Ciclismo

Frank Schleck positivo

El RadioSchack manda a casa al corredor después de que la UCI comunicara el «resultado anómalo»Lo duro empieza en los pirineos. Aubisque, el mítico Tourmalet con sus 2.115 metros de altitud, Aspin y Peyresourd, última cima antes del descenso vertiginoso hasta la meta. Los entorchados, en juego.

Es lo que tiene el día de descanso en un Tour. Que de reposo, nada. La alarma puede sonar en cualquier momento. El pasado martes, en Bourg en Bresse, a Remy di Gregorio la gendarmería se lo llevó de madrugada por su implicación en redes de dopaje. Ayer, la espada de Damocles, que parece siempre pender sobre la cabeza de los ciclistas, indefensos ante una ley abusiva que ellos mismos han permitido, le cayó, ya por la noche, a Frank Schleck. Nombre de peso. Cortarle la cabellera a él es hacérselo a todo el ciclismo. Duele.

La Unión Ciclista Internacional comunicó el «resultado anómalo» de Frank Schleck en un control efectuado el pasado sábado al concluir la 14ª etapa en Cap d'Agde. Junto a Greipel, ganador de la etapa, y Wiggins, líder de la general, Frank fue uno de los seleccionados al azar para someterse a control. En su orina han encontrado Xipamide, un diurético. Y la UCI no ha esperado al final del Tour, como en otras ocasiones:el positivo de Contador, comunicado casi un mes después y filtrado a los medios «misteriosamente» en septiembre, al acabar la Vuelta.
En este caso, la UCI no ha querido esperar. Para qué romper las tradiciones de los días de descanso envueltos en polémica y con ríos de tinta hablando de dopaje. «El reglamento antidopaje de la UCI no prevé una suspensión provisional, dada la naturaleza de la sustancia, que es específica», aclaró en su comunicado. Tirar la piedra y esconder la mano.

Media hora después, noche cerrada en Pau, donde el Tour descansaba, el RadioShack emitía el billete de vuelta a casa para Frank Schleck. Fuera del Tour. La UCI tampoco tenía potestad para echarle, pero envió un recado al equipo, «convencida de que tomarán las medidas necesarias para que el Tour pueda seguir con serenidad y para asegurar que su corredor tiene la oportunidad de preparar adecuadamente su defensa en el plazo legal que se le permite». Frank Schleck tiene cuatro días para solicitar la muestra B, el contraanálisis a su positivo.

Sea como fuere, lo que el Tour no tendrá hoy será serenidad. Pau, la puerta de los Pirineos, será también la entrada al infierno en todos los sentidos. El Aubisque, el legendario Tourmalet, Aspin, Peyresourde y el descenso hasta Bagneres de Luchon aguardan la batalla final en las montañas que entre hoy y mañana dilucidarán al vencedor de esta ronda gala. Vincenzo Nibali, Jurgen Van den Broeck, Cadel Evans y hasta el sumiso Froome, para quien «no ganar este Tour es un verdadero sacrificio», están llamados a que en la carrera se vuelva a hablar de ciclismo.