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Ortega Cano: lo que no quiere que se sepa de su relación con Rocío Jurado

Las discusiones en la pareja eran una constante. Ambos se soportaban, quizá a su manera no dejaron de quererse

LA CANTANTE ROCIO JURADO JUNTO A SU MARIDO EL TORERO JOSE ORTEGA CANO DURANTE LA CONFERENCIA DE PRENSA QUE DIO EN SU CASA PARA COMUNICAR LA ENFERMEDAD QUE PADECIA
LA CANTANTE ROCIO JURADO JUNTO A SU MARIDO EL TORERO JOSE ORTEGA CANO DURANTE LA CONFERENCIA DE PRENSA QUE DIO EN SU CASA PARA COMUNICAR LA ENFERMEDAD QUE PADECIAGtres© KORPA

José Ortega Cano dice no temer a nada ni a nadie. Los Miuras más bravos a los que se enfrenta no están en el ruedo, sino en su pasado. En la verdadera relación que le unió a «la más grande» y que el tiempo, las medias verdades y una idealización que no se corresponde con la realidad, nos trae la imagen del eterno viudo doliente que exaspera a los que conocen la verdad. Una verdad que teme y que intenta parar...

La aparición de una especie de diario personal de Rocío Jurado con reflexiones sobre sus sentimientos, vivencias, quizá sufrimientos, han hecho saltar las alarmas de los posibles señalados. Hace una década, el que escribe, sufrió los hilarantes ataques de Ortega Cano cuando conté que la relación no había sido tan idílica como la pintaba el diestro y que estuvieron al borde de la separación. Las discusiones eran fuertes y cada vez más frecuentes hasta que a Jurado le diagnosticaron su enfermedad. El torero apartó las diferencias y permaneció al lado de la artista hasta el día de su muerte. Por eso no oculta la verdad. Una verdad que quizá tiene su hija certificada por las anotaciones que su madre hacía en la soledad de su habitación y que el torero teme. Además de esas misteriosas y jugosas reflexiones, Rocío Carrasco encontró documentación que agrandan la brecha. La periodista Belén Rodríguez, amiga de Rocío Carrasco, dejaba entrever que la artista habría consultado con un abogado los términos de una separación con Ortega. No es la única que mantiene ese dato. José María Franco, que trabajó en la casa de Rocío Jurado, cuenta algunas de las crisis en la pareja y que estuvieron al borde de la ruptura: «Las discusiones eran fortísimas. Los gritos se oían en toda la casa. Rocío Jurado lloraba desconsoladamente y la familia Mohedano era testigo y eran conscientes de esas situaciones». Franco mantiene que hubo tres conatos de separación: «Cuando discutían, Ortega Cano se ausentaba durante días y Jurado me enviaba a buscarle o a la casa del torero en San Sebastián de los Reyes o a algún hotel al que se iba en esas crisis. Pero hubo una ocasión en la que Rocío no pudo más y habló con un abogado», lo cual apoya lo mantenido por Belén Rodríguez. «Tras una de las discusiones, José Ortega Cano se marchó a Sevilla. Él y Rocío habían convenido repartir los muebles de Yerbabuena porque no podían seguir juntos», cuenta el exchofer. También recuerda un capítulo del que fue testigo: «Tras una fuerte pelea con el diestro, Rocío Jurado pidió a su hija que fuese. Rocío Carrasco encontró a su madre llorando en la cama». Franco no conoce ni el motivo de la discusión ni lo ocurrido pero recuerda que «en el camino de vuelta Rocío Carrasco, con la mirada perdida, repetía constantemente un fuerte insulto dedicado al torero». «En otras ocasiones, el diestro se iba a jugar a las cartas con otros amigos toreros. Rocío Jurado se desesperaba esperando horas e iba a buscarle al restaurante donde los amigos departían en un reservado oculto al público. Yo le llevaba al Molino Rojo, un restaurante de Algete. Rocío gritaba desde fuera «¡sal de una vez, sé que estás ahí!».

BODA DE LA CANTANTE ROCIO JURADO Y EL TORERO JOSE ORTEGA CANO EN LA FINCA " YERBABUENA " EN SEVILLA LA / © KORPA 17/02/1995 SEVILLA FOTO: LA GTRES

Las discusiones y las diferencias no acabaron durante la enfermedad de Rocío. Ambos se soportaron, quizá, a su manera no dejaron de quererse, pero si Rocío no hubiera caído enferma, la historia habría sido otra. En Houston, la cantante dedicó una frase lapidaria al diestro : «¿ni aquí me vas a respetar?» Ortega Cano reconoció que el alcohol era motivo de conflicto con su esposa.

Mala vida

La «mala vida» que según los hermanos de Rocío Jurado le daba Ortega a «la más grande», fue silenciado por intereses materialistas. Sonada fue la discusión que Ortega Cano y Amador Mohedano tuvieron en un restaurante en Barcelona tras una actuación de Rocío en la Ciudad Condal. Contó Conchi, sobrina de Ortega y que bailaba en el espectáculo de la cantante, que la propia Rocío Jurado tuvo que interponerse entre su hermano y el diestro para parar la discusión que podía haber acabado en tragedia. «Los platos volaban» relataba Conchi en una entrevista en «Dónde estás Corazón», de Antena3. También contó los problemas que tuvo Rocío por deudas con la Seguridad Social y con Hacienda porque Amador Mohedano no realizó los pertinentes ingresos. Rocío Carrasco tomó nota de aquellas sangrías económicas que tuvo que afrontar su madre por la mala gestión de su tío. Respetó la voluntad de su madre que, aun así benefició a Amador en su testamento con la finca «Los Naranjos» en Chipiona, pero cuando encontró un resquicio para impugnar el testamento, por el mayor valor que tenía la finca de lo previsto, se cobró esa revancha. Recurrió el testamento para rendir cuentas por no hacer aún más grande a «la más grande». La carrera internacional de Jurado debía haber roto fronteras. Consideran que el motor de la gestión siempre fue al ralentí. Rocío Carrasco sabía cosas, pero su madre omitía detalles para encubrir a su hermano al que quería con todas sus limitaciones.

Lo que no se entiende es que Rocío Carrasco, conociendo algunos detalles de la mala relación que tuvo su madre con el torero, tuviese tan estrecha relación con él después de la muerte de su madre. El periodista Antonio Rossi aclaró que Rocío Carrasco tragó orgullo hasta que vendieron el apartamento que el diestro tenía con su madre. Tras aquella firma rompió la relación con el torero. Ahora, con la revelación de lo que sintió y sufrió su madre puede dejar en evidencia a Ortega Cano. El torero, en una maniobra desesperada, pretende impedir que esos escritos vean la luz... quizá teme que sus hijos conozcan también la verdadera historia.