Los Pedroche ya tienen casa con siete baños. Una así le vendría bien a Torra

Después de años de dudas, creo que ya sé lo que quiero ser cuando sea mayor: presidente inhabilitado, o sea, Quim Torra, que se va, si es que al final se va, con una pensión vitalicia de 92.000 euros al año, más despacho con tres personas a su servicio, coche oficial con chófer y escolta. Le ha tocado el Gordo de los ex presidentes, ex ministros y ex diputados. Gran canonjía. Los demás no pasamos de ex maridos. Eso sí: Quim preferiría cobrar en amarillo antes que en negro. Un caso digno de estudio para los que aún creen en la meritocracia. La ministra María Jesús Montero, que estudia subidas del IVA, dice que para su buen hacer cuenta con sabios consejos de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal. Pero consultada la presidenta de esta Institución, sostiene que no ha dado ningún consejo al Gobierno sobre el IVA. Avanzamos: hemos pasado de los comités de expertos que no existen a los consejos que tampoco existen, y así podríamos llegar a tener (o a no tener) un Gobierno inexistente, es decir, que parece que está, pero no está o solamente está para mantenerse ahí, meditando en sus poltronas si vamos al Estado fallido o al follado.

Cristina Pedroche y Dabiz Muñoz ignoran malos augurios e incluso el consejo de san Ignacio («en tiempos de tribulación no hacer mudanza») y han pasado del pisito en Vallecas de 70 metros cuadrados de sus principios a una mansión de 700 en La Finca, en Pozuelo, donde tendrán como vecinos a Alejandro Sanz, Borja Thyssen y un manojo de futbolistas multimillonarios. Siguen el ejemplo de Iglesias, quien también salió de Vallecas un día para, cruzado el Mar Rojo, alcanzar el Lago Azul de la tierra prometida: la república independiente de su mansión en Galapagar.

Desde que se supo que el chalé de la Preysler tenía doce baños («Villa Meona»), los pedroches de estos tiempos compiten en casoplones con muchos lavabos. La nueva mansión de Cristina y Dabiz tiene siete: uno para cada día de la semana. Mientras otros se construyen bunkers, ellos, previsores, se preparan para los tiempos de diarrea crónica que se avecinan. Una casa así le vendría bien a Torra, que se mea en todo lo español. Menos en su pensión, claro.