Los sábados de Lomana: “San José era un hombre viudo”

Carmen Lomana en Navidad
Carmen Lomana en NavidadCarmen Lomana moda en Navidad yLA RAZON

Una nueva Navidad que todos le llaman extraña. ¿Extraña? No, íntima, más recogida y reflexiva. Todos los años me hartaba de escuchar la típica queja: «No me gusta la Navidad, que lata juntarnos con mi suegra o con mis cuñados, menudo rollo de cena, etc». Y este año todo lo contrario: «Qué triste no poder juntarnos todos...». Así de contradictorios somos los seres humanos, siempre protestando y queriendo justo aquello que es imposible. Personalmente, estoy encantada con algunas de las nuevas costumbres que nos ha traído el coronavirus. Me gustan mucho los horarios de cenar y retirarnos pronto, nunca he soportado los disparatados horarios de hacerlo a las tantas de la noche. Otra de las cosas que me parecen muy saludables es prescindir de tanto besuqueo innecesario con personas que ni conoces ni te interesa para nada que te besen, algo que nos hemos dado cuenta de que no es muy higiénico convirtiéndose incluso en peligroso al intercambiar microbios y virus. Sin embargo, soy partidaria del abrazo sincero con seres queridos, amigos que hace tiempo que no ves, algo que en estos momentos necesitamos mucho, el contacto humano auténtico con cariño, no los dos besos sociales al aire.

Carmen Lomana de compras por Navidad
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Me gusta la Navidad, mucho, siempre creo que es maravilloso todo el ritual del Adviento, de la espera del nacimiento de Jesús. Encender una vela cada domingo, los cuatro anteriores al día 24. Preparar y engalanar nuestras casas y nuestra vida para la gran fiesta de los cristianos en todo el mundo. La cena y comida donde se guarda la tradición y se espera el reencuentro con algún detalle de cariño para nuestra familia.

Los Evangelios canónicos nos dan pocos datos sobre el nacimiento de Jesús, solamente se narra en San Mateo y San Lucas en el capítulo 2. Un gran misterio rodea su nacimiento e infancia. Sí, sabemos que nació en Belén de Judea, en tiempos de Herodes I «El Grande», pero nada sabemos de la fecha; más o menos fue en el 750 después de la fundación de Roma , o sea, el año 4 a.C. La familia de Jesús vivía en Nazaret y estando María embarazada tuvieron que ir a Judea para inscribirse en un censo obligatorio por orden del César de Roma, Octavio Augusto. Los Evangelios apócrifos nos ofrecen más datos en cuanto al nacimiento: cuentan que a la mitad del camino María se sintió mal y le dijo a José: «Bájame del asno, porque lo que hay en mí se da prisas para nacer». Allí mismo la bajó y le dijo: «Buscaré un lugar para proteger tu pudor», porque era un desierto. Encontró allí una cueva, algo bastante fácil en el desierto de Judea, que está lleno de ellas, grandes y bonitas. Y la dejó en compañía de sus hijos (según este relato, cuando José tomó a María era viudo y tenía hijos de su primer matrimonio). José se fue a buscar una comadrona hebrea en la región de Belén. En estos apócrifos, José relata lo que sintió en ese momento: el cielo y la tierra se paraban, y los rostros de todas las personas inmóviles por segundos miraban al cielo. Cuando encontró a la comadrona, esta le preguntó: «¿Es tu mujer la que está dando a luz en una cueva?». José le contestó: «La que me tocó en suerte es mi mujer, pero su concepción es obra del Espíritu Santo». Cuando llegaron a la cueva, una nube oscura la cubría. De repente, la nube se retiró y una gran luz, que apenas dejaba ver, iluminó todo hasta que apareció un niño que tomó el pecho de María, su madre. La comadrona, que no aparece en ningún otro relato de los evangelios canónicos según conocemos, gritó: «Hoy ha nacido la salvación para Israel». Por el mismo texto conocemos la existencia de la mula y el buey, así como los nombres de los tres Reyes Magos: Melchor, Gaspar y Baltasar. Les aconsejo leer el protoevangelio de Santiago (siglo II) y el Pseudo-Mateo (sigloVII), que son los textos apócrifos que ofrecen más datos sobre la Natividad y vida de Jesús Niño. Los Reyes Magos fueron los que desataron los celos de Herodes y la posterior matanza de inocentes.

Un Nacimiento atípico y entrañable
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Los Magos, a su llegada a Jerusalén, preguntaron: «¿Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido? Porque hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarle». Al oír esto, Herodes se enfureció y toda Jerusalén quedó turbada... Se había cumplido la profecía. «Y tú, Belén, tierra de Judá, en ningún modo eres la menor entre las principales ciudades de Judá porque de ti saldrá un caudillo que regirá a mi pueblo Israel».

Les deseo una feliz Navidad.