Lío de faldas en Inglaterra

Hicieron un pésimo papel en el Mundial de Suráfrica, pero nadie deja de hablar de ellos. Los jugadores de la selección inglesa se han convertido en las estrellas por excelencia del papel cuché, con permiso, claro ésta, de Casillas y Carbonero. Una especie de plaga de prensa sensacionalista se apoderó de ellos a principios de año y desde entonces, uno a uno, han caído de manera fulminante. Los síntomas se repiten: testimonios de prostitutas, divorcios y un cuestionable papel en el campo.

David Beckham ha sido la última víctima. El inglés está acostumbrado a que le saquen amantes, pero esta vez no ha pasado por alto el comentario de la enésima joven que asegura conocerle muy bien. El futbolista ha demandado por más de 18 millones de euros a Irma Nici, la meretriz de 26 años que contó en «In Touch» cómo le pagó 10.000 dólares por una noche de pasión. El jugador, que también ha presentado una demanda contra la publicación, envió a través de sus abogados una notificación de 21 páginas al hotel neoyorquino donde Nici se hospeda desde que se desató el escándalo para intentar encontrar una prueba que demuestre su relación. Según «The Sun», la prostituta asegura que guarda mensajes en su móvil, pero, de momento, no ha enseñado nada convincente. A pesar de que los Beckham viven en Los Ángeles, la historia se sigue muy de cerca al otro lado del Atlántico. Y es que uno de sus compañeros de selección, Wayne Rooney, acaba de poner fin a su matrimonio por otro lío de faldas. En este caso, la infidelidad quedó sobradamente demostrada. Jennifer Thompson contó cómo pasaba noches con el inglés, a cambio de 1.100 euros, durante los últimos meses de embarazo de su esposa. «The Sun» habla incluso de una mafia que se dedica a ofrecer jovencitas a los jugadores de la Premier.

Aunque ahora la prostituta dice sentirse «avergonzada», su exclusiva le ha costado al futbolista el divorcio, la custodia de su pequeño y, en un futuro, quién sabe si su puesto en Manchester United. De momento, debido a su baja calidad en el campo desde que su vida privada salió en la prensa, Alex Ferguson, su entrenador, no cuenta con él para su próximo partido contra el Valencia.

La historia no es nueva para los británicos. Las cuestiones personales también fueron las responsables de dejar fuera de Suráfrica a Wayne Bridge. El jugador de Manchester City decidió no ir al Mundial para no compartir vestuario con John Terry. La relación con el capitán de la selección inglesa es especialmente tensa tras descubrirse que mantenía una relación sexual con la mujer de Bridge. Por aquel entonces, los dos eran íntimos amigos. El episodio le costó a Terry el brazalete del Chelsea y la Prensa comenzó a apodarle el «capitán terrible».

Mientras que ellos guardan silencio, ahora las que han pasado a la acción son las ex. Chery Cole ha abierto la veda contando cómo fue su divorcio con Ashley Cole. Después de sus infidelidades, la cantante decidió poner fin a la relación. Por ello, la Prensa británica se pregunta si no sería más eficaz que la selección inglesa dejara el fútbol para poner una agencia de consejos matrimoniales.