Lolita Pantoja y el «pecado» de Paquirri

La hija de la Faraona se sincera en la obra «Lolita. Flores y alguna espina». Una biografía en la que la intérprete no se ha olvidado de nadie y habla claro de sus desamores y enemigas

Lolita, Carmen y Lola Flores compartieron casi dos años de gira
Lolita, Carmen y Lola Flores compartieron casi dos años de gira

«He hablado mucho y he callado otro tanto, pero todo lo que está es, y todo lo que no está, no está. Y no eches mano de lo que no está, porque no lo voy a decir», contesta Lolita a la pregunta sobre los temas ante los que se «ha desnudado» para publicar «Lolita. Flores y alguna espina» (Martínez Roca). «El lector va a conocer a Lolita por dentro», sentencia. La cantante ha vivido a la sombra de su propia vida. Sin quererlo, se convertía en personaje secundario: la dramática muerte de su hermano Antonio, la estela de su madre, la Faraona, incluso en sus relaciones sentimentales, siempre había alguien por encima de ella. «No hablo de los defectos y virtudes de Lola Flores, me refiero a ella como mi madre, que para mí era Dolores Flores Ruiz. Crecí siendo ya mi madre Lola Flores. Lo que sí descubrí es la clase de artista que era, pero no el mito, Porque para mí nunca ha sido un mito. Ha sido mi madre, que, además era una artista inconmensurable, irrepetible», apunta en la entrevista que mantuvo con Javier Menéndez, el autor de la obra.

El segundo apartado, que titula «Corazón», tiene su jugo. En él recuerda cómo conoció a su ex esposo, Guillermo Furiase. Se lo presentó Pastora Vega en una discoteca y confiesa por qué se dieron el «sí, quiero» el 23 de abril de 1983 en Marbella, es decir, una semana antes de que se casaran Paquirri e Isabel Pantoja: «Fue idea de mi madre (...) Me vio sufrir mucho. Le pregunté el por qué y me dijo: "Porque la gente va a ir a la boda de Paquirri con el ‘‘¡Hola!"debajo del brazo". Mi madre lo veía todo bajo otro prisma», apunta en la biografía. Pero, ¿por qué tanto sufrimiento ante el enlace del torero? Lolita e Isabel Pantoja fueron muy amigas de jóvenes. Iban juntas a las fiestas que organizaban los artistas después de un espectáculo, salían de fiesta... «Hasta que pasó lo de Paquirri. Ahí, como es natural, nos distanciamos, se cortó la relación (…). Se acabó. Se enamoró y se fue. Pero ella sabía que yo estaba con él. Y yo creo que, como amiga mía...», recoge en el libro. Pero la intérprete, con el paso de los años, ve las cosas con otra perspectiva. Reconoce que, tal vez, ella habría actuado igual que la tonadillera, aunque califica de «pecado gordo» la actitud de su amiga. Cuenta que no se ha sentido traicionada, pero sí que está dolida con ella «porque las amigas tenemos que estar ahí». Al final, se reconciliaron. «Fui a su casa cuando pasó lo suyo (…) Cuando saltó la noticia de la ‘‘operación Malaya''. Me duele mucho haberla llamado varias veces y que no me contestara cuando estaba con él, Julián Muñoz. Muy rara vez llegaba a ponerse. Eso, como comprenderás, no me hacía ninguna gracia», añade .


