La Reina blanca

Doña Letizia ya tiene su color de la temporada: desde la proclamación de Felipe VI ha optado por «total looks» en blanco nuclear

Sonrisa omnipresente, mirada incisiva y una apariencia dulce pero firme que centellea con lo que parece ser luz propia. La Reina refulge en cada una de sus apariciones públicas, pero este fenómeno parece haberse multiplicado exponencialmente desde que se produjo la proclamación de Felipe VI como Rey de España. Ya en aquella ocasión Doña Letizia sorprendió con un acertado «outfit» en blanco de Felipe Varela, su diseñador de cabecera: vestido blanco, abrigo blanco, «clutch» blanco... Un «total look white» que sorprendió por su rontundidad y por lo poco acostumbrados que estamos a verla apostando por un solo color. Pero parece que la Reina ha encontrado su gama cromática favorita y que, como si del personaje de «Alicia en el país de las maravillas» se tratara, no va a apostar por otra, al menos esta temporada.

Aunque en ocasiones lo combina con otros tonos, el blanco se ha convertido en el protagonista absoluto de su vestuario. «Es un color muy especial, con muchísimas connotaciones: transmite honestidad, serenidad e incluso pureza, aunque también cierto aire de distinción que puede producir distancia, pero que es muy adecuado para personajes de su relevancia», afirma Pedro Cercante, psicólogo y publicitario experto en el análisis del color. Y lo cierto es que frente al rojo pasión –que se convirtió en su color fetiche después de que causara furor con aquel palabra de honor en Estocolmo en 2010 o en la cena de gala con Carlos de Inglaterra en 2011– o a los empolvados que ha lucido en los últimos tiempos, el blanco parece haber sido diseñado para ella. «Si hay un color para una reina, ése es el blanco», añade Cercante, quien opina que un miembro de la realeza ha de conocer al detalle las implicaciones de cada tono del «pantone».

El pasado martes la Reina recibía en Zarzuela al Real Patronato sobre Discapacidad, y una vez más optaba por un traje de chaqueta en color hueso que dulcificaba sus rasgos. Lo mismo ocurrió en la visita oficial de Lorena Castillo, esposa del presidente de Panamá, el día anterior: entonces se decantó por un vestido en manga francesa que marcaba su silueta y que combinó, como acostumbra hacer, con unos salones en color «nude». Y si uno bucea y se fija en las apariciones públicas de Doña Letizia desde el 19 de junio, en prácticamente todas es el color blanco el protagonista de sus estilismos: desde los vestidos de verano en Palma de Mallorca a sus camisetas más informales para salir a cenar o de paseo, pasando por las elegantes blusas y vestidos que ha utilizado para las recepciones y audiencias reales en Palacio.

«El blanco es neutro, combina fácilmente con otros colores. Es lo que los expertos en color llamamos un acromático, ya que en realidad no es un color sino la suma de todos los colores, la luminosidad total, pura luz. Es decir, el blanco está asociado con la luz, por eso en muchas simbologías religiosas se le identifica con el vestuario de los seres divinos o celestiales», explica Carie Mercier, estilista personal, asesora de imagen y embajadora de la Asociación Internacional de Consultores de Imagen.

Diplomacia y sofisticación

Las características de un determinado color se acentúan con los «total looks», se subraya «el mensaje específico que se busca transmitir con ese tono», según Mercier. «El color blanco es digno de una persona atenta, competente, segura, diplomática, considerada, elegante, exquisita, impoluta, generosa, inmaculada, bondadosa, meticulosa, abierta, organizada y muy perfeccionista», lista esta experta en imagen profesional. En el protocolo también tiene gran importancia el uso del color: además del ya conocido «privilegio de blanco», es un tono reservado a ocasiones muy concretas. «Es el color de la limpieza y la pureza y, en las culturas de Oriente, es el color oficial del luto, mientras en Occidente simboliza la inocencia. En política está asociado al movimiento monárquico (por ello es especialmente adecuado para los miembros de casas reales). El blanco era el color del estandarte de Juana de Arco con tres flores de lis, que lo adoptó como emblema de su virginidad. Pronto quedaría asociado a lo divino y a Dios por su relación con ella», explica Juan Alejos, historiador y experto en protocolo.

Pero el blanco es, además, el color de moda. En las colecciones que se están presentando estos días en las semanas de la moda a lo largo y ancho del globo estamos viendo un predominio total del tono neutro: desde Carmen March para Pedro del Hierro, que dibuja mujeres lánguidas en largos vestidos claros, hasta J. Mendel, Maria Ke Fisherman, Rachel Zoe o Chloë Sevigny. Es, definitivamente, el color de la próxima temporada.