Antigua y multiubicua por Miguel Ángel ALMODÓVAR

Antigua y multiubicua, por Miguel Ángel ALMODÓVAR
Antigua y multiubicua, por Miguel Ángel ALMODÓVAR

La mostaza es condimento tan antiguo que ya se cita en la Biblia y tan extendido que raro es el país que no hace su propia variante. Se calcula que existen unos cuarenta tipos, aunque para los puristas no haya más cera que la que arde en los botes de Dijon, que no en vano fueron los franceses los que la bautizaron allá por los comienzos del siglo XIII. La popularidad
y el éxito de la mostaza podría estar sobradamente justificado en sus propiedades antisépticas, aperitivas y digestivas o en su bajo contenido en colesterol y en calorías, pero todo apunta a que pesan más los valores de sabor, aroma y textura palatal que produce untada en las carnes o como elemento imprescindible de las salsas portuguesa cumberland o en el francesa Robert. Claro que a uno, que a extravagante no le gana ni Manolo el del Bombo, prefiere la que preparan en Filadelfia, EE UU, a base de mostaza, miel y curry para mojar y revolver en ella crudités de apio, zanahoria y brócoli.