La tentación vive al lado

Director y guión: Massy Tadjedin. Intérpretes: Keira Knightley, Sam Worthington, Guillaume Canet, Eva Mendes. EE UU-Francia, 2010. Duración: 92 minutos. Melodrama.

La tentación vive al lado
La tentación vive al lado

Sorprende que, en la segunda década del siglo XXI, una película sobre el adulterio –o sobre el deseo reprimido que nos hace resistirnos a nuestras tentaciones, amenazados por los remordimientos– sea más convencional, menos espontánea que, por ejemplo, «Manhattan». Citamos la obra maestra de Woody Allen porque hay algo propio de la «inteligentsia» neoyorquina en «Sólo una noche», aunque parezca que ahora los escritores, los periodistas, los editores y los hombres de negocios no sean precisamente hijos de la libertad sexual de los setenta.

Se impone la era de ese «quiero, pero no puedo» que condena al relato de dos posibles infidelidades –la que no se consume es peor que la que se consume– al estancamiento, al priapismo estéril. La debutante Massy Tadjedin demuestra dotes de observación en la secuencia de la fiesta, en la que Joanna (Keira Knightley, todo mohínes) dibuja con su mirada el mapa de la atracción que su marido (Sam Worthington) siente por una compañera de trabajo (¿cuándo Eva Mendes encontrará papeles dignos de su talla?). El resto medita sobre si Knightley acabará en la cama con su ex amante francés o si Worthington hará lo mismo con Mendes. Por desgracia, los personajes no son tan interesantes como para que el espectador no pierda la cabeza deseando que se peguen un buen revolcón de una vez.