Salamanca

El Señor de Madrid a cielo abierto

Cerca de un millón de personas se reencontraron en las calles con Jesús de Medinaceli, después de que en 2011 la lluvia aguara su salida. El tiempo respetó al Cristo «de los madrileños», que estrenó manto, corona y escapulario, y a todos los pasos de Viernes y Sábado Santo

El Señor de Madrid a cielo abierto
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MADRID- La lluvia perdonó al casi millón de devotos que acudieron el Viernes Santo a ver procesionar a Jesús Nazareno de Medinaceli. «El Señor de Madrid» desfiló por el centro de la capital dos años después, puesto que en 2011 la climatología impidió la salida de la talla del siglo XVII, tal y como sucedió el Jueves Santo con las procesiones de Jesús del Gran Poder y María Macarena.

Entre los vivas y las saetas de los fieles, la imagen más venerada de la ciudad salió puntual de la Iglesia de Jesús de Medinaceli a las siete de la tarde. Cerca de 3.900 cofrades, así como penitentes descalzos y encadenados, acompañaron a la imagen por la Carrera de San Jerónimo hasta la Puerta del Sol para bajar después por Alcalá y Cibeles de regreso a la Parroquia por el Paseo del Prado.

La Banda de Música de la Policía Municipal de Madrid participó también en la procesión y, por primera vez, acudió la Banda de Tambores y Cornetas del Ejército de Tierra. La salida del Jesús Nazareno de Medinaceli tuvo este Viernes Santo una especial emoción no sólo porque no se pudo sacar el año anterior, sino porque entonces se había renovado parte del vestuario y adornos de la talla. Así, la imagen del Nazareno finalmente pudo estrenar manto, corona, escapulario y cordones.

Alabarderos
El resto de procesiones que salen el Viernes Santo también evitó las precipitaciones que durante todo el día amenazaban con aguar los desfiles. Así, el Cristo de los Alabarderos salió a las siete de la tarde de la Puerta del Príncipe del Palacio Real, en cuya salida estuvo presente la Infanta Elena como «Madrina de Honor», y María Santísima Inmaculada Reina de los Ángeles. Ambas tallas salieron a hombros de los cofrades de la Congregación del Santísimo Cristo de la Fe.

Igualmente tuvo lugar otra de las procesiones con mayor tradición de Madrid: la procesión del Cristo del Silencio, organizada por la Hemandad de Cruzados de la Fe y que partió de la calle Atocha con las tallas de Nuestra Señora de los Dolores, de Antonio Rodríguez, y la del Santísimo Cristo de la Fe, de José Capuz. El día concluyó con el desfile del Divino Cautivo en el barrio de Salamanca, María Santísima de los Siete Dolores y el Santo Entierro, que atravesó la Puerta del Sol pasadas las 20:30 horas.

Las procesiones de la Semana Santa madrileña, que cada vez cuenta con más fieles en la Comunidad así como visitantes de otras regiones, concluyeron ayer con la salida de la Virgen Dolorosa y la Soledad. La primera, que parte de la iglesia de Jesús de Medinaceli, es la más madrugadora, puesto que comenzó su recorrido por las calles de la capital a las ocho de la mañana.

Este año, la talla sufrió un pequeño percance al engancharse el palio con una rama durante la procesión. Sin embargo, uno de los espectadores no ha dudado en subir rápidamente al árbol para desenganchar a la Dolorosa para que el paso pudiese seguir la marcha.

La Virgen de la Soledad también pudo salir pese al cielo nublado, si bien sus fieles soportaron una intensa bajada de las temperaturas provocada por el mal tiempo junto a la iglesia de San Ginés, de donde partió la talla para atravesar la calle Arenal y la plaza de Isabel II para regresar por la calle Mayor y la Puerta del Sol.

La Pasión de Chinchón
Otro de los acontecimientos más importantes del Sábado Santo en la región es la Pasión Viviente que anoche se representó en Chinchón. Declarada de interés turístico nacional, 300 vecinos representaron el Vía Crucis con once escenas previas a la muerte de Jesús. Se trata de una iniciativa que comenzó en 1963 para recuperar también la tradición de los autos sacramentales, siendo la Plaza Mayor uno de los escenarios más importantes donde más momentos se representan. Además, este año se realizó un programa especial para celebrar la 50ª representación.

La Tamborrada pondrá hoy un estruendoso final a la Semana Santa en la Plaza Mayor a mediodía. A la misma hora, el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, presidirá la misa de Resurrección en la catedral de la Almudena.

 

Sustos y emociones
- Dos tallas de la Virgen salieron ayer en procesión por las calles de Madrid. La Soledad (en la imagen) y la Dolorosa. Esta última sufrió un percance durante su recorrido, al engancharse la talla con una rama. Un devoto no dudó un instante en subir al árbol para liberar el paso.
-Un año más, la Infanta Elena presenció la salida del Cristo de los Alabarderos por la Puerta del Príncipe del Palacio Real. La Infanta, muy emocionada fue madrina de honor del paso y encargada de ordenar la «primera levantá» del paso. De recuerdo, se quedó con el martillo.