Las dos caras del terror

Llegan al fin las dos cintas de género más esperadas del año: «Déjame entrar», «remake» americano del fabuloso filme sueco, y «Paranormal Activity 2», la secuela secreta: hasta hoy, día de su estreno mundial, no la ha visto nadie, dicen, para no desvelar el misterio. Qué mala es la «piratería»...

«Déjame entrar», «remake» americano del fabuloso filme sueco
«Déjame entrar», «remake» americano del fabuloso filme sueco

Con Halloween a la vuelta de la esquina, las salas rebosan películas de terror. Y también en España, donde hoy mismo aterrizan dos atractivas propuestas del género: «Déjame entrar», el «remake» plano por plano de una de las mejores cintas de horror de la historia realizada en Suecia por Tomas Alfredson, y «Paranormal Activity 2» que intentará estar a la altura de su ilustre predecesora, un taquillazo rodado con cuatro dólares y medio. En teoría, octubre es el mejor mes para estrenar películas de miedo; de hecho, Lionsgate lanzó la franquicia «Saw» en 2004 y desde entonces lanza cada una de sus secuelas durante este periodo del año. De hecho, en 2009 24 producciones de terror vieron la luz en EE UU; de ellas, cuatro en octubre. Con la excepción de «Paranormal Activity», que consiguió casi doscientos millones de dólares el pasado año y no apareció en dicha temporada. Sin embargo, y ante tal avalancha de filmes parecidos, el temor a quedarse con alguna película en el bolsillo llevó a los estudios a ampliar sus miras más allá de Halloween, de manera que este género se ha convertido ya en el más productivo de la meca durante la última década. «Déjame entrar» llega a España protagonizada por Chloë Moretz, una actriz de apenas doce años que ha recibido por su interpretación grandes alabanzas. A pesar de su corta edad, la estrella de «Kick Ass» se ha convertido en una de las intérpretes más deseadas ya por los directores de Hollywood. «Ahora mismo estoy tratando de trabajar tanto como puedo, me están ofreciendo muy buenas oportunidades y deseo aprovecharlas. Quiero dedicarme a esto durante toda mi vida», asegura la jovencita.


Obsesión por la sangre
Sin duda, se trata de la adolescente con mayor proyección desde que apareciera Dakota Fanning y su trabajo en «Déjame entrar» es la mejor prueba de su talento: «Encarnar a Abby ha sido una experiencia sensacional. No es la típica vampiro a la que últimamente nos hemos acostumbrado, ella es diferente, diabólica». En la cinta, Moretz se convierte en una chupasangres obsesiva: «Los seguidores de ‘‘Twilight'' deberían pensarse ir a ver esta película», bromea Moretz. Aunque, como bien explica, la saga de ‘‘Twiligh'' ha podido restar poder a los vampiros, el público siempre se ha sentido inclinado, especialmente el más joven, por estas historias. En efecto, «Déjame entrar» no tiene nada que ver con la saga de Pattinson y Stewart: «La película es un éxito, precisamente, por la interacción que establece con los adolescentes», explica su director, Matt Reeves: «Yo no traté de copiar la original; al igual que Alfredson, leí el libro en que se basa y me fascinó. El escritor John Lindqvist hizo un gran trabajo, por eso le escribí una carta, porque me pareció brillante. Su obra me recordó a mi infancia, él me dijo entonces que era fan de mi cinta "Monstruoso". Luego me comentó que "Déjame entrar» reflejaba su propio pasado en Blackebery. Mi intención era hacer honor a esa novela dentro de un contexto americano», asegura.

En España cada vez hay más adictos a este tipo de cine gracias a la globalización y la piratería. Tanto, que el estreno de «Paranormal Activity 2» llega al mismo tiempo a los cines de todo el mundo para evitar las copias ilegales, e incluso en nuestro país no hubo ni siquiera pases para la prensa. Aunque en América el gran taquillazo lo conseguirá muy pronto «Saw», cuya séptima entrega se estrena en 3D y, como dice la campaña de publicidad, «Estamos en Halloween, debe estar "Saw"». El escritor y director de la cinta, Oren Peli, que llegó a ganar ciento cincuenta millones de dólares con la anterior, presenta en todo el planeta una secuela en la que ha participado únicamente como productor y de la que no se sabe absolutamente nada, ya que Paramount ha querido mantener en secreto todos los detalles de la misma: «Pretendemos sorprender al espectador, que vaya sin saber qué le espera en el cine» explicó Peli el pasado mes de julio en Comic-Con. Desde entonces todo lo que envuelve a esta película es un absoluto misterio para evitar que sea saboteada.

El terror se está convirtiendo para los realizadores españoles en la puerta directa a Hollywood. Pero, seamos honestos: no es lo mismo estrenar una película, conseguir un taquillazo y doblegarse a los designios de los estudios que llegar con la tuya escrita y la financiación asegurada y mantener el tipo con un estilo muy personal, que es lo que ha conseguido Almodóvar. Se trata de un matiz importante, porque no se puede meter en el mismo saco la revolución creada por las dos «REC» que lograron Paco Plaza y Jaume Balagueró con la minuciosidad de cada plano del manchego. Muchos son los directores que han cruzado el charco en busca de fortuna. Como Collet-Serra, que llegó hace quince años y logró triunfar. El creador de «La casa de cera» estrenará pronto un filme de suspense con Liam Neeson.


Españoles de miedo
En cuanto a la trayectoria de Juan Carlos Fresnadillo es diferente porque ya obtuvo bastante eco gracias a sus cortos. Tras ser descubierto por Danny Boyle, conquistó Reino Unido, lo que tampoco resulta fácil. Cuenta con tres proyectos, la adaptación del videojuego «Bioshock», «Wednesday», que iba a ser producida por Spielberg y ahora está en el limbo, e «Intruders», con Clive Owen y Daniel Bruhl. El autor de «El orfanato», José Antonio Bayona, tiene otra pendiente de estrenar y también rodada en EE UU: «Imposible», sobre el tsunami que azotó el sureste asiático en 2004 protagonizada por Ewan McGregor y Naomi Watts. Rodrigo Cortés acaba de hacer lo propio con «Enterrado», que arrasó. Por último, los hermanos Alex y David Pastor orquestaban «Infectados», aunque Luis Berdejo, guionista de «REC», no ha visto aún estrenada en EE UU «La otra hija», con Kevin Costner e Ivana Baquero. No se pierden demasiado.



Matt Reeves, más cerca de Spielberg
Si bien cada pocos años surge un director al que apodan como «el nuevo Spielberg», es de justicia reconocer que hay unos cuantos candidatos que pueden presumir de llevar esa etiqueta sin que se le caigan los anillos. Matt Reeves, al igual que su compañero en proyectos y amigo del alma J.J. Abrams (nuevo rey midas de Hollywood y creador de la serie «Perdidos»), podría ser uno de ellos. El cineasta norteamericano consiguió con su segunda película, «Monstruoso», redefinir el concepto del «blockbuster» y dinamitar todas las señas de identidad del cine comercial. Lo hizo a la manera de Spielberg en «Tiburón», es decir, partiendo de la tradición de las «monster movies» clásicas para reinventar el género gracias a una puesta en escena novedosa y rompedora que, además, en el caso de «Monstruoso» servía como imponente metáfora de la paranoia de la América post 11-S. Y es ahí donde encontramos una de las señas de identidad del director neoyorquino: el uso del cine de género como alegoría de temores reales. De hecho, esa constante se repite en «Déjame entrar», una película que, detrás de su envoltorio de cine de vampiros, traza una oscura y sórdida visión de la adolescencia muy arriesgada sobre el papel pero plasmada en poderosas imágenes que beben de los clásicos americanos del terror más celebrados, cintas como «El exorcista» y «El resplandor», entre otras. Ahora bien, antes del gran espaldarazo que significó «Monstruoso» y de ser elegido por la Hammer para reflotar la productora con «Déjame entrar», se había curtido en la televisión (fue co-creador del primer bombazo de J.J. Abrams en la pequeña pantalla, la serie «Felicity»), había escrito el guión de uno de los «thrillers» más sonados de la última década, «La otra cara del crimen», y contaba en su haber con una curiosa y reivindicable comedia romántica protagonizada por David Schwimmer y Gwyneth Paltrow, «Mi desconocido amigo». Xavi Sánchez Pons