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La crisis ha paralizado su rehabilitación integral que debía concluirse este año. El rascacielos, que albergaría apartamentos, comercios y un hotel, está cerrado desde 2005

La larga espera del edificio España

 
 

  • La larga espera del edificio España
    La larga espera del edificio España

Tiempo de lectura 4 min.

04 de junio de 2010. 10:12h

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4/6/2010

MADRID- El rascacielos España, en la plaza del mismo nombre de la capital, fue una vez el «edificio más alto de la nación y de Europa», como rezaba la propaganda de su inauguración en 1953. Ahora no es más que un esqueleto vacío en el que se acumula el polvo por culpa de la crisis económica. Estos días debería inaugurarse la rehabilitación que se proyectó en 2005 para recuperar todo el esplendor del edificio, pero las dificultades económicas sólo han permitido terminar de limpiar la fachada.


Hace unas semanas se retiraban los últimos andamios que cubrían la fachada desde hace varios años. Sin embargo, en lugar de una gran inauguración, la rehabilitación ha pasado completamente desapercibida. El motivo es que tan sólo se ha terminado de limpiar el exterior mientras que el interior continúa paralizado. El proyecto de los estudios de arquitectura Rubio & Álvarez-Sala y Ruiz Barbarín, ganador del concurso, para los 65.000 metros de superficie del interior debería estar terminado este año, pero ni siquiera llegó a empezarse, salvo el desescombrado y vaciado inicial. 


Tras el cierre del mítico hotel Crowne Plaza y el desalojo de los inquilinos, el edificio España se reformaría completamente para albergar de nuevo un hotel y apartamentos de alquiler. Según el diseño de los arquitectos, el hotel ocuparía hasta la quinta planta y, a partir de la sexta y hasta la 25 serían apartamentos de alquiler de una o dos habitaciones. También se mantendrían en algunas plantas los usos de oficinas que tenía tradicionalmente el rascacielos.


Los locales del bajo, a pie de calle, buscarían seguir la continuidad comercial  de la Gran Vía y la calle Princesa, muy al estilo de la Quinta Avenida de Nueva York, donde se suceden las boutiques de lujo, los portales de los inmuebles más exclusivos y la entrada de algunos de los mejores hoteles del mundo. De hecho, los arquitectos Joaquín y Julián Otamendi, el España se inspiraron en la Rockefeller Plaza neoyorquina para hacer el primer rascacielos de la capital.


Por esto, el proyecto de Rubio, Álvarez-Sala y Ruiz Barbarín, quiere mantener la estructura de «ciudad vertical» que caracterizó siempre al edificio España. Sin embargo, frente al caos que los casi 60 años de vida del inmueble, con cambios de uso, reformas más o menos legales y, simplemente, el paso del tiempo, han convertido en un laberinto las 25 plantas, la rehabilitación pretende ordenar la distribución para que el espacio que ocupen el hotel, las oficinas y los apartamentos esté muy bien diferenciado.


La idea está concebida y el proyecto aprobado sin que haya, en principio, excesivos problemas, ya que desde el Área de Urbanismo del Ayuntamiento confirmaron que la reforma del hotel no necesita un Plan Especial ya que los usos no cambian, aunque tendrán que vigilarse las obras al tratarse de un inmueble protegido. Unas obras sin fecha de comienzo ni de fin, debido a la crisis económica que no permite siquiera recuperar los apartamentos para amortizar, con su alquiler, los más de 300 millones de euros que costó el edificio España en su último cambio de propietarios. De momento, los andamios que hasta hace poco cubrían la fachada han pagado en publicidad el coste de sus limpiezas gracias a las grandes lonas que los tapaban. También fueron el escenario de diversas instalaciones culturales en las últimas ediciones de la Noche en Blanco.
 

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