La Infanta Pilar: "Me siento mejor y ahí sigo en el día a día"

La Infanta Pilar, que ya ha recibido el alta médica, cuenta a LA RAZÓN que está «animada y con ganas de trabajar»

  • La Infanta Pilar, a su salida del hospital tras su último ingreso
    La Infanta Pilar, a su salida del hospital tras su último ingreso

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15 de septiembre de 2019. 16:08h

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Carmen Duerto 14/9/2019

La infanta Pilar, según su hija mayor Simoneta, «sigue muy animada» y con ganas de seguir cumpliendo su agenda habitual, lo que incluye trabajar, aunque sea desde la distancia porque aún se encuentra en su casa de Mallorca», en la organización del próximo Rastrillo de Nuevo Futuro. El pasado agosto, que es cuando comenzaron las vacaciones oficiales de los Reyes en Mallorca, la infanta Pilar, ya llevaba un mes instalada en la casa que tiene allí y no regresará, según su costumbre y si todo va bien, hasta mediados de octubre. Así aprovecha para dar vacaciones al servicio y a su secretaria, pero antes de abandonar su casa madrileña, donde ondea la bandera española en la puerta de acceso, deja enviadas las cartas, con su membrete con la coronita encima de la B de Borbón, para recordarles a sus benefactores que el Rastrillo de Nuevo Futuro será como siempre en noviembre. Es decir, que su vida sigue igual. La enfermedad no ha impedido que continúe llevando una existencia activa: «Me siento mejor y ahí sigo en el día a día» es el mantra que repite a diario. Tres meses después de que le dieran el alta hospitalaria por la operación de cáncer, acudía a los comités de Nuevo Futuro con sus largas sesiones de ponencias. También ha disfrutado de la ópera, del Open de tenis, acudió a la cita electoral en el Liceo Sorolla en Puerta de Hierro, sigue haciendo la compra en el súper y encargando ella misma las flores que decoran su casa a un mayorista de las afueras de Madrid, o ahora que está en Mallorca, acude al mercado de Santa Catalina a por las provisiones de butifarrones, sobrasadas y demás delicias mallorquinas. En casa de la infanta se come muy bien porque se ocupa ella misma de que no falte de nada.

Sin detalles sobre su salud

La tía de Felipe VI no ha querido esconder su enfermedad, ella misma la definió: «Yo sé que tengo un cáncer, que me han operado y mire, estoy divinamente», pero tampoco es partidaria de dar más detalles públicos que el parte médico emitido por el hospital donde la intervinieron. Después del susto que se llevó a principios de año, cuando fue ingresada de urgencia para salvarle la vida por culpa de una grave obstrucción intestinal, las noticias no pintaban bien. Ese metro y medio de intestino grueso estaba colapsado por culpa de una acumulación de células cancerígenas, de ahí que fuera un cirujano digestivo, Javier Nuño, especializado en cirugía oncológica quien la operase. El alta se dilató casi tres semanas. La hermana del Rey, sin embargo, le quitaba hierro a la gravedad: «Qué lata que me haya pasado en Mallorca porque he tenido que volver».

Y allí ha regresado en cuanto ha podido, pero este verano ha sido más tranquilo. Pero sigue celebrando su cumpleaños invitando a comer a la familia y a los amigos. Doña Pilar celebraba el 30 de julio su 83 cumpleaños, en su domicilio de Palma con sus hijos, Beltrán, Simoneta y Fernando, algunos nietos y sus buenos amigos Mayte Spinola, propietaria de la finca La Escorzonera donde celebró su puesta de largo Victoria Federica e íntima de Don Juan Carlos y de Doña Sofía y una de las invitadas a la boda de los reyes en Grecia y Eduardo Roldán, el hombre que enseñó a esquiar a Letizia cuando era prometida de Don Felipe y novata en la nieve.

Carácter fuerte

Pero lo más destacado de este cumpleaños fue la ausencia de su hermano y de su cuñada Doña Sofía, y eso que estaban en la isla en esa fecha. También es costumbre que unos periodistas del periódico «Última Hora» obsequien a doña Pi, como cariñosamente la llaman, con una tarta. La infanta suele recibirles e incluso, invitarles, pero no debía de encontrarse bien porque su hijo Beltrán fue a buscarla y no estaba para recibir. En todo este proceso, doña Pilar ha adelgazado y, sobre todo, se ha deshinchado. También estuvo ingresada unos días en la clínica Rotger de Mallorca, que es donde siempre la atienden y donde le salvaron la vida, como ella misma afirma. Dado su carácter, se vale por sí misma, aunque todos sus hijos están muy pendientes –siempre hay uno de los cinco con ella–. Ya se sabe que hay pacientes a los que la quimioterapia les afecta menos. Ella es una mujer de salud débil con ánimo fuerte, el mismo que la ayudó a salir adelante después de la muerte por un cáncer de su marido y del tumor que superó su hijo Beltrán hace 19 años.

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