmersión

Sí, viajar a Inglaterra en verano fortalecerá que tus hijos hablen inglés (mejor)
Sí, viajar a Inglaterra en verano fortalecerá que tus hijos hablen inglés (mejor)larazon

Hacer las maletas e irse al extranjero a aprender un idioma es algo que hay que intentar hacer al menos una vez en la vida. La inmersión completa en otra lengua es una experiencia que al principio nos puede asustar o preocupar, tanto si somos nosotros los protagonistas como si lo son nuestros hijos.

Hacer las maletas e irse al extranjero a aprender un idioma es algo que hay que intentar hacer al menos una vez en la vida. La inmersión completa en otra lengua es una experiencia que al principio nos puede asustar o preocupar, tanto si somos nosotros los protagonistas como si lo son nuestros hijos. Salimos de nuestra rutina habitual, de nuestro círculo de amigos y, encima, tenemos que hacerlo todo en un idioma que no dominamos. No hay que preocuparse y, sobre todo, no hay que tener miedo al qué dirán, porque con el tiempo este experimento se convertirá en una de las mejores experiencias que habremos vivido. Solo hay que pensar en lo que nos dicen quienes lo han hecho antes que nosotros: salvo contadas excepciones, para la mayoría ha sido una experiencia que sin duda repetirían.

Destinados tanto a aquellos que ya tienen la maleta hecha y el billete de avión en el bolsillo como a los que todavía están dudando entre ir o no ir, desde Oxford University Press, responsables del Oxford Test of English, el nuevo examen de inglés certificado por la Universidad de Oxford que puedes hacer en cualquier momento del año, plantean una serie de consejos y recomendaciones para ayudar a aprovechar mejor la estancia en el extranjero, en el primer caso, y para despejar las dudas que se pueden tener, en el segundo.

1. No arrastres a ningún amigo a acompañarte. Si él quiere, que vaya, pero siempre teniendo en cuenta que lo que vais a hacer allí es aprender otro idioma. Este consejo también va dirigido a los padres que no quieren que su pequeño viaje solo. Tened en cuenta que los niños siempre estarán bajo la supervisión de un adulto y con compañeros de su edad, pero dejad que den ellos mismos el primer paso. El problema que surge llevando a alguien de confianza con nosotros es que al final nos acomodamos y no llegamos a vivir el viaje de igual forma que si lo hubiéramos hecho en solitario. Por esta razón, intenta ir sin carabinas y vivir la experiencia por tu propia cuenta. Ya verás que no te arrepentirás.

2. La edad no importa. Dicen que los mejores años para un intercambio son de los 11 a los 15, pero esto no tiene porqué ser así. Actualmente existen escuelas para todo tipo de públicos y no tienen nada que envidiar a las de los más pequeños, que habitualmente cuentan con cursos y actividades especializadas sólo para ellos. Las escuelas para mayores también tienen una amplia oferta de cosas qué hacer y además, dan la posibilidad de realizar work-experiences -experiencias profesionales dentro de la escuela- con las que puedes llegar incluso a costearte las clases. O programas de internships, más conocidas en español como “prácticas” con alguna de las empresas de la zona o que colaboren con la escuela.

3. No te asustes e intenta aprovechar el primer minuto. Una experiencia de inmersión de un idioma implica un esfuerzo y supone un cambio de rutina, no sólo en el idioma, sino en todo lo demás. Nuestro consejo es que tengas en cuenta tu nivel de inglés antes de coger el vuelo. Si es básico, te podrás defender durante tus primeros días, pero si lo único que sabes decir es un simple hello, intenta mejorarlo antes de viajar con, por ejemplo, algún curso intensivo.

4. Evita las grandes ciudades porque están plagadas de personas que hablan tu mismo idioma. Londres constituye el ejemplo paradigmático. En las grandes metrópolis de habla inglesa, si gritas el nombre de Paco, se pueden llegar a dar la vuelta al menos diez personas. Por esa razón, es preferible elegir alguna ciudad pequeña donde la posibilidad de encontrarte a gente de tu misma nacionalidad sea menor.

5. Calcula el tiempo de tu estancia. Tanto si es un menor, como un adulto, tres meses serán suficientes para reforzar, aprender cosas nuevas y exprimir al máximo la experiencia. Lo ideal para una buena inmersión de una lengua extranjera son de 8 a 12 semanas.

6. Rodéate de la gente adecuada. Forma un grupo de amigos con personas de otras nacionalidades para practicar inglés e intenta entablar conversaciones con las personas de la zona en la que vivas. Sobre todo, evita estar todo el rato en compañía de personas que hablen tu mismo idioma, ya que aparte de perder el tiempo, también perderás dinero.

7. Apúntate a un curso o programa escolar que se adapte a tus necesidades: comunicación oral, comunicación escrita, lenguaje informal... Otro factor a tener en cuenta es que los grupos por clase sean pequeños. De esta forma practicaréis más, las clases serán más personalizadas y por lo tanto, el aprendizaje será mucho más completo.

8. Plantéate el tipo de alojamiento. Donde más se aprende es con las llamadas host families, que son las familias que ofrecen sus casas para estudiantes extranjeros. Esta opción es perfecta para todas las edades. Eso sí, aquí la suerte está echada: puede ser muy buena y hacerte sentir como uno más de la casa, o, todo lo contrario. Si es así, no dudes en comentarlo con la agencia o escuela para que te intenten buscar alternativas. Otras opciones que se pueden tener en cuenta son las escuelas de verano, las residencias de estudiantes o, si ya tienes edad suficiente, alquilarte algo por tu propia cuenta.

9. Recuerda tener toda la documentación en regla antes de tu viaje y no olvides la tarjeta sanitaria europea. Como dicen las madres “basta que no esté yo para que te pase algo”.

10. No olvides meter ropa de abrigo en la maleta. El verano en Gran Bretaña, por ejemplo, no es igual de caluroso que el nuestro y muchas veces las temperaturas máximas de allí, son las de España en primavera. Por eso, nuestra recomendación es llevar en la maleta algún jersey de entretiempo con manga larga y una prenda para la lluvia.

11. Descarga en el teléfono móvil, un diccionario y una buena app de mapas que incluya de todo (dónde está la parada de autobús más cercana, la línea de metro qué mejor te viene desde dónde estés, e incluso donde hay bicicletas disponibles).

12. Practica, practica y practica. Que no te de vergüenza hablar, el que tiene boca se equivoca y más tú, que estás allí para aprender.

13. Aunque no vas a estar solo porque en estas experiencias se conoce mucha gente, es preferible que durante tu estancia todo lo que veas en internet (películas y música) sea en inglés, así el oído se acostumbra. También lee todo lo que puedas, hasta las señales de tráfico.

14. Haz planes, muchos planes. Visita, descubre ya que los viajes de inglés son experiencias que se recuerdan toda la vida.

Y una recomendación final destinada especialmente a padres e hijos dubitativos: abandonar el nido familiar una temporada no es algo malo, ya que estudiar otro idioma se ha convertido en algo necesario para desarrollarnos como personas y reforzar nuestro futuro laboral. Además, este tipo de experiencias nos permiten aprender a relacionarnos en otros contextos diferentes al nuestro. Ánimo, ¡y buen viaje!