Malas amistades
En el segundo capítulo, la artista dedica un apartado a «Las amistades: hombros en los que llorar y palos de los que defenderse». En él analiza todas las personas con las que ha pasado buenos y malos momentos. Aquellas que estaban ahí cuando las necesitó, y las que la decepcionaron. «Tanto las amigas y amigos que fueron y ya no son, como los que fueron y siguen siéndolo», destaca el autor. Así, la primera de ellas es la imprescindible Carmen Ordóñez: «Ninguno de sus amigos la llamábamos Carmina, ni siquiera Paquirri. Te lo digo por las series de televisión, que cuando las veo me dan coraje, porque está todo tan tergiversado...», explica Lolita, quien aprovecha estas páginas para aclarar de una vez al mundo que jamás se entrometió entre Paquirri y su amiga: «Empecé a salir con él cuando ya estaban separados, y estaba completamente segura de que por parte de mi amiga ya no había nada. De hecho, una de las frases que ella me dijo cuando se enteró de que estaba con su ex fue: "Ojalá que la cosa os vaya bien, porque sé que a mis hijos mejor que tú no me los va a cuidar nadie"», explica. Para la intérprete de «Sarandonga», Carmina fue una persona excepcional, por eso no duda en defenderla: «La gente ha hablado de ella hasta la saciedad. Todo el mundo ha conocido a Carmen, todo el mundo se ha drogado con Carmen, todo el mundo ha salido de fiesta con Carmen y ha estado con los que se ha acostado con Carmen. Pero, ¿y usted sabe cómo era Carmen Ordóñez? Lo saben muy pocos. No saben que tenía un corazón enorme y que no tenía nada suyo. Ella hacía televisión porque tenía un boquete en la mano, y todo lo que ganaba se le iba por ahí». Así, detalla por qué se dejaron de hablar: «Ella me dejó de hablar cuando pasó lo de los malos tratos con Ernesto Neyra. Yo dije la verdad, que nunca le había visto pegarla, y que una vez parece ser que tuvieron una bronca en casa de Charo Vega. Fui a verla y le pregunté por activa y por pasiva, con el teléfono en la mano, si le había pegado, porque si era así iba a ser yo la que le iba a denunciar e iba a dar mi nombre. Pero ella me juró y perjuró que no la había pegado. Si yo no lo he visto, no lo puedo decir. A mí me citaron como testigo para ir a juicio, y yo se lo dije a Carmen por teléfono, que en vez de beneficiarla le podía perjudicar y que no iba a testificar», explica sobre aquel difícil momento que atravesó.


No falta nadie
Lolita no se deja a nadie por el camino y ahonda en sus experiencias amorosas. Tiene recuerdos para sus «Amores, amores»: Rufino García, su primer amor importante, Manolo Lapique, Antonio Arribas, Paquirri –que aparece brindándole un toro en una de las fotografías del libro– y del que habla con total sinceridad: «A veces me trataba como a una mujer, y otras como a una niña. A veces era su amiga, su confidente y otras era su amante. Pero, pese a todo, me enamoré locamente. Ha sido mi gran amor, pero también mi gran desgracia», revela. De su matrimonio con Guillermo Furiase también conserva gratos recuerdos. Su matrimonio fue como una película: «No no me divertí», se sincera. Y, por supuesto, Pablo Durán, «mi amor, mi hombre».

«Me juzgarán y me alabarán, me criticarán unos en justa medida y otros sin justificación, pero ya estoy acompañada. (...) Pero esto no termina aquí», concluye.



«¡Si me queréis aquí, marcharse!, ¡Si me queréis algo, irse!»

El día de la boda con Guillermo Furiase, el 23 de abril de 1986, la iglesia, que tenía capacidad para mil quinientas personas, fue tomada por más de cinco mil curiosos que no quisieron perderse el desfile de famosos. Parte de la culpa de esta aglomeración la tuvo Lolita, quien, unos días antes, en televisión, invitó a ir a «todo el mundo». Tuvo que ser la matriarca de los Flores la que, angustiada, pusiera orden con una frase que ha pasado a la historia: «¡Si me queréis algo, irse!». Un vez más, Lola Flores mostraba el carácter que la había hecho famosa. En su biografía, Lolita recuerda a su madre durante numerosos momentos de su vida. Sin embargo, también tiene buenas palabras para su tía, Carmen Flores, con la que compartió tablas en numerosas ocasiones y con la que empatiza: «Comprendo que se haya podido sentir frustrada cuando la comparaban con mi madre, porque mi tía es muy buena artista (...) y, sí, quizá no haya funcionado más, o no haya despegado porque mi madre estaba ahí», explica Lolita en un capítulo de su biografía.
Las tres mujeres recorrieron España demostrando su arte en lo que se conoció como «El concierto de las Flores». De estos momentos, Lolita también guarda muy buenos recuerdos: «Empastábamos muy bien porque éramos tres personalidades distintas. Por supuesto que la gente iba a ver a Lola Flores, y luego se encontraba con dos sorpresas que eran Lolita y Carmen Flores».


El detalle
EN MANOS DEL JUEZ

La tonadillera ha decidido que el juzgado instructor del caso de blanqueo del que se la acusa se haga cargo de sus bienes para hacer frente a la fianza de responsabilidad civil de 3,68 millones de euros que le impuso el magistrado anteriormente. No ha trascendido el tipo de bienes de que se trata, ni su valor, y ahora el instructor tendrá que comprobar si la tasación de lo designado se corresponde con la cantidad que se fijó como fianza. Este trámite llevará unos días. Ya se sabía que la cantante, que se enfrenta en esta causa a tres años y medio de prisión y una multa de 3,7 millones de euros, respondería con sus bienes, ya que no dispone del dinero requerido, según apuntaron desde su entorno. La situación judicial de Isabel Pantoja se deriva de parte de la «operación Malaya».