AMLO convierte a México en el patio trasero de EE UU de la inmigración ilegal

Sandra Romandía, directora editorial del diario La Silla Rota, de México, realiza un resumen del primer año de López Obrador al frente del Gobierno

El presidente mejicano Andres Manuel Lopez Obrador habla durante la ceremonia por el primer aniversario en el Gobierno. Plaza de Zócalo. Ciudad de Méjico. REUTERS/Edgard GarridoEDGARD GARRIDOReuters

LA RAZÓN entrevista a Sandra Romandía, directora editorial de La Silla Rota, para analizar los principales problemas a los que se ha tenido que enfrentar Andrés Manuel López Obrador y las políticas más importantes que ha llevado a cabo al término de los primeros 365 días de mandato.

MIGRACIÓN

Una de las cuestiones más delicadas que ha tenido que afrontar el presidente, ha sido la cuestión migratoria, ¿qué puede destacar al respecto?

En cuanto a la inmigración hubo un punto de inflexión muy importante, y es el momento en el que Donald Trump amenaza a México con una subida arancelaria, si no frenaba la inmigración ilegal. A partir de ahí se llega a una supuesta negación como todos sabemos, en la que México acepta actuar para detener la migración ilegal. Este momento es señalado por López Obrador como uno de los más difíciles de su mandato. Para muchas personas esta reacción fue un acierto porque logró alcanzar un acuerdo con Estados Unidos, pero sin embargo hay especialistas y gente de otros sectores que coinciden en que esas medidas para frenar la inmigración ilegal, resultaron muy agresivas y nos convirtieron en el patio trasero de Estados Unidos haciéndole el trabajo a Trump.

Por otro lado, llega un momento en el que el Estado mexicano despliega la Guardia Nacional para contener la inmigración, lo que genera una política pública agresiva hacia los inmigrantes, que de pronto comienzan a ser perseguidos e incluso más estigmatizados. Los resultados al respecto son muy evidentes, en cuanto al número de detenciones, deportaciones y refugiados que se están acumulando en México y que ya no cruzan a Estados Unidos, especialmente en Chapas.

Por lo tanto destaco dos puntos claves que resumen la cuestión migratoria en mi país. El primero, es haber prometido a Estados Unidos que les iban a ayudar a contener la inmigración. Y el segundo, las políticas agresivas de nuestro Gobierno para detener y perseguir a los inmigrantes de Centroamérica y otros países que atraviesan México para llegar a Estados Unidos.

SEGURIDAD

¿Considera que está más centrado López Obrador en la problemática migratoria en la frontera que en la seguridad dentro de su propio país?

Existe un gran debate en México sobre la presión que recibe el país por parte de EEUU, en concreto de Donald Trump, acerca del control del flujo migratorio desde el sur. Sí que es cierto que ha habido un giro en el cambio de las políticas migratorias, para de alguna manera contener la migración, algo que se puede observar si atendemos a la cifra de deportaciones. Desde La Silla Rota, el portal de noticias que yo dirijo, nos hemos encargado de contar las historias que sucedes en torno a este fenómeno migratorio. Estas suceden a diario en centros de detención, donde el acoso está presente, o en centros de retención que están completos y no dan a basto.

Es difícil diagnosticar si López Obrador está más centrado en la problemática migratoria en la frontera que en la seguridad. Lo que si es cierto es que la inseguridad y la violencia han incrementado de forma notoria, lo que ha llevado a que este vaya a ser el año con mayor número de muertos de la historia reciente de nuestro país. El primer año de mandato de López Obrador ha sido más violento que los primeros años de presidentes como Peña Nieto o Felipe Calderón.

¿Tiene razón Obrador cuando dice que el origen de esta violencia se debe a una descomposición social heredada de gobiernos anteriores?

Existe una descomposición social en México derivada de las políticas públicas, de asistencia, económicas, es algo que dicen los analistas. La desigualdad ha crecido mucho, el 48 por ciento de la riqueza está en manos del uno por ciento de la población, lo que habla de una desigualdad muy aguda que lleva a una descomposición social que puede generar violencia. El origen no está solo en este motivo, sino que también hay una impunidad de alrededor del 90 por ciento dependiendo del Estado y del delito, algo que lleva a la normalización de esta violencia.

ECONOMÍA

¿Qué puede comentar al respecto de las políticas económicas del presidente, entre las que destaca la política de austeridad?

El apartado económico ha sido el talón de Aquiles de López Obrador, y uno de los puntos más débiles a parte de la seguridad. En primer lugar, porque varios indicadores económicos como el empelo, el PIB, el crecimiento... han ido empeorando, y eso ha supuesto que nuestro país haya obtenido un pronóstico negativo sobre el PIB, algo que no sucedía desde 2009. La mayoría de los datos económicos muestran un estancamiento o un retroceso, con lo cuál hemos entrado en un proceso de recesión técnica.

Algunos especialistas lo atribuyen a la falta de inversión y a la falta de gasto, pero también es verdad que hay un subejercicio, que el presidente ha anunciado como ahorro, muy importante, el cual los sectores señalan que debería estar gastándose o invirtiéndose en vez de estar ahorrándolo.

LA REVOLUCIÓN PROMETIDA

¿Ha llevado a cabo Obrador la revolución que prometió?

La que el denomina como “cuarta transformación”, no ha llegado a convertirse en una revolución porque ha transcurrido muy poco tiempo para poder culminarla, pero es verdad, que ha sentado algunas bases para generar cambios y reformas. Estas están relacionadas con asuntos que tienen que ver con la consulta popular, con los cambios drásticos en los programas sociales, con el apartado económico, como son los recortes y los movimientos presupuestarios, o la política de austeridad, por lo que ha sido aplaudido este primer año de Gobierno.

Se están intentando modificar algunos funcionamientos del sistema como es el caso del Instituto Nacional Electoral, que es uno de los que más preocupa, y por eso se ha desarrollado una iniciativa para ir rotando a los presidentes del Instituto.

Uno de los cambios más importantes son los programas y ayudas sociales, que muchos consideramos que son insuficientes a la hora de intentar conseguir alejar a los jóvenes de la delincuencia, con subsidios de 3.500 pesos al mes (aproximádamente 160€), lo cual representa una cantidad ínfima en comparación con el dinero que pueden percibir procedente del narcotráfico.

Los programas “Jóvenes construyendo el futuro” y “sembrando vidas” son las principales novedades este año junto con la introducción de la austeridad como política de gobierno, algo que atañe a la imagen de los políticos y a la actuación de los funcionarios.

Ha sido uno de los años más sensibles en cuanto a la seguridad, ya que cada vez va empeorando, tal y como demuestra el hecho de que se va a cerrar el 2019 como uno de los más violentos de las últimas tres décadas. Pero aún así, insisto, al igual que otros periodistas, en que un año es muy poco tiempo para poder ver los resultados.