
Negocio
Arón Piper y Marco Cáceres conquistan Ponzano con Casa Rivas
Son socios junto a Galo Souviron y otros amigos VIP de uno de los locales con más proyección de la ciudad

Lo primero que me llama la atención cuando llegó a Casa Rivas, en el número 21 de Ponzano, es la cantidad de fotografías que cuelgan de sus paredes. Todas son imágenes del grupo de amigos que hace poco más de un año se lanzó a la aventura de la hostelería en un Madrid sobrepoblado de bares y en el que cada vez son más los que acaban bajando la persiana para siempre. Parece que los retratos de Suso, Chema, Antonio, Lucas o Martín me observan desde la pared mientras pruebo sus croquetas o torreznos, aunque el único que realmente puede hacerlo es Galo Souviron, socio, junto a los anteriores, de Casa Rivas, que se encuentra sirviendo cañas como encargado de la sala. “Llevo en la hostelería desde los 17 años y estoy más que acostumbrado. Es mi negocio y quiero estar pendiente, me gusta estar detrás de la barra”, me dice sobre un proyecto del que, por cierto, también forman parte caras muy conocidas como los actores Marco Cáceres, actor de “La chica de nieve”; o Arón Piper, protagonista de “Élite” o “El desorden que dejas”, entre otras exitosas ficciones de Netflix.
Todos son amigos desde hace años, una estrecha relación personal que ahora se refleja también en lo profesional: “Conocimos a Arón a través de Marco, porque estudiaron juntos en la Escuela de Arte Dramático, hace ya muchos años. Somos el núcleo duro, por así decirlo, de los amigos que estamos en Madrid, así que cuando nos lanzamos a abrir Casa Rivas, él estuvo dentro desde el primer momento. La verdad es que estamos todos muy implicados”. Su camaradería es evidente, un vínculo muy profundo curtido a través del tiempo: “Algunos nos conocemos desde los ocho años, te puedes imaginar lo unidos que estamos. Nos gusta viajar mucho. Somos un muy buen grupo de amigos y ahora también de socios. Tenemos muy buena sintonía, y aunque hay un montón de proyectos entre amigos que terminan mal, nosotros teníamos claro que no sería nuestro caso”.

De esos viajes de los que habla se intuye una buena posición económica, o al menos acomodada. Ibiza, Bangkok o Punta Cana son algunos de los destinos que han descubierto juntos, a veces también acompañados del futbolista Vinícius, al que también están muy unidos. De hecho, el pasado verano le acompañaron en una de sus noches más especiales, cuando logró recaudar cerca de 900.000 euros para su ONG Instituto Vini Jr en una subasta benéfica celebrada en Río de Janeiro. Ninguno faltó a esa velada tan especial, vestidos de etiqueta para celebrar una noche que nunca olvidarán. “Viviendo un sueño”, decía Chema Garrido, uno de los socios de Casa Rivas.
Su bar se ha convertido ahora no solo en su negocio, sino en una suerte de refugio al que acudir coinciden en Madrid y pueden reunir a buena parte de la pandilla. De hecho, Arón Piper y Marco Cáceres visitan su local de forma frecuente, a sabiendas de que les tocará firmar algún autógrafo o fotografiarse junto a algún fan entre caña y tapa. “Casa Rivas es el bar en el que a nosotros, como amigos, nos gustaría estar: se come bien, hay buen ambiente y los precios son muy asequibles”, explica Souviron. Cierto es que como socio y encargado no puede decir lo contrario, pero el público y las cifras avalan sus palabras. En solo unos meses, se ha posicionado como uno de los puntos clave de Ponzano: “La apertura oficial fue en abril y fue muy buena. Es verdad que en verano vino menos gente porque Madrid está vacía, pero desde septiembre llenamos la sala todas las noches”.

¿El secreto? Un concepto sencillo pero atractivo importado directamente desde Marbella, la ciudad natal de casi todos los amigos. “Todo comienza con el Casa Rivas de Marbella, en un puestecito pequeño del mercado principal, que lo llevan Antonio Rivas padre y Antonio Rivas hijo, que el hijo es uno de los socios de Casa Rivas Madrid. A los dos les gusta mucho la gastronomía y la hostelería y llevaban tiempo queriendo montar algo, así que empezaron con algo chiquitito para dar un servicio de comida buena y sencilla, con productos del mercado y con el objetivo de crear un buen ambiente. Esa misma filosofía se ha trasladado a Madrid. Hemos querido copiar el concepto de Marbella, aunque allí juegan con los productos del mercado y nosotros tenemos una carta más fija”, cuenta Souviron.
Su propuesta gastronómica pasa por reinventar algunos platos típicos e introducir otros más innovadores, como su stick tartar servido en un cruasán con parmesano rallado. “Nuestro eslogan es ‘producto y familia’, así que nuestra carta está centrada en un muy buen producto con elaboración tradicional y sencilla. También adaptamos algunos platos, como las alcachofas con yema de huevo, cecina y foie; o los huevos rotos con tartar de atún, uno de los platos estrella de la casa”.

De momento, cuentan con la aceptación del público, hasta el punto de que ya tienen en mente dar el siguiente paso: “Tenemos pensado a largo plazo abrir alguno más, porque este empieza a quedarse pequeño. O abrimos uno nuevo o cogemos otro local más grande”.
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