El «Curpillos» de Burgos también se queda sin honores militares

Una banda de dulzaineros interpretó el himno nacional en lugar del Ejército

Autoridades civiles y militares portan el palio bajo el que procesionó el Corpus en el interior del Monasterio de las Huelgas de Burgos
Autoridades civiles y militares portan el palio bajo el que procesionó el Corpus en el interior del Monasterio de las Huelgas de Burgos

MADRID- El nuevo reglamento de honores militares aprobado por el Gobierno el pasado 20 de mayo sigue dando quebraderos de cabeza allí donde hay una fiesta religiosa con tradicional participación castrense. Tras los cambios en la habitual forma de celebrar el Corpus de Toledo, el viernes le tocó el turno a Burgos y su tradicional fiesta del «Curpillos». La festividad se celebra el viernes siguiente al domingo del Corpus Christi y se remonta al siglo XIII, conmemorando la victoria de Alfonso VIII en la batalla de Las Navas de Tolosa de 1212. Hasta este año, una compañía del Ejército de Tierra rendía honores y tocaba el himno a la salida y la entrada del Corpus en el Monasterio de las Huelgas, por cuyos alrededores se desarrolla la procesión. El viernes cambió todo. En primer lugar, la intensa lluvia obligó a que la procesión se desarrollara en el interior del Monasterio y en segundo término, los militares no pudieron interpretar el himno nacional. Y aunque en un principio iba a sustituirles la banda de la ciudad, finalmente fue un grupo de dulzaineros el encargado de hacerlo. La banda de música de las Fuerzas Pesadas, igual que lo ocurrido con la de la Academia de Infantería de Toledo, se limitó a tocar algunas marchas militares. Y los uniformados, en lugar de rendir honores, permanecieron firmes en los momentos clave como «muestra de respeto», informó Efe. La polémica generada en Burgos, similar a la de Toledo, originó un intenso debate político los días antes. El alcalde, Juan Carlos Aparicio, defendía la necesidad de mantener el acto como se había realizado siempre y la oposición, el PSOE, alababa el avance en laicidad que suponía el nuevo reglamento de honores. El viernes, el comandante militar de Burgos y Cantabria, Carlos Domingo Guerra, encargado de llevar la réplica del pendón de las Navas de Tolosa arrebatado a las tropas del moro Miramamolín, subrayó a los medios que «el Ejército seguirá participando en la celebración y rendirá honores al Santísimo» aunque no se le encomiende interpretar el himno nacional.