El marquesado de Griñón tendrá que esperar

Por culpa del estado de alarma, aún no se han podido realizar los trámites necesarios para que Tamara Falcó ostente el título nobiliario que deberá firmar el Rey

Según el departamento jurídico de la Diputación de la Grandeza de España y títulos del reino, que es el organismo asesor de la Administración Pública y de Felipe VI, sobre la sucesión y rehabilitación de los títulos nobiliarios, «en estos momentos no hay marquesa de Griñón titular. Es un título vacante hasta que no se conceda la carta de sucesión firmada por el Rey. A día de hoy, la única marquesa vigente es Esther Doña en su calidad de marquesa viuda del marqués de Griñón».

Carlos Falcó, al casarse con ella, la convirtió en marquesa consorte, y, con su muerte, el pasado 20 de marzo, la convirtió en marquesa viuda de Griñón y marquesa viuda de Castel Moncayo con Grandeza de España y es la única que puede serlo hasta que a Manuel y Tamara Falcó les den la carta de sucesión del título, y eso puede tardar muchos meses. Desde ayer, que acabó el Estado de Alarma en nuestro país, obviamente no se ha publicado nada durante los meses de abril, mayo y lo que llevamos de junio sobre títulos nobiliarios en el Boletín Oficial del Estado. Y es desde ayer, que ha finalizado esa situación, cuando se ha puesto en marcha el contador de plazos.

Por lógica, el Ministerio todavía no está al cien por cien y se tardará en que ello se convierta en una realidad. A efectos legales, ya se vuelven otra vez a poner en marcha los trámites para pedir la sucesión a los dos títulos, que en el caso de Tamara y de su hermano, Manuel, tienen un año para presentar la documentación.

Una costumbre

En estos momentos, la condición de marquesa viuda es un título de carácter social. Hasta el año 1981 el Código Civil dejaba que el cónyuge pudiera ser marqués viudo. No es que ahora esté prohibido, porque existe la costumbre de permitir esa fórmula, pero en este caso es eso, una costumbre al margen de una ley vigente que no se opone a que se use, de ahí que tanto Alfonso Díez, viudo de la Duquesa de Alba, como a Esther Doña se les pueda llamar así, aunque no lo sean porque solo hay un titular. Que es de quien lo ostenta, y esa es únicamente una persona y es la que consta en la carta de sucesión, que en este caso solo mencionará a Tamara Falcó Preysler.

Esther es, así, la viuda del marqués titular, algo que es así desde las partidas de Alfonso X el Sabio que dejó dicho en el siglo XIII que «a la mujer del conde, se llamará condesa» y lo será mientras no contraigan nuevo matrimonio. Así estuvo vigente hasta 1981, porque en la reforma del código civil de ese año, no se recogió el deseo de Alfonso X, sin embargo, la costumbre sigue vigente.

Así pues, Manolo y Tamara Falcó tienen desde ya un año de plazo para pedir la sucesión de sus respectivos títulos nobiliarios ante el Ministerio de Justicia. La empresaria y diseñadora deberá pagar por su marquesado de Griñón 793 euros, mientras que Manolo Falcó, al llevar Grandeza de España, ha de abonar un total de 2.781.