Pajín da marcha atrás y descarta ahora financiar las terapias contra el tabaco

Donde dije digo, digo Diego. La ministra de Sanidad, Leire Pajín, ha dado marcha atrás y va a renunciar finalmente a proponer a las autonomías que paguen con cargo a sus propios fondos las principales terapias farmacológicas para dejar de fumar, como hacen ya de forma parcial Navarra y La Rioja.

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La ministra ha descartado esta idea después de declararse partidaria de «estudiar» la financiación pública de los tratamientos, en plena efervescencia de la «guerra» del tabaco en bares y restaurantes. Pajín llegó incluso a contemplar como «posibilidad de futuro» esa financiación porque, a su juicio, el Gobierno ha de acompañar la nueva ley con «sensibilización, acompañamiento y cobertura».

Después de escuchar estos días las sonoras protestas de algunos consejeros de Sanidad, como por ejemplo el valenciano Manuel Cervera, quien lamentó semejantes «brindis al sol» en un momento en el que la Sanidad pública arrastra un déficit superior a los 12.000 millones, la ministra dio ayer una vuelta de tuerca a sus palabras. También lo hizo tras conocer las mareantes cifras de gasto que implicaría para las comunidades la financiación total de los tratamientos en el conjunto del Sistema Nacional de Salud (SNS). La cifra podría rondar los 3.300 millones al año, según los cálculos más amplios.

En declaraciones a Telecinco, recogidas por Ep, Pajín aclaró que el Gobierno apoyará a las autonomías para que «se sigan desarrollando programas de deshabituación del tabaquismo», precisando que «en ningún caso» se ha hablado de «financiar todos los tratamientos que existen en esta materia». Estos eufemismos no hacen más que encubrir la realidad que ya viene existiendo en España, desde antes de la vigente y de la anterior ley; a saber: las comunidades mantendrán o no sus unidades antitabaco en los hospitales, o crearán otras nuevas, en función de sus particulares intereses, sin que el Ministerio de Sanidad tenga nada que aportar al respecto, dado que las competencias asistenciales y de Salud Pública están transferidas.

Una renuncia antigua

«Lo que hemos dicho es que parece razonable que sigamos apoyando a las comunidades para que haya tratamientos de deshabituación del tabaquismo; programas que ya ejercen desde la entrada en vigor de la anterior ley, y estamos hablando de apoyo psicológico, terapias de grupos y, en algún caso, cuando el médico lo cree oportuno, el tratamiento de fármacos», subrayó Pajín. O sea, que el Ministerio no aportará nada nuevo a lo que ya existe para ayudar a los fumadores.

La renuncia de Sanidad a financiar las terapias para dejar de fumar no es nueva. Quedó de manifiesto con la ley dictada bajo la égida de Elena Salgado, y lo corroboró el intenso debate parlamentario de la norma vigente. A este respecto, fuentes del Ministerio aseguraron a este periódico que además de por el alto coste de los tratamientos, el rechazo a financiarlos se produce porque al fumador le sale más barato pagarse los fármacos existentes que comprar las cajetillas a desterrar.