Habría que criogenizar a los políticos y no sólo un ratito, como Cristiano Ronaldo

No nos dedican piropos desde fuera: nos miran con desprecio a pesar de la figura del Figura. Grandes medios europeos apuntan a nuestros políticos como culpables del desastre en la lucha contra el coronavirus. «The Guardian» habló de «clase política envenenada» y «The Economist» aludía «a la política venenosa de España que ha agravado la pandemia y la economía. Es un fracaso nacional». Para Der Spiegel, toda la culpa es de la lucha ideológica… y de nuestras largas sobremesas. Siempre sobrevuela por la Europa fría y calvinista la bata de cola de nuestra supuesta vagancia: España es la fiesta eterna, y por eso «The Economist» tituló su artículo «Bailando con la muerte».

Ven a Pablo Iglesias zapateando a la monarquía en el tablao de la peste y a Sánchez por bulerías con la Parca. También han tildado de tóxica nuestra política y de tóxicos a nuestros políticos. Como no hay máscaras antigás suficientes y contra la política venenosa no existe aún vacuna ni tratamiento efectivo que nos libre de vivir (es un decir) continuamente en la UCI, habrá que pensar si, ahora que los diputados se han congelado los sueldos, no convendría ampliar la operación congeladora y criogenizarlos a todos de una tacada, y no sólo un ratito, como hace Cristiano Ronaldo todos los días para jugar diez años más, sino hasta que la Princesa Leonor sea coronada y Pablo Iglesias pueda regalarle «Juego de tronos».

Pantallazo videoconferencia Georgina Rodríguez y Cristiano RonaldoGeorgina RodríguezGeorgina Rodríguez

Antonio Catalán, hotelero y taurino, ha dicho que si el presi se decidiera a lanzarse al ruedo vestido de luces sería figura del toreo porque le cabe todo en la muleta. Ay, las luces: ahí está el problema. Y de valor, también cortito: no le alcanza ni para cortar la coleta, el moño o la castañeta al Niño de Galapagar. Eso sí, es pintón. Nadie hace el paseíllo por la alfombra roja de Bruselas como Él: apostura, arrogancia y paso firme. Viéndole, tendrían que soltarnos no ya los 140.000 millones, sino 250.000, por lo menos. Camina con el poderío de un Velencoso o un Kortajarena, pero a Ursula Von der Leyen no le tiemblan las piernas; quizá los prefiere rubios e intelectuales. Todo cuadra: los políticos son tóxicos, su política venenosa y triunfa la serie «Veneno”». Y Él, en el burladero.