Borja Sémper: “Si Almeida no tiene novia es porque no quiere”

Aunque dejó la política siempre se considerará político. «Lo único que no es cool es ser un cafre sectario», dice

Borja Semper
Borja SemperGONZALO PEREZGONZALO PEREZ

Ya lo decía Kant, que me pongo sabiondo. En la Crítica de la razón práctica. Tela. Que la libertad es una jodienda porque ser libre implica ser responsable. Vale, no lo decía así, pero como ya no se estudia Filosofía, nadie puede replicarme. A él, ser un verso libre le granjeaba, además, complicaciones Y encima guapo, joven, vasco, «cool», cultureta, con una pareja actriz… «Shit you little parrot». O sea, una perita en dulce pero que destacaba que era demasié para el «body» (gris) de muchos. Dejó, obvio, política activa. O le dejaron, que tanto da. Ahora, no se asusten. Todo lo demás sigue estando, incluso su interés político. Pero ahora, en «privé».

–¿Se puede ser «cool» sin interrupción?

–Es complicado, pero hay que intentarlo.

–¿Y «cool» y liberal/conservador?

–No es patrimonio de ideología alguna. Lo único que no es «cool» es ser un cafre sectario.

–Por cierto, ¿le duele la cara de ser tan guapo?

–Mi madre le agradece esta pregunta.

–¿Le han dicho que se parece a John John Kennedy?

–Si, muchas; en lo blanco del ojo.

El exportavoz del PP en el Parlamento vasco, Borja Sémper FOTO: Juan Carlos Hidalgo EFE

–Bárbara y usted responden al esquema básico de parejas carismáticas, jóvenes y guapas como Kennedy y Jackie O o Sarkozy y Carla Bruni. ¿Se lo han dicho alguna vez o soy yo el primero?

–No es el primero porque habitualmente nos relacionamos con gente tan amable y generosa como usted. Los piropos se agradecen, pero esto es una hipérbole más que un piropo.

–¿Qué político le llevó a convertirse en uno?

–Gregorio Ordóñez, que fue presidente del PP en Guipúzcoa y quien, además de ser valiente en un momento donde los valientes no sobraban, entendía y valoraba la pluralidad de la sociedad. ETA le asesinó por esto.

–¿En la política se mezclan «Network, un mundo implacable» y «La hoguera de las vanidades», o soy un peliculero?

–La política, como cualquier otra actividad de impacto público y relevancia social, despierta uno de los instintos más primarios del ser humano: la vanidad. Por eso es importante llevar siempre el ego bien atado con una correa.

–«La realidad siempre supera a la ficción» es una frase hecha o palabrita del Niño Jesús...

–Estos tiempos nos demuestran que no solo la supera, sino que la condiciona hasta dificultar distinguirlas.

–¿Vivimos tiempos en los que ser político es políticamente incorrecto?

–Es convertirse en sospechoso, lo cual es un drama para la democracia liberal. Si la política se desprestigia y cada vez menos gente capaz, sensata e ilustrada está dispuesta a dedicarse a ella, ya puede imaginar usted quiénes harán de la política su lodazal particular.

–¿Uno es político siempre o se resetea rollo borrón y cuenta nueva?

–Yo seré siempre político porque me interesa el mundo que me rodea y tratar de descubrir las ideas que lo mejoran. Lo que no haré es volver a la política institucional.

Borja Sémper

–¿La empresa privada puede abordarse con una mentalidad pública o eso es muy de izquierdas?

–La empresa privada y la «empresa» pública deben de colaborar y aprovechar el talento, conocimiento y empuje que existe en uno y otro lado. Hacer otra cosa es limitarse. Además de absurdo.

–Cuando uno se sale del partido, ¿se quita la faja?

En cierto modo se libera, sí.

–¿Usted habla a calzón quitado o sigue siendo pudoroso?

–Siempre he procurado ser respetuoso, libre y decir lo que pienso habiéndolo pensado antes.

–Cuando todo se polariza, ¿tener una postura centrista es una demostración de fuerza?

–El centro no es un espacio geográfico ni siquiera una posición ideológica, es una actitud. Aunque hoy día es más influyente la radicalidad y el frentismo. La fuerza de la razón está en la sensatez, en ese sentido sí es demostrar fortaleza.

–Durante la pandemia, su pareja interpretaba cortos y usted la dirigía, ¿vocación frustrada de ser como Truffaut?

–Me dejó guionizar y dirigir, pero con Bárbara todo es fácil porque es una actriz como la copa de un pino.

–¿Para ser político hay que tener un poquito de madera de actor?

–Hay que superar el miedo escénico, supongo que algo de actor tiene.

–Cuando Bárbara y usted se encontraron, usted ya contaba con una edad, ¿hay esperanza para ese soltero llamado José Luis Martínez-Almeida?

–Pero ¡si soy un chaval! José Luis es un tipo divertido e inteligente, y por eso muy atractivo. Si no tiene novia es porque no quiere

La actriz Bárbara Goenaga y Borja Semper

–¿Es usted elector en Madrid o sigue empadronado en su tierra?

–Aún no voto en Madrid, pero mi voto sería para Ayuso.

–Dígame algo que haya hecho el PSOE y chico, ni tan mal…

–La ley que permite a gays y lesbianas casarse. Nunca entendí que eso no lo hiciera el PP antes.

–¿Se puede ser independentista y madrileño?

–Madrid es abierta, cosmopolita y libre. No da ni pide carnet de pertenencia. Madrid es el sitio más libre del mundo y esa es para mi su principal identidad.

–¿De Madrid, al cielo o nada como su tierra?

–Yo me siento madrileño desde el mismo día en el que me vine a vivir aquí. De hecho, me he sentido madrileño cada vez que venía. Uno se puede sentir madrileño un fin de semana.

–¿Cocidito madrileño o un bacalao al pil pil?

–Soy más de un buen chuletón.

–¿Escribe cartas, whatsapps o post it de amor?

–Para escribir cosas de amor vale cualquier sitio.

Borja Sémper

–¿Supervivientes, La isla de las Tentaciones o Masterchef?

–Me mola mucho más Planeta Calleja… pero ya nunca me llamarán.

–El cóctel por el que merece la pena llegar al viernes...

–Por un buen whisky sour bien merece la pena llegar.

–Dicen que si uno quiere dedicarse al porno, hay que empezar por el nombre artístico y que el mejor es el que se consigue uniendo el nombre de su mascota con el de su calle, ¿cuál sería el suyo?

–No tengo mascota. Pero si me aprieta, mi nombre artístico sería Trancas y Barrancas, aunque ya está cogido.