Túnez celebra la dimisión de Gannuchi

Desde que Zine el Abidine Ben Ali abandonara Túnez el 14 de enero, los tunecinos no han dejado de protestar para exigir la salida del Gobierno interino de todos los miembros del partido del dictador, la RCD, y cambios verdaderos en un sistema más corrupto que eficaz. Al grito de «Fuera» las manifestaciones se repetían a diario por todo el país, especialmente en la capital, Túnez, frente a los edificios oficiales.

Mohamed Gannuchi
Mohamed Gannuchi

Esta semana la situación se volvió más crítica. El viernes, según testigos presenciales, miles de tunecinos protestaron frente a la sede del Ministerio del Interior, hubo fuertes choques, por lo que el Ministerio prohibió entonces caminar por la céntrica avenida Habib Burguiba. El sábado la violencia escaló y ayer Interior daba la escalofriante cifra de seis muertos y un centenar de heridos tras los enfrentamientos y advirtió de que algunos jóvenes estaban intentando «desestabilizar el país». De hecho, más de cien personas han sido detenidas y algunas han confesado haber sido pagadas por «antiguos cargos públicos de Ben Ali». Estos grupos van armados y realizan actos vandálicos para deslucir las protestas pacíficas de los revolucionarios.

Pero el pueblo tunecino no se rinde y ayer continuó pidiendo reformas en la plaza de Al Kasbah. Poco después, el primer ministro, Mohamed Gannuchi, anunciaba su dimisión a través de la televisión estatal. A sus 69 años, quien había ocupado distintas carteras como las de Finanzas y Economía durante la era Ben Ali, explicaba que era «una decisión adoptada con la conciencia tranquila y necesaria para el bien de Túnez». Demasiado relacionado con el antiguo régimen, Gannuchi aclaró que «no se trata de una huida».

Tras las declaraciones, miles de personas se desplazaron a dicha plaza. «Ahora somos unos siete mil tunecinos celebrando la noticia», contó Khaled Ben Yahia, un ingeniero de profesión y activista incansable desde hace unos meses.

Beyi Said Essebsi, ex ministro de Exteriores con Habib Burguiba y antiguo decano del Colegio de Abogados, fue nombrado nuevo «premier». A los revolucionarios no les ha parecido bien su designación, ya que no van a «parar hasta que no se gobierne de acuerdo con el interés del pueblo tunecino. El poder sigue en manos de los mismos de siempre», explica Ben Yahia.

Al cierre de esta edición, la opositora UGTT aseguró que no reconocía a Essebsi ya que se había decidido su nombramiento «de manera unilateral y sin contar con el resto de las fuerzas políticas».


Essebsi no convence
Beyi Said Essebsi acaba de ser designado por el presidente, Fuad Mebazaa, nuevo primer ministro del Gobierno de transición. Este abogado comenzó su carrera política junto a Habib Burguiba, primer presidente de la República de Túnez, y también ocupó altos cargos durante el mandato del depuesto Ben Ali. Por ello, no ha convencido ni a la población ni a la oposición. El presidente del Gobierno español, de gira por los países árabes, se reunirá con Essesbi el martes.