Historia

Barcelona

El eje del mal por Martín Prieto

La Razón
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El eje maligno Barcelona- Bilbao es de los años 30 y pertenece al museo de arbitrariedades de la II República. A izquierda y derecha del mapa se inspiran mutuamente por osmosis en un intento de clonación. En el 34, Lluis Companys traicionó no a la caverna sino a la República aprovechando la felonía socialista en Asturias. Luego la Gestapo lo entregó a Serrano Suñer y le fusilaron en los fosos del castillo de Montjuic, tal como seis años antes y en el mismo sitio habían hecho con el general Goded por idéntico delito. Tiempos de sangre por sangre. Perdida la retirada a Francia y con los gudaris en Santander, el lendakari José Antonio Aguirre estimó que el Ejército Vasco no podía combatir en tierra extraña y ordenó rendirlo en Santoña a las tropas de intervención italiana (algunos secesionistas vascos solo se rinden ante el fascismo), desguarneciendo la resistencia republicana en el norte. Aguirre no se refugió con el Gobierno en Valencia y se acogió a la hospitalidad de Companys en Barcelona, hasta el final. Tras la guerra mundial, el primer lendakari propició la cooperación del PNV con la CIA en el supuesto de bombero de que Estados Unidos invadiría España y Euskadi sería Puerto Rico o la isla de Guam.
Al agente Galindez le asesinó personalmente el sátrapa dominicano Trujillo arrancándole las gónadas con las manos. Antes de ayer mismo, ERC intentó hacerle el doblete a ETA con asesinatos atroces y trinitrotolueno adosado al pecho de las víctimas, hazaña que desmochó Jordi Pujol. Luego, bajo el tripartito, el bocón de Josep Lluis Carod Rovira pidió en Francia a la dirección etarra declarar Cataluña exenta de terrorismo vasco. Igual que los wahabistas se apoyan en los salazistas, el Señorío de Vizcaya y el Condado de Barcelona (nunca llegaron a más) se retroalimentan en su independentismo de parque temático. Sin crisis no habrían salido ahora a la palestra porque cuanto peor mejor es la consigna del antañoso eje del mal.