Sanders elogia a Fidel Castro: “No todo está mal” en Cuba

El candidato demócrata para las elecciones de 2020 es acusado por sus compañeros de partido de ser un radical filocomunista

FILE PHOTO: Sanders delivers a speech on "Medicare for All" at George Washington University
El senador Bernie SandersErin ScottReuters

Bernie Sanders demostró otra vez porque la extraña definición que usa para autodefinirse, socialista democrático, encaja perfectamente con las peores sospechas de sus enemigos.

Puede que arrase en los sondeos, es posible que acumule más compromisarios que nadie, resulta obvio que tiene al bando centrista descabezado e incapaz de articular una respuesta, pero hoy como ayer demuestra que sus convicciones pueden ser incompatibles con la posibilidad de alcanzar algún día la Casa Blanca.

Sucede que al senador por Vermont, gran triunfador en las primarias de New Hampshire y Nevada, no se le ocurrió otra cosa que alabar en televisión la revolución cubana. «Ya sabes», dijo, «es injusto simplemente decir que todo es malo. Cuando Fidel Castro llegó al poder, ¿qué hizo? Puso en marcha un programa masivo de alfabetización. ¿Es eso algo malo? ¿Lo es porque lo hizo Fidel Castro?».

Como en Cuba no hay democracia, ni separación de poderes, ni libertad de expresión, y no se respetan los derechos humanos, y como quiera que el anfitrión le señaló que en Cuba hay presos políticos, Sanders redobló su apuesta: «Así es», comentó en relación a los presos, «y lo condenamos. A diferencia de Donald Trump, seamos claros, no creo que Kim Jong Un sea un “buen amigo”. No intercambio cartas de amor con un dictador asesino. Vladimir Putin tampoco es un gran amigo mío».

Ni la deuda de cientos de miles de estudiantes universitarios, empeñados para poder cursar estudios superiores, ni la gran batalla por una sanidad universal y gratuita.

A Sanders, en su mejor momento, nada le pareció más lúcido, clarividente y necesario que reivindicar los logros educativos de la dictadura cubana. El candidato mejor posicionado a ganar las primarias demócratas, el hombre que tiene al “establishment” al borde del del ataque de nervios, el mismo que nunca se afilió al partido, sospecha que no es el momento de las medias tintas.

Mucho mejor subrayar los postulados más radicales. Justo lo contrario, al fin, de las recetas que predicaba Hillary Clinton en 2016. Si en aquella ocasión los demócratas perdieron ante un aspirante cebado de populismo entonces la solución no puede consistir en repetir las viejas estrategias. Adiós al voto dubitativo.

Casi parece que los estrategas de Sanders y el ala izquierdista del partido lo dan por perdido. A cambio suspiran por reclutar a millones de teóricos puristas, convencidos, militantes y acólitos. Gente que nunca vota y que no perdonarían ni una sola muestra de pragmatismo, ni un resbalón tacticista. Puede que tengan razón.

Desde luego que hoy gobierna Donald Trump. Pero en tanto se demuestra la solidez de una estrategia de tierra quemada las alabanzas de Sanders al castrismo, todo lo matizadas que se quieran, han levantado ya un vendaval de ruido y furia. Especialmente en Florida.

Un estado decisivo, donde será crucial el voto de los cubanos, pero también los exiliados de Nicaragua y Venezuela. Desde luego los rivales de Sanders, de Joe Biden y Pete Buttigieg al ex alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, no han desaprovechado la ocasión.

John LocherAP

Oleada de críticas demócratas

En palabras de Bloomberg, «Fidel Castro dejó un oscuro legado en forma de campos de trabajos forzados, represión religiosa, pobreza por doquier, pelotones de fusilamiento y el asesinato de miles de personas de su propio pueblo. Pero, Bernie, por supuesto, hablemos de su programa de alfabetización».

Manny Díaz, ex alcalde de Miami y hombre fuerte de la campaña de Bloomberg, comentó que «como cubano que huyó del régimen asesino de Fidel Castro, e hijo de un preso político que pasó años en las cárceles de Castro, me disgustan las alabanzas de Bernie Sanders al dictador cubano».

Abundó que Sanders «ha declarado en repetidas ocasiones su admiración por el régimen de Castro y el supuesto “programa de alfabetización”. La realidad es muy diferente de la imagen que pinta. Los maestros les enseñan a los niños a quienes apenas se les paga lo suficiente para comprar suficientes alimentos para sobrevivir, y estudian en escuelas en mal estado que pueden o no tener agua corriente y electricidad. Los únicos libros son suministrados por el gobierno, llenos de propaganda a favor de Castro. No hay cuadernos, lápices o tizas para pizarras. Los niños van a la escuela muriendo de hambre ya que sus padres no tienen dinero para la comida. Un situación ideal para aprender».

Ya tenemos un presidente (Donald Trump) que alaba a los dictadores y sus tendencias mafiosas; no necesitamos otro. Como presidente, Joe Biden se levantará en el escenario global contra los tiranos y luchará por la libertad y la democracia”, dijo Alex Cristóbal, asesor del ex vicepresidente, al acusar a Sanders de tener “un patrón” de “abrazar a líderes y gobiernos autocráticos de todo el mundo”.

En el mismo sentido se pronunció el ex alcalde de South Bend (Indiana) Pete Buttigieg. “Necesitamos un presidente que sea extremadamente claro en su postura contra los regímenes que violan los derechos humanos. No podemos arriesgarnos a nominar a alguien que no reconozca eso”.

La congresista Donna Shalala, candidata a la reelección por un distrito de Miami de mayoría de población cubana, dijo, por su parte, que “los comentarios del senador Sanders sobre el régimen castrista son absurdos, mal informados e inaceptables".

La también demócrata Debbie Mucarsel-Powell, que nació en Ecuador y busca revalidar su puesto en la Cámara de Representantes por un distrito del sur de Florida, indicó que “como la primera suramericana que integra el Congreso y que representa orgullosamente a miles de cubano-estadounidenses”, encuentra los comentarios del senador Sanders “absolutamente inaceptables”.

Shalala fue más allá e instó a Sanders a reunirse con los “muchos exiliados de la isla que ahora viven en el sur de Florida. Espero que después de reunirse con ellos, reconocerá que el régimen autoritario de Castro y otros regímenes similares en América Latina son instrumentos del mal y no son dignos de sus elogios.”

En una declaración en la que no menciona a Sanders, la presidenta del Partido Demócrata de Florida, Terrie Rizzo, reafirmó que ella y sus correligionarios en este estado “condenan a los dictadores que han destruido las democracias de todo el mundo” y se solidarizan con “las miles de personas que han huido de dictaduras violentas en Cuba, Venezuela y Nicaragua”.

“Los candidatos deben comprender las historias de nuestras comunidades inmigrantes”, dijo Rizzo.

Un Marco Rubio moderado

Del lado republicano, el senador por Florida Marco Rubio criticó que Sanders haya alabado los “logros” del régimen castrista y dijo que esta equivocado cuando señala que el pueblo cubano no ha derrocado a ese régimen por la educación de los niños y la salud.

La realidad, dijo Rubio, es que no lo ha hecho “porque sus oponentes son detenidos, asesinados o exiliados”.

Florida, cuyos votantes no tienen un patrón de voto fijo y lo mismo puede inclinarse por los demócratas que por los republicanos, es un estado clave en las elecciones presidenciales, porque aporta un importante número de votos en el Colegio Electoral, que es donde al final se decide quién es el ganador.