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«Tengo cáncer de pulmón extendido a los huesos y sigo luchando»

Testimonio de una enferma en la Semana Mundial del cáncer de pulmón

  • Inma Escriche con su oncólogo Manuel Pedregal, del equipo del Dr. Dómine.
    Inma Escriche con su oncólogo Manuel Pedregal, del equipo del Dr. Dómine.
Madrid.

Tiempo de lectura 5 min.

11 de septiembre de 2018. 07:27h

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Inma Escriche.  Madrid. 11/9/2018

Soy Inma Escriche, una paciente oncológica con cáncer de pulmón en estadio IV y ya con metástasis en los huesos. Han pasado casi dos años desde que me dieron este terrible diagnóstico y, pese a las primeras previsiones tan fatalistas, aquí sigo luchando contra él.

En España se diagnostican más de 28.000 nuevos casos de cáncer de pulmón al año, encontrándose entre los más agresivos y con menos esperanza de vida, y aunque médicos, científicos y pacientes estamos intentando darle la vuelta a estas estadísticas, casos como el mío aun siguen siendo una excepción.

El cáncer de pulmón está asociado al tabaquismo. Si bien es cierto que un 80% de los nuevos casos que se diagnostican cada año en España tienen una relación directa con el tabaco, no todos los casos son producidos por este mal hábito. Desde que sé que sufro esta enfermedad intento visibilizarla para que este 20 % de casos no sean marginados. Llevando una vida saludable también puede tocarte y debes ser consciente para que puedan realizarte un diagnóstico precoz, crucial para reducir la mortalidad de la enfermedad, ya que al no dar la cara, cuando se detecta suele ser ya muy tarde, en estadios muy avanzados y con pocas alternativas de tratamiento.

No es fácil convertirte sin esperártelo en una enferma de por vida, saber que ya no va a haber descanso, tener que luchar todos, absolutamente todos los días por sobrevivir. Sobrevivir a la enfermedad y sobrevivir a los tratamientos que siguen entrando por vena sin fecha de finalización y te dejan unos efectos secundarios tan duros como la propia enfermedad. Sin embargo, es en estas situaciones extremas en las que sale a relucir tu verdadero yo y descubres como si quieres, con la ayuda de los que te rodean y de la fe (arma crucial para mí en esta batalla) vas a poder enfrentarte a este sufrimiento. Porque al sufrimiento te tienes que enfrentar, a querer levantarte cada día, a aguantar las nuevas pruebas, pinchazos, efectos secundarios, idas y venidas al hospital. Pero tan malo es venirse abajo como pensar que curarse es un tema de fuerza personal, hay que ponerse en manos de los médicos y la ciencia, pues la propia voluntad no es suficiente.

Vivir con la enfermedad ha cambiado completamente mi rutina, ya no puedo ir a trabajar, muchas veces no puedo ni atender a mi familia y son ellos los que me tienen que cuidar a mí, pero esta situación no es constante, si no que está llena de altibajos, días buenos y días malos, en los que en cuanto me puedo levantar no lo dudo y me pongo en marcha para intentar hacer todo aquello que he dejado pendiente. No vale la pena quedarse en casa lamentándose de la mala suerte ni haciéndose la víctima, mejor aprovechar todos los momentos y nuevas oportunidades que se abren ante ti.

Desde hace un año me dedico, además de a curarme, a dar conferencias de testimonio en los colegios e institutos, también en empresas, parroquias y organizaciones que me invitan. Creo que no sólo soy una afortunada por tener este optimismo para superarlo, si no que puedo ayudar a mucha más gente a enfrentarse a situaciones adversas. También el poder participar en medios de comunicación ha sido una gran ventana para poder llegar con mi mensaje a mucha más gente que lo está pasando mal.

Muchas veces tememos a lo desconocido, así que tratar las situaciones con normalidad, contar lo que me ocurre e ilustrarlo con imágenes de mi día a día, creo que ayuda también a otros muchos pacientes y familiares, por eso me decidí a intentar ser activa en redes sociales como Facebook o Instagram donde muestro la cara positiva y a veces no tan amable de esta enfermedad. Pero aunque enseñes dolor, si lo muestras con una sonrisa, siempre enseñarás que se puede también con el sufrimiento. Por eso es tan importante también para mí poder mostrar a los demás lo que me ocurre en tiempo casi real.

No quiero mandar un mensaje negativo, todo lo contrario, la ciencia avanza y cada día aparecen nuevos tratamientos y mientras tengamos opciones seguiremos adelante. En estos momentos estoy en un ensayo clínico que me ofreció el Hospital Fundación Jiménez Díaz. El Doctor Dómine junto con su extenso equipo de oncólogos y enfermeros son los que van experimentando en mí los efectos y resultados de un nuevo medicamento y aunque no se puede generalizar (cada paciente somos un mundo con nuestras circunstancias), estoy encantada con los buenos resultados que estamos obteniendo que, ojalá, en breve sirvan como esperanza para otros muchos más pacientes en mi misma situación.

A día de hoy llevo ya 29 sesiones seguidas de quimioterapia junto con la inmunoterapia del ensayo clínico. Recuerdo las primeras sesiones en que todo era incertidumbre, pero gracias al trato tan amable y cariñoso de todo el equipo sanitario hacen que te sientas como una más y ya nos llamemos por el nombre de pila. Así espero seguir muchos años, siendo el conejillo de indias de los investigadores, que mientras el cuerpo y la mente me aguanten, ofreceré por la ciencia y, por supuesto, también por mi salud y espero que recuperación algún día; aunque a día de hoy a lo que aspiro es a poder cronificarlo y que se convierta en parte de mi rutina por muchos años, también lucho por tener una calidad de vida digna, ya que mi estado físico se ha visto en detrimento a lo largo de estos dos últimos años y este apartado los hospitales y asociaciones lo tienen un poco abandonado, aunque espero empezar en breve con un nuevo proyecto de la AECC de Unidad Física Oncológica.

También es muy importante para mí enviar un mensaje de apoyo a todos aquellos enfermos de cáncer que, como yo, luchan día a día. La esperanza es lo último que se pierde y es lo que nos impulsa a seguir día a día a pesar de los contratiempos. Quiero deciros que no y estáis solos en la desesperación de muchos días y que esa desesperación torna muchas veces en esperanza y buenas emociones. Soy creyente y esta circunstancia me sirve para superar día a día todas y cada una de las dificultades que el cáncer nos da. No tengo ni idea de hasta cuándo viviré pero sí quiero y tengo claro que el tiempo que lo haga será luchando y sin tirar jamás la toalla.

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