Al Qaida se reorganiza en el Magreb y planea más secuestros

Sus principales objetivos son Argelia, Mauritania y, en especial, Francia. Los islamistas se van a reorganizar en células más ágiles y menos numerosas

Roque Pascual y Albert Vilalta, junto con la secretaria de Estado de Cooperación Internacional, Soraya Rodríguez, a su llegada a la capital de Burkina Faso

Madrid- Al Qaida para el Magreb Islámico (AQMI) ha obtenido, según diversas fuentes, una importante suma de dinero a cambio de liberar a los cooperantes españoles Albert Vilalta y Roque Pascual. Como es habitual en estos casos, el Gobierno negará haber pagado ningún tipo de rescate, pero lo cierto es que los terroristas cuentan ahora con unos fondos que les permitirán «engrasar» su maquinaria criminal y continuar la guerra subversiva contra sus enemigos: Argelia y, si se cumplen las amenazas lanzadas, Francia y Mauritania.

España, que ha logrado la liberación de los tres cooperantes que fueron secuestrados en Mauritania, es un objetivo, a medio y largo plazo, de AQMI. Su «brazo mediático», a través del que difunden sus comunicados y las grabaciones de los atentados, se llama «Al Andalus» y, como recuerdan expertos antiterroristas, el nombre no ha sido escogido al azar.

Los grupos islamistas que actúan en el norte de África, y AQMI es uno de los más peligrosos, suponen una seria amenaza para los países del sur de Europa, dentro de la estrategia global del complejo criminal que dirige Osama Ben Laden. Pretende acabar con la sociedad occidental, por sus raíces cristianas, e imponer un califato mundial con la aplicación más estricta de la Ley Islámica.

AQMI va a emplear el dinero recibido en mantener sus estructuras en el desierto. Se sabe que los terroristas han dedicado medios para construir refugios subterráneos en zonas rocosas y montañosas, así como para la adquisición de armas, incluidas ametralladoras semipesadas, visores nocturnos, automóviles todoterreno, etcétera. Todo lo necesario para la guerra en el desierto, un medio hostil al que han conseguido adaptarse en un tiempo y con una eficacia que han sorprendido a expertos en la materia.

AQMI necesita también el dinero para adquirir alimentos, carburante y medicinas, aunque este tipo de materiales los obtienen frecuentemente a través de los contrabandistas y traficantes de droga, a los que cobra un particular «canon» por dejarles circular por sus zonas de influencia e, incluso, escoltar las caravanas.

Otro capítulo importante de gastos es el de la compra de voluntades de los jefes de las tribus y los mercenarios, como Omar Sharoui, que viven en el desierto. El emir Moktar ben Moktar, cuya «katiba» (unidad de combate) es la que ha mantenido secuestrados a los cooperantes españoles, es un consumado negociador. Su filosofía de actuación se basa en un principio tan simple como eficaz: el que es mi amigo no es, en principio, mi enemigo. Si a ello se añade la amenaza que la misma existencia de AQMI supone, el círculo se cierra con excelentes resultados para los islamistas.

Hace unos días, una de las «katibas» de AQMI secuestró, al norte de Tombuctú, en Mali, a un militar y a un agente de aduanas de este país. Según la versión de los medios de la zona, les capturaron después de una persecución que duró varios días. El aduanero, con el que AQMI tenía «cuentas pendientes, fue asesinado. Su «delito»: estar relacionado con embajadas occidentales en Bamako, la capital de Mali.


Palo y zanahoria
La fórmula del palo y la zanahoria funciona a la perfección en zonas en las que la única autoridad es la del más fuerte.

AQMI ha conseguido tejer una imagen de grupo invencible, que se hace poco menos que invisible en el desierto. El «raid» militar franco-mauritano para intentar rescatar a un secuestrado, que no puede ser calificado de fracaso, ya que seis militantes islamistas fueron abatidos, ha «engrandecido» dicha imagen. Nadie, pese a los modernos sistemas de detección con los que cuentan los países occidentales, es capaz de dar con las personas retenidas, ni localizar a las «katibas» cuando se mueven por el desierto. Los expertos consideran que los islamistas intentarán en el futuro nuevos secuestros, ya que los rescates constituyen una de las más importantes fuentes de ingresos. Los terroristas saben que Inglaterra nunca negociará; Francia, después de la citada operación, tampoco. Por lo que las posibles víctimas serían de otras nacionalidades.

Parte del dinero obtenido como rescate por Vilalta y Pascual también llegará a los órganos centrales de AQMI y a su jefe, Abdelmalek Droukdel, alias Abdelwadoud Abou Mousad. Este individuo ha diseñado, junto con los otros emires, una reestructuración de las unidades de combate, según medios argelinos.

Se trataría de configurar células menos numerosas que las «katibas» (cuatro o cinco vehículos todo terreno con su dotación de armas y hombres) para que puedan actuar con mayor agilidad y sean más difíciles de detectar. Lamentablemente, para ello dispone ahora de más dinero. En este asunto, unos han ganado, en especial los terroristas, y otros han perdido.



Los otros secuestros

22-02-2008
El británico Edwin Dyer fue asesinado por Al Qaida en el Magreb Islámico (AQMI) tras permanecer más de cuatro meses secuestrado.
22-02-2008
Un matrimonio de turistas austriacos es secuestrado al sur de Túnez por AQMI cuando realizaban una expedición por el Sahara. La pareja fue liberada después de 252 días de cautiverio.
22-12-2008
Los italianos Sergio Cicala y Filomene Kabouree estuvieron secuestrados en Mauritania entre diciembre de 2009 y abril de 2010. AQMI exigió a cambio la liberación de varios presos.