Asia

Islamabad

Los islamistas aplauden el asesinato

Pakistán, sumido en un debate sobre el ascenso de la ideología islamista, enterró ayer al gobernador de la provincia oriental de Punyab, Salman Tasser, asesinado por su oposición al fanatismo religioso, una acción que ha sacudido las entrañas de la clase liberal paquistaní.

La muerte del gobernador de Punyab toca la fibra del liberalismo paquistaní
La muerte del gobernador de Punyab toca la fibra del liberalismo paquistanílarazon

Una multitud con banderas de la formación de Tasir, el Partido Popular (PPP), se agolpó en las afueras de su residencia para darle el último adiós, pese a que los extremistas de la organización Jamaat-e-Ahl-e-Sunnat habían amenazado con la muerte a quienes mostraran dolor o elevaran plegarias por el asesinado. «Aquellos que apoyan la blasfemia contra el profeta cometen blasfemia», amenazaban en un comunicado que, además, exaltaba al asesino: «El coraje y el fervor religioso de Husein Qadriha ha hecho que los musulmanes en el mundo se sientan orgullosos».

El primer ministro, Yusuf Razá Guilani, acudió al sepelio con varios ministros y se confundió, con escasa protección, entre la multitud.

El asesinato cometido el martes en Islamabad fue motivado por la oposición del gobernador a las leyes antiblasfemia y su apoyo a Asia Bibi, cristiana condenada a muerte. Identificado como Husein Qadri, el asesino era miembro de las fuerzas de élite punjabíes, aunque sus superiores habían desaconsejado que se le encomendaran tareas de escolta «por sus opiniones extremas».
Ayer se registraron manifestaciones del PPP para llorar la muerte de Taseer y otras de islamistas celebrando su asesinato, sin incidentes violentos.

Al margen del golpe anímico para el PPP, la muerte de Taseer no abre un vacío de poder en las instituciones, ya que su cargo era de carácter ceremonial, pero la acorralada clase liberal, cada vez con más mártires, ha recibido la noticia con pesadumbre.

«Los fanáticos deben ser investigados y castigados de acuerdo con la Ley. Nadie tiene derecho a emitir decretos para matar gente», afirma el ministro de Minorías, Shahbaz Bhatti (PPP).

Taseer y Bhatti fueron los más activos en el caso de Bibi: el primero intercedió para lograr un indulto presidencial, que aún no ha llegado y el segundo sigue empeñado en enmendar el código penal para que no prevea penas capitales en casos de blasfemia. «La política de contemporización con la intolerancia religiosa ha llevado al asesinato de un gobernador», advirtió ayer la Comisión de Derechos Humanos de Asia.

Próximo al presidente Zardari, y a la familia Bhutto, Taseer fue especialmente ácido en sus críticas contra el estrato religioso, en un país donde incluso los líderes del secular PPP practican la cautela con el clero islámico.

«Mañana los mulás se manifiestan contra mí después de la oración. Miles de barbas pidiendo mi cabeza. ¡Qué gran sensación!», escribió en una ocasión Taseer en su cuenta de «Twitter». Efe