Parados jóvenes con uno o dos hijos perfil de los usuarios de Casa Caridad

VALENCIA- La gravedad de la crisis para las familias valencianas va en aumento. Tanto, que las familias con padres jóvenes de entre 19 y 25 años, con uno o dos hijos pequeños a su cargo y en las que ninguno de los progenitores tiene trabajo, constituyen el perfil de las personas que acuden a solicitar ayuda a Casa de Caridad de Valencia, según el «VI Informe sobre la pobreza» de esta institución benéfica valenciana, que revela que junto a este perfil de pobreza, convive el de las familias cuyo único ingreso es el que aportan las mujeres de trabajos domésticos o al cuidado de niños, personas mayores o enfermos.

Así lo informó ayer la Casa de Caridad a través de un comunicado, en el que se especifica que el perfil de usuarios jóvenes, en situación de pobreza arraigada, prolonga su permanencia en todos los servicios que ofrecen.

El perfil de la pobreza establecido por esta institución, según su vicepresidente Luis Miralles, son hogares en los que todos sus integrantes se hallan en paro de larga duración y que han agotado las prestaciones y ayudas que les correspondían y Casa Caridad es su única vía para salir adelante.

Una de las consecuencias de la cronificación de las atenciones a familias es el aumento de menores asistidos, que alcanza una media de 136 niños al mes.
En este sentido, el 56 por ciento de las atenciones a menores en la institución valenciana corresponden a los niños, de entre 1 y 3 años pertenecientes a familias en riesgo o situación de exclusión social, que acuden diariamente a las Escuelas Infantiles de la Asociación en Valencia y Torrent.

El 40 por ciento de los usuarios atendidos durante 2011 en Casa Caridad han sido españoles y han acudido a recibir asistencia una media de cuarenta familias al mes. Desde que comenzó a gestarse la crisis, las atenciones a españoles en el Comedor Social han aumentado un 109 por ciento y, en concreto, la de los valencianos se han triplicado en los últimos tres años y ya representan el 52 por ciento del servicio.

El perfil de inmigrantes en riesgo de exclusión social también ha cambiado como consecuencia de la crisis y, mientras antes era habitual atender a recién llegados a la espera de regular su situación, actualmente se presta ayuda a inmigrantes que acaban de perder su empleo y llevan muchos años viviendo en el país